Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   Otra agresión     
 
 El Alcázar.    13/01/1979.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El ALCÁZAR

Crónica de España

OTRA AGRESION

LA referencia del Consejo de Ministros del jueves ofendió en lo más íntimo mi dignidad de

español. Igual que a todos los que aún conserven un rescoldo de sensatez. El magnífico

artículo de Serrano Súñer sobre «elecciones y autoridad» me ha permitido serenar el ánimo.

Pero cuando el ánimo se serena ante la ofensa, ésta se hace aún más ostensible. Acierta

Serrano Súñer al recordar que «en la Francia de la libertad los grandes periódicos han escrito

que un Estado que procede como el nuestro, que bajo et falaz pretexto de defender la

democracia no responde a la agresión con la energía y la autoridad debidas, es un Estado en

proceso de desintegración».

El Gobierno Suárez asestó un golpe mortal al moribundo cuerpo político español al no

comportarse como tal Gobierno en su reunión del jueves. Las famosas medidas que la

propaganda oficial anunciaba contra el terrorismo, se han transformado en una burla

desmesurada y procaz. El Gobierno se ha comportado en el interior con análoga falta de

sentido del Estado que evidencia en sus trapícheos exteriores, Cuenta HughThomas en Daily

Telegraph cómo el ministro español de Asuntos Exteriores se tragó, es posible que hasta con

una sonrisa, la afrenta de Fidel Castro, quien rechazó durante la entrevista la españolidad de

las Islas Canarias, criterio que consideró como cuestión de principio para negociar ¿Cómo

calificar el viaje de Suárez a Cuba desde esta denuncia y la convicción mundial sobre la ayuda

cubana al Polisario y al terrorismo secesionista en Canarias?

Cuando el Gobierno español traga y digiere tales afrentas en la política exterior, hemos de

preguntarnos por las razones que hacen coherente esa actitud con las dimisiones continuadas

de la autoridad del Estado en el interior. ¿Por qué el Gobierno es tan singularmente remiso a

afrontar con la energía requerida y con todos tos recursos de que dispone el Estado, por muy

débil que sea, contra el terrorismo marxista que actúa como mecanismo secesionista en las

provincias Vascongadas? ¿A qué tiene tanto miedo? ¿Por qué se demuestra tan débil frente a

las amenazas terroristas y las presiones de quienes las amparan políticamente?

Las supuestas medidas antiterroristas para paliar los dos recientes crímenes de Estado se

reducen simplemente a nombrar al general Timón de Lara general inspector del Cuerpo de la

Policía Nacional. La gestión de Timón de Lara al frente dé la Policía Armada no es elogiable.

Los lectores entenderán enseguida que uso una fórmula caritativa. Hubo rumores insistentes a

raíz del funambulesco asunto de la «operación Galaxia» sobre el empecinamiento del señor

Gutiérrez en hacer general de División a Timón de Lara,/ aunque para ello debía saltarse a la

torera a una quincena de brillantes compañeros que le precedían, entre ellos dos con la

Medalla Militar. Se asegura que el Consejo Superior del Ejército mantuvo frente al Gobierno el

criterio de la profesionalidad, de la norma y de los buenos usos. En consecuencia, el general

Timón de Lara pasó a la situación B con sólo unos pocos días de retraso, a causa del

referéndum.

Para que el general de Brigada en situación B don José Timón de Lara pueda ser nombrado

para el puesto que hubo de dejar al causar baja en la escala activa, ha sido necesario un

Decreto que rompe y altera todas las condiciones que la Ley, la tradición y los correctos usos

militares establecían para dicho puesto. Nos encontramos así con la situación insólita de que

un general de Brigada en la escala B, va a mandar sobre dos generales de Brigada en activo.

Y que, además, mediante esta arbitraria medida política, se bloquea una posibilidad legítima de

ascenso a otro general. ¿No dicen al unísono Herzog y Gutiérrez que sobran militares y que

urge una operación de cirugía estética para el rejuvenecimiento? ¿Qué extraños y secretos

méritos políticos ha contraído Timón de Lara?

Aparte de inútil y caprichosa, la «operación rescate» deTimón de Lara la considero una

inquietante provocación política. En primer lugar, se desautoriza con descaro inaudito la

presunta negativa del Consejo Superior del Ejército a anticipar su ascenso, como si de esta

forma se quisiera dar a entender la entidad objetiva de las recientes medidas de reforma,

merced a las cuales el mando militar ha sido desposeído de áreas de competencias tradicional

y universal mente propias, salvo en los regímenes socialistas o socializantes, para traspasarlas

al poder político. Herzog tenía razón al mantener en el Club Siglo XXI la dependencia de las

Fuerzas Armadas del ejecutivo a todos los efectos. En tales circunstancias, no puede parecer

extraño que algunos, menos impuestos en las cuestiones jurisdiccionales, se pregunten si tiene

ya sentido que el próximo día 18 vuelva a reunirse el Consejo Superior del Ejército, según es

preceptivo.

La otra cuestión a tomar en cuenta es que el nombramiento a f orciori, se produce a renglón

seguido de las reacciones provocadas entre los jefes y oficiales de la Policía Armada por una

imprudente intemperancia del señor Martín Villa. Parece ser que las peticiones de baja y las

reclamaciones se multiplican. Mientras tanto, los miembros de las FPA, que hasta ahora han

muerto de gris, son requeridos para que se vistan de marrón en dos famosas cadenas de

almacenes, donde es habitual que se hagan los uniformes las niñas de los colegios de pago.

No hay dinero para dotar a las FOP de material eficiente contra la delincuencia común y

política. Pero un río de oro se gastará en vestirlas de color moncloaca. Y no precisamente

respetando la iniciativa personal de los interesados en la elección de sastre.

Conclusión: el terrorismo seguirá matando y el Estado desintegrándose.

Ismael MEDINA

 

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