Marxistas señoritos     
 
 El Alcázar.    07/08/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Instantánea

EL marxismo, en España, es cosa de ricos. Las diversas facciones del PSOE (a pesar de que

conserva en su nombre la «O» de obrero) están representadas por el alcalde de Madrid, Tierno

Calvan, que acumula sueldos que totalizan cinco o seis millones de pesetas, a alguno de los

cuales renuncia elegantemente; por el abogado Felipe, que veranea en un confortable chalet

de Miraflores, o por el radical Buste-lo, rico por casa.

En el PCE, el señorito Tamames y el aristócrata Sartorius representan la nueva ola de

burgueses que va a relevar a los viejos burócratas de origen obrero, como Carrillo o Camacho.

Las coaliciones marxista-separatistas, Euzkadiko Ezkerra y HerriBatasuna, están

representadas, respectivamente, por el abogado Bandrés y por el fantasmal Monzón, de quien

el militante de Euzkadiko Ezkerra, Ignacio Albistur, al reprocharle su oposición al Estatuto

llamado antes de Guernica y ahora de la Moncioa, dice:

«Me ha sorprendido que Telesforo Monzón, hombre rico de mucho dinero, aristócrata desde

que nació y que no ha visto buzos (monos de trabajo) más que en el cuerpo de sus obreros o

en los vestidos de sus criadas particulares, venga a decirnos quién tiene cara feliz: "Y todo me

hace pensar que se verán hoy (cuando se aprobó el Estatuto} rostros mas alegres en los

Consejos de Administración bancarios de Vizcaya y en los Ministerios de Madrid, que en las

fábricas de Euskal Herría y en los modestos cenáculos de los auténticos patriotas vascos".

Supongo que también estarán tristes esta noche en su lujosa mansión.»

A nadie puede extrañar que, siendo el marxismo cosa de ricos, los trabajadores españoles

sean cada día más pobres. Hay más formas de explotación que las que estudió Marx, y la

demagogia revolucionaria de los ricos es una de ellas Mientras Franco, que distaba tanto de

ser un marxista como de ser un demagogo, facilitó a los trabajadores pan, empleo, prosperidad,

seguridad y esperanza, los señoritos marxistas les ofrecen hambre y un trapo rojo, para que

arrastren detrás su miseria, su frustración y suponemos que su rabia, cuando ven los sueldos

que se adjudican alcaldes, concejales, diputados, senadores y miembros de los distintos entes

autonómicos a los que ellos han votado. Sueldos sacados del hambre de los obreros,

condenados más de millón y medio al paro

Demasiado para que el pueblo no empiece a preguntarse qué es lo que ha ganado con esta

democracia, con estos dirigentes marxistas y con estos ejecutivos ae las centrales sindicales

que les sirven de correa de transmisión.

El día que el obrero se dé cuenta de quiénes están siendo sus verdaderos explotadores, van a

ocurrir muchas cosas.

 

< Volver