Autor: Cano Portal, Luis (ESPIOTE) (SPAROS). 
   Ayer y hoy de España     
 
 El Alcázar.    24/08/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

AYER Y HOY DE ESPAÑA

HACIA años que no venía a Levante. Volver hoy ha sido como vivir todo un pasado. Del Levante que

conocí al de hoy podría decirse como testimonian las películas que... «cualquier parecido con el original

es mera coincidencia». Me preguntaba cómo había podido producirse este cambio. No es producto del

crecimiento vegetativo de un pueblo. Este puede darse y se da, pero recorrer los pueblos actuales, visitar

sus playas, recorrer sus calles y plazas comprobando su transformación, es producto de algo más. Es fruto

del trabajo de una generación, que en paz, orden y sin otra ambición que la de engrandecer España,

lucharon denodadamente dando a nuestra Patria esa imagen diferente que yo contemplaba asombrado.

Recorría y visitaba San Mateo, Tiríg, Catí, Albocacer, el mismo Castellón, nombres toponímicos cuya

fisonomía tenía bien grabadas en mi memoria y en mi retina; volvía a recorrer sus campos de almendros y

naranjales y comprobaba que eran diferentes. Contemplaba a distancia la mole relativa del Tosal de la

Nevera, la M uela de Ares, tierras regadas con sangre de los mejores, y recordaba al comandante Méndez

Vigo, muerto en la ocupación de esta última, preguntándome cómo tanto sacrificio podía olvidarse. Ante

mis ojos aparecía Cerro Gordo como centinela y guardián de Albocacer, donde el 4." Tabor de Regulares

de Tetuán, que mandaba el capitán Verd Moner, subía una y otra vez a su cima luchando al asalto con

gallardía y valor de leyenda hasta quedárselo para siempre.

Recorría los itinerarios seguidos por las Divisiones de los Cuerpos de Ejército de Galicia y Maestrazgo,

con unos mandos excepcionales y unas tropas todavía más excepcionales, y mis recuerdos se

amontonaban atropelladamente preguntándome si alguna vez, pasado este sarampión que padecemos

actualmente, volvería a hacerse justicia a los hombres que hicieron posible la grandeza de España desde

los años 40 al 75.

Atravesaba Villarreal de los Infantes, donde un jefe extraordinario, entre sonrisas y gestos de valor

indomables, el teniente coronel Torrente, resistía, como si de un supuesto táctico se tratara, los envites

continuos de la infantería enemiga que lo tenían prácticamente cercado y a la que rechazaba una y otra

vez, cubriendo de gloria a las unidades de la 4.* División de Navarra que mandaba.* Esa Navarra que

ahora un mal nacido niega que sea española.

Albocacer, Onda, Bechí, Artana y Eslida, donde los batallones de la 84 División conquistaban laureles

abonando sus tierras con la sangre de sus mejores hombres. Contemplaba en la lejanía el macizo de

Espadan donde cubriérase de gloria aquel Tercio de Requetés de Lacar, que en diferencia de veinticuatro

horas veía caer a sus dos sucesivos jefes, los hermanos Luciano y Mariano García Sánchez.

Recordaba, como si hubiera sido ayer mismo, cómo desde allí mismo, desde Onda, Eslida y Artana, la

noche del 25 de julio del 38, se nos llevaría a la 84 y a la 4.* de Navarra, en un viaje de incertidumbre, al

frente del Ebro, donde desde los mismos camiones que nos transportaban entrábamos en fuego para cerrar

el paso hacia Prat de Comte, ocupando las primeras estribaciones de la sierra de Pandols a las unidades

rojas que en la madrugada de ese mismo día 25 habían cruzado el Ebro, sin saber que allí cavaría su

propia tumba la II República y su Ejército.

Venían a mi memoria los nombres del coronel Rubio López, que impidió, defendiendo cada palmo de

terreno con entereza, valor y oficio sin iguales, la ocupación de Gandesa... la bolsa de Mequinenza y

Fallón, donde un capitán de caballería con su escuadrón en solitario, el capitán Nogueras, enseñaba al

enemigo y a los suyos lo que es el valor y la inteligencia militar, cuando estas dos virtudes militares se

unen logrando parar la penetración roja... los nombres de la 13 División, de la 53, 74, 82, 84, 150, los de

la 1.´ y 4.´ de Navarra; los de las Banderas heroicas de la Legión; los de los Tercios de Requetes.de

Montejurra y Lacar; los de los Tabores de Regulares de Melilla, Ceuta, Larache, Tetuán y Alhucemas; los

de la Mehal-la de Tetuán, que fueron los primeros en alcanzar Caballs .. los de los Batallones de San

Marcial, América, Burgos, Argel, Aragón, Bailen y Zamora; los de las Banderas de Falange de Navarra,

Galicia, Castilla y Asturias; los de aquellos Grupos de Artillería de Montaña y Campaña que vivían para

su Infantería apoyándolos noche y día. Rememoraba el quehacer diario, constante, de nuestros aviones en

los que los nombres García Morato, Julio Salvador, Cuadra y tantos otros, se cubrían de gloria; la gota de

agua, demoledora y constante, de aquella 1.´ Brigada del Aire mandada por González Gallarza, a cuyos

pilotos y aviones se les pedía acciones agotadoras que cumplían entre sonrisas, alegrías, sacrificios y

muertes, porque sabían que lo hacían en beneficio de los que en tierra tampoco teníamos otro descanso

que el saber que todo lo dábamos por España.

Con todos estos recuerdos se ligaban en mi mente los nombres de Barrón, Rodrigo, Aria.;, Delgado

Serrano, Galera, Alonso Vega, Yagüe, García Valiño, Mizzian, Dávila, Vigón, Martínez Campos y el

inolvidable del artífice de la victoria, Generalísimo Franco, que nos trajo la paz, el trabajo y el orden que

había hecho posible tras tres años casi de guerra y treinta y siete de paz, la transformación de esta España

que hoy admiraba en contraste con la que conocí.

Al mismo tiempo leía en los periódicos la noticia de que dentro de unos días tendrá lugar cerca de aquí,

en Tortosa, un homenajea! Ejército, al que asistirán el ministro de Defensa y los jefes del Alto Estado

Mayor y del Estado Mayor de Tierra. Pensaba, mientras leía esa noticia, en el monumento levantado en el

mismo cauce del Ebro recordando a los españoles la batalla más decisiva e importante de nuestra guerra.

¡Qué bonito y emotivo hubiera sido que a ese homenaje, en ese lugar, estuvieran presentes, como

invitados, los mandos superiores del Ejército que hoy sobreviven y que en aquella batalla participaron!

Desaparecidos ya casi todos, incluso el general Coco, que defendió e hizo fracasar el paso del río por

Tortosa, hubiera sido elegante que el único mando de División superviviente de aquella gesta desde el

principio al fin de la batalla, el hoy teniente general Galera y el que impidió el avance por Gandesa,

teniente general Rubio, estuvieran presentes en ese homenaje. ¡A quién mejor que rendir en sus personas

ese homenaje al Ejército de hoy, que aquéllos a los que su actuación en la batalla, hicieron posible que él

exista!

Pero está visto que el hombre es olvidadizo por naturaleza. Ahora, so pretexto de que hay que evitar

posturas que pudieran juzgarse de politizadas, se nos quiere hacer olvidar todo. Aprendan nuestros

mentores de esa nación paladina de la democracia, los Estados Unidos de América, que aún siguen

cantando las glorias de su guerra civil y honrando a sus vencedores.

Nada de cuanto yo he visto y rememorado en este recorrido evocador, comparándolo con lo que vi y viví

cuando las tropas de Franco lo ganaban para España, puede ser político. Si los hombres que hoy nos

gobiernan quieren —porque a la política actual así convenga— enterrar todo lo que España vivió ¡allá

ellos!, pero yo no puedo olvidarlo. Los que participamos en aquella epopeya, los que fuimos testigos del

resurgir de España, los que no olvidamos el nombre de aquel cíclope que partiendo de cero fue capaz de

dar la actual fisonomía al Levante español, como se la dio a España entera, seguimos orgullosos de lo que

hicimos, y, como bien nacidos, no renegamos de nuestro ayer y en nuestra lealtad moriremos.

Luis CANO PORTAL

 

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