Autor: Gallo, Jesús. 
   Bilbao, una ciudad muerta     
 
 El Alcázar.    04/09/1979.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

BILBAO, UNA CIUDAD MUERA

CRÓNICA DE VIZCAYA Por Jesús Gallo

Los problemas comenzaron el sábado, y el domingo medio Bilbao fue un infierno.

Manifestaciones, enfrentamientos con la Policia-y barricadas, cerrando no sólo infinidad de

calles de la capital, sino estrangulando todos las entradas en las distintas carreteras de acceso

de Bilbao.

Luego, en la parte central de ia villa, quema de tres autobuses urbanos, y otros particulares,

cientos de coches atravesados, barricadas ardiendo, y esto hasta más de las doce de la noche.

La fachada del Ayuntamiento donde se cobijan en lo que llaman huelga de hambre distintas

personas, aparece llena de letreros y e) domingo por la tarde ondeaba en los mástiles sólo la

bandera de PNV.

Y ayer, lunes, ya desde la mañana, comenzaron las dificultades. Ambiente tenso, torvo, de

auténtico miedo. Al mercado principal de Bilbao acudieron cincuenta individuos e hicieron

cerrar prácticamente todos los puestos. Para las doce del mediodía habían cerrado sobre todo

la parte antigua de la ciudad y zona de influencia, todos los establecimientos por el miedo a las

represalias si no obedecían a quienes le conminaban a hacerlo.

También a las doce del mediodía se retiraban los transportes urbanos temerosos de nuevos

incendios o estropicios en sus coches, y hasta los trenes de ambas márgenes hart dejado de

funcionar también a esa misma hora.

Pueden figurarse ustedes en una ciudad como Bilbao, sin medio alguno de locomoción, con

cientos de personas en pleno centro haciendo «autostop» para poder irse a sus casas los que

viven en las afueras o en los pueblos cercanos.

Ya por la tarde, Bilbao es una ciudad muerta, y tan sólo están abiertos los establecimientos de

las zonas alejadas del Arenal.

Por´supuesto que los pueblos ofrecen a estas horas el mismo ambiente desolador de la capital,

Y para hoy se anuncia otra huelga, y así, aquí no hay quien trabaje desde el viernes por ¡a

tarde.

Para más inri Radio Nacional de España emitió ayer tarde música clásica. No nos extraña

porque su comportamiento con los policías nacionales que cuidan sus instalaciones en el

monte, es de lo más injusto que puede uno figurarse. Conviene que les diga que este invierno

pasado, uno de los centinelas tenía que hacer sus horas de guardia en una garita en pésimas

condiciones, con agua tan abundante que durante horas estos policías nacionales hacían su

trabajo subidos encima de una piedra puesta por ellos mismos.

Mientras veían al guarda de ¡a emisora acomodado en e! interior como si fuera un raja.

Y para ellos caras largas cuando acudían allí para necesidades perentorias.

Y ya en este mismo tema, aclaremos que este trato ha sido idéntico en las instalaciones de la

Telefónica en el mismo monte. En noches crudas de invierno, soplando un viento helador, •los

policías nacionales estaban obligados entre relevo y relevo a estar metidos en la nevera que

era su coche, porque no se les permitía entrar dentro pese a (a lluvia, el viento y eí frío. Aquí

todo es demencial.

Se esperan más incidentes y ya hemos visto apiñar madera para las barricadas en lugares

estratégicos.

¿Y esto es vida, orden, democracia?

Si en Madrid ocurriera tan sólo un día lo del domingo y las terribles coacciones de ayer en

Bilbao, es seguro que e! asunto se arreglaba. Y todo esto de Bilbao lo tendrán que multiplicar

ustedes por veinte para comprender lo de San Sebastián.

No queremos compasión de nadie. Queremos ayuda y Ley para salir de estas circunstancias.

En La Hoja clei Lunes de Bilbao y a cinco columnas dice Onaindía: «El Estatuto es el único

paso para la independencia.»

 

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