Autor: García Serrano, Rafael. 
   Los niños violentos     
 
 El Alcázar.    02/01/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

OPINIÓN

los niñoS VIOLENTOS

SÁBADO, 30 DE DICIEMBRE.

Un gallego, taxista, ha sido asesinado en algún lugar de las Vascongadas. Su sangre debe formar parte del

botín que exigen ta libertad, la democracia y todos esos cachivaches tan delicados que pueden

desestabilizarse con cualquier cosa. Los españoles estamos hartos de sangre, hartos de crimen, hartos de

impotencia. Es posible que alguien se consuele sabiendo que el día 1 de marzo podrá votar en las

elecciones generales y el 3 de abril en las municipales. Desde luego no formo parte de ese grupo de

reprimidos sexuales que creen procrear una España nueva mediante la introducción de una papeleta en la

urna vaginal, general, municipal y espesa cuando la criatura, a estas horas, ya estará creciendo en la

probeta del doctor Martín Villa (UCD, o sea. Un Comadrón Distinguido o Un Cibernético Descollante u

otras muchas interpretaciones de la sigla).

Me hacen reír las campañas contra los juguetes bélicos que se hacen estos días, mientras las metralletas

cantan por el Norte. ¡Somos de finos...! No me importa decir que los etarras están más cerca de ganar una

patria —la que ellos consideran suya y que forma parte de la mía— que los españoles de hoy de defender

la única que tenemos. ¿O es que a fuerza de vetar los juguetes bélicos infantiles vamos a desarmar al

terrorismo? Por otra parte no creo que la estúpida propaganda contra los juguetes militares para los niños

sea efectiva. Convendrá meditar en el hecho de que Caín, a la hora de arrearle a su hermano Abel,

encontró la utilidad destructora de la quijada de burro sin necesidad alguna de estímulos publicitarios.

Quedaba todavía tan cerca el Paraíso perdido que aún no había ni periódicos, ni revistas, ni radios, ni

televisión, ni siquiera Convenciones Episcopales que se refiriesen cada dos por tres a los medios de

comunicación del Estado con una voz parecida a la del señor Hernández Gil en la última sesión histórica.

 

< Volver