Gato encerrado     
 
 El Alcázar.    24/08/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Instantánea

GATO ENCERRADO

LA revista batasunera, Punto y Hora, en un editorial en el que ataca la «reforma» del Estado

español, escribe:

« En todo el Estado español, superados los episodios rocambo-lescos de la clandestinidad, de

la Junta Democrática, de los PSOEs y PCEs déla revuelta, de los "duros" de las Comisiones

Obreras..., déla noche a la mañana se convertían todos en juiciosos y repelentes niños

Vicentes, cuya máxima aspiración era ser parlamentario o concejal o sencillamente votante

democrático en la mesa del colegio electoral. En Euskadi, sin embargo, el niño Íes ha salido

respondón. Y un sector del pueblo no cree en el Parlamento, desconfía hasta de sus propios

concejales y, desde luego, se caga como de lo más barrido en la pretendida Democracia. En

Euskadi, un importante sector de su pueblo no se traga la reforma. Es más, salea la cal le a

denunciarla. Convoca en la plaza pública a los farsantes para ponerlos a caldo y, en definitiva,

viene a desmontar todo el cuidadoso tinglado que en las alturas han ido compincheándose los

grandes prebostes del país.»

Nosotros, que estamos situados en las antípodas de Pumo y Hora, no tenemos inconveniente

en reconocer el acierto con que, en breve trazo, ha descrito la transformación de los

revolucionarios de la Junta Democrática, PSOE, PCE, y Comisiones Obreras y demás

compañeros de viaje, en niños buenecitos y sumisos, encantados de haber llegado a

parlamentarios, concejales, miembros de entes autonómicos y hasta ministros, que de todo hay

en ta viña del Señor.

En cambio, observamos que la referida revista patina cuando quiere ensalzar al «niño

respondón» que le ha salido a la «reforma» en las provincias vascongadas que ella llama

«Euskadi» . Porque a ese niño respondón no le hemos visto más que en las metralletas déla

ETA y en los gritos (o escritos) de las «uniones» políticas que sirven de cobertura al terrorismo.

Punto y Hora, que señala con el dedo a los «repelentes niños Vicentes» del consenso, no lo

hace, en cambio, con los niños respondones de Vasconia, trato discriminatorio que no parece

muy justificado.

En cualquier caso, nosotros observamos que si los «niños respondones de Euskadi» ponen a

caldo a los «prebostes del compincheo», en cambio a los que matan a tiros es a hombres

modestos, que nada tienen de prebostes ni, en muchos casos, afinidad alguna con la

denostada democracia. La actitud, en apariencia incongruente, de que un determinado grupo

revolucionario, mientras insulta a unos, a losque mata esa otros, nos hace sospechar que en la

operación hay gato encerrado. Salvo que Punto y Hora sea capazde explicarlo.

 

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