Autor: Fontana, José María . 
 Desde un callejón sombrío y sórdido de la España oficial. 
 Se vulnera el sentido unitario de la Constitución     
 
 El Alcázar.    13/09/1979.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Desde un callejón sombrío y sórdido dé la España oficial

SE VULNERA EL SENTIDO UNITARIO DE LA CONSTITUCIÓN

ESPAÑA va a entrar en uno de los callejones sin salida, más sombríos y sórdidos de la historia

contemporánea, bajo la presidencia rectora de un oscuro señor natural de Cebreros (Avila).

Y va a conceder ios Estatutos autonómicos, no porque el mentado, ni nadie de su lamentable

banda, crea en ellos, ni espere nada fecundo de aquellos. Al menos Azaña supo instrumentar

una teoría de España, que, si falaz y errónea, suponía una cierta convicción y buena fe por

parte del domadrón del estatutismo de la II República. Pero, ahora, ni eso. Se va a unos

estatutos de tipo federalista y se vulnera el sentido unitario de la Constitución, por miedo

cósmico al marxismo, por cobardía desmedulada ante las metralletas y sin otra finalidad que

seguir unos meses más en el disfrute del poder. No hay otra razón, oigan.

Jamás se cayó tan bajo: los asesinos de Viriato, don Julián y don Oppas, Bellido Dolfos, el

lamentable Alfonso X, el travestí Enrique IV, Antonio Pérez, el fantasmón del Conde-Duque, el

babeante Carlos II y toda la cohorte negra de nuestros malos momentos históricos, fueron

héroes rutilantes y príncipes ilustres en comparación con estas tristes calendas, en este

ominoso verano, de infausto recuerdo.

Yo me niego a seguir siendo español de un Estado donde no hay otro vínculo unitario que la

existencia de un solo y mismo Rey de todas las «nacionalidades» y, si esto se aceptara, dimito

como monárquico de Alfonso XIII y me hago republicano.

Casi no vale la pena mencionar a los marxistas y a sus líderes. Ellos van a lo suyo, que es

dinamitar España, la democracia y el libre mercado. Sólo pena produce la ingente traición de

los socialistas que, una vez más, sólo sirven para lacayos del comunismo ruso, sin que, ahora,

salve el honor del partido un Fernández de los Ríos, un Prieto o un Besteiro: ¿dónde

esconderás tu vergüenza, Felipe, en la hora dé la verdad?

Pero, no cabe decir le mismo de ¡as gentes de UCD —aparte los «tontos útiles» del PNV y de

Convergencia—. Unión de Centro Democrático, a pesar de sus dengues cristiano-demócratas o

social-demócratas, es la pura y simple derecha que apoyó al franquismo; allí están los grandes

poderes tácticos y oligárquicos, el gran empresariado trilátera!, los terratenientes, la Iglesia

taranconizada, los intereses financieros...

La UCD vota las nacionalidades soberanas y estatutarias a ciencia y paciencia, en contra de

sus electores, irresponsablemente, por puro miedo y por simple ansia de seguir en el machito.

No le importa el diluvio que viene, no cuentan las brutales violencias que sufrirán muchos por la

vesania de los nacionalismos aldeanos, no vale nada la tremenda mutilación cultural, le tiene

sin cuidado la vuelta atrás y el riesgo que correrá el país y cada una de sus partes.

Españoles, miradles fijamente a los ojos allí donde les encontréis, hasta hacerles bajar la

mirada, avergonzados. No los olvidéis, ni siquiera el día que vuelvan a sus toperas para seguir

rumiando su pobre ambición de enanos.

José Ma. FONTANA

 

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