Altos cargos del Cuerpo solicitan la dimisión de Martín Villa. 
 Crisis en la Policía Nacional  :   
 Las relaciones con el Ministerio, muy tensas, tras la baja solicitada por el general Bartret. Por otra parte, el nombramiento del general Timón de Lara ha levantado una auténtica ola de críticas en sectores muy importantes. 
 El Alcázar.    13/01/1979.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Altos cargos del Cuerpo solicitan la dimisión de Martín Villa

Crisis en la Policía Nacional

Las relaciones con el Ministerio, muy tensas, tras la baja solicitada por el general Bartret

Por otra parte, el nombramiento del general Timón de Lara ha levantado una auténtica ola de críticas en

sectores muy importantes

Esta situación de abierto enfrentamiento ha obligado ya —de momento— al Gobierno a desmentir los

crecientes rumores sobre el cese de Martín Villa. La máxima tensión se ha producido a raíz de la

confirmación del general de Brigada don José Timón de Lara como general inspector de la Policía

Nacional en el último Consejo de Ministros. Una medida que se inscribe en lo que, enfáticamente, Interior

ha denominado como reestructuración de la Dirección de Seguridad del Estado. Esta reorganización, cuyo

objetivo, según la referencia oficial, no es otro que «asegurar la mayor eficacia en la actuación de las

fuerzas de seguridad», se ha visto implacablemente contestado desde ayer por la mañana con el asesinato

impune de un nuevo agente de la Policía Municipal y el tiroteo contra dos miembros de la Policía

Nacional, a lo largo de la jornada.

Por otra parte, la «redesignación» del general Timón de Lara ha levantado una auténtica polvareda de

criticas en sectores muy importantes del Cuerpo al juzgar éstos que la medida supone una clara violación

del sistema de ascensos en el escalafón establecido. En estos circuios no ha pasado tampoco

desapercibido, como era lógico de esperar, el apresurado cambio de la normativa vigente que ha debido

realizar el Ministerio del Interior para nombrar para ese puesto al general Timón de Lara, incluido en la

escala B del Ejército.

No obstante, como ya hemos señalado, la primera chispa que dio origen al conflicto fue la dimisión

presentada, voluntariamente, por el anterior inspector del Cuerpo, general Bartret. Como se recordará esta

postura fue secundada por el segundo jefe de la circunscripción de Madrid, teniente coronel Valverde,

quien también «pidió la baja en su destino». Según todos los indicios, estas decisiones fueron tomadas

poco después de que el segundo de los mismos sostuviera una reunión con el señor Martin Villa en el

propio despacho del ministro. En el transcurso de la misma, según ciertas versiones, el titular del Interior

hizo alguna alusión a las esposas de varios militares de alta graduación referente a su comportamiento

durante el entierro del gobernador militar de Madrid. El teniente coronel Valverde, al escucharle,

abandonó el escenario de los hechos, al parecer, y según estos mmores, «visiblemente indignado».

Informó a su superior, el general Bartret, quien, siempre de acuerdo con estas versiones, discutió

acaloradamente con el señor Martin Villa, no aceptando la información que sobre la reunión señalada le

proporcionaba el ministro. A continuación, y al no conseguir entrevistarse con el vicepresidente para la

Defensa, «pidió la baja en el puesto».

Parece muy probable que el exinspector en funciones de la Policía Armada al adoptar esta resolución

contaba con el apoyo tácito de buen número de oficiales y altos cargos del Cuerpo. El jueves se

especulaba con la posibilidad de que, incluso, dos comandantes del Estado Mayor y varios oficiales de la

Policía Nacional hubieran optado por dimitir de su cargo. Fiel reflejo de esta enorme tensión fue la

reunión man-tejiida desde las diez de la mañana hasta las dos y media de la tarde de ayer por el presidente

Suárez con los ministros de Defensa, Interior, director general de Seguridad, director déla Guardia Civil,

el propio director de la Policía Nacional, general Timón de Lara, y otros altos funcionarios.

Aunque al finalizar la misma no se facilitó comunicado alguno, fuentes autorizadas declararon que los

principales temas debatidos podrían haber sido el terrorismo y la situación creada en la Policía Nacional

«tras los últimos incidentes».

Por otra parte, el Consejo General del Ejército, presidido por el general jefe del Estado Mayor del

Ejército, teniente general Liniers, sostuvo otra reunión calificada de habitual en la tarde de ayer en la sede

del Cuartel General. Al parecer podría haber tratado igualmente el grave momento por el que pasan las

relaciones de la oficialía de la Policía Nacional y el ministro del Interior.

Finalmente, hay que señalar los esfuerzos realizados por el Consejo de Ministros que, en sus

deliberaciones del pasado jueves, no logró. encontrar la persona idónea —se pretende que sea un

general— para ocupar el cargo de director de Seguridad del Estado, que ostentará, tras el ministro, la

máxima responsabilidad en las cuestiones del Orden Público.

A determinados niveles se considera que este nombramiento podría aminorar las críticas, cada vez más

fuertes, dirigidas no sólo por altos estamentos de la Policía Nacional sino también del Ejército y otros

cuerpos de Seguridad, contra Rodolfo Martín Villa.

Desde el pasado martes, la permanencia del señor Martín Villa al frente de la cartera de Interior, está

seriamente cuestionada. Al margen de la brutal escalada terrorista en los primeros doce días del año a la

que, pese a lo prometido, el citado Departamento no ha sido capaz de dar cumplida réplica, ni garantizar

la mínima seguridad para los militares amenazados, la actitud de buena parte de altos cargos de la Policía

Nacional, que solicitan su dimisión inmediatamente, no hace sino agravar las relaciones entre este Cuerpo

de las Fuerzas de Orden Público y el ministro, cada vez más deterioradas.

 

< Volver