Cambio de muertos     
 
 El Alcázar.    25/08/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CERO A UN MINISTRO

EL ministro de Defensa, que tanta prisa se dio en informarnos de que el incendio de! Hotel

«Corona de Aragón» no había sido intencionado, parece no tener ninguna prisa en decirnos si

fue preparado o no el secuestro de un avión en Fuerteventura. Notable desproporción, cuando

aclarar lo ocurrido en Zaragoza implicaba una exculpación del terrorismo, mientras aclarar lo

ocurrido en las Canarias implicaba el prestigio de la Legión.

NO descarto que se trate de un olvido. Lo que ocurre es que ese olvido, siempre con el mismo

beneficiario, se está convirtiendo en norma de conducta del Gobierno.

Si el coraje de unos muchachos de Fuerza Nueva no le da hecho al ministro del Interior la

detención de los autores de la matanza de «California-47», a estas alturas el señor Ibáñez

Freiré, pese a que lo sabía con mucha anticipación, no nos habría revelado aún la ideología del

comando que colocó el paquete de «goma-2». Y cuando en nombre del ministro, lo declaró

ante las cámaras de. televisión el director general de Seguridad, incurrió en otro «lapsus»: nos

habló del Partido Reconstituido, que e! buen juicio del espectador habrá asimilado al Partido

Comunista Reconstituido, espero.

UNA espesa cortina de demoras, silencios, olvidos y exculpaciones parece proteger a los

terroristas, como por obra de un hada madrina de cuento infantil que tuviera por oposición una

plaza en los servicios informativos oficiales. El hada está dormida, casualmente, cuando se

pone en juego el buen nombre de nuestras Fuerzas Armadas o de nuestra Policía Nacional,

que así quedan a merced de la difamación todo el tiempo que necesiten unas campañas de

Prensa rotundamente sectarias.

CON esto no estoy cegando como tema informativo o literario los problemas que origina la

convivencia entre poblaciones civiles y unidades de tropa. Ese tema pertenece a nuestra

creación tradicional y ha producido obras de tanta grandeza dramática como El alcalde de

Zalamea. Lo que hago es advertir sobre sus intenciones, que son muy otras que las de Lope de

Vega o Calderón.

DE antemano sabemos que la disolución del Tercio es un objetivo político y estratégico, con el

propósito de debilitar nuestra posición en Canarias, Ceuta y Melilla; puntos, por cierto, donde

en breve pueden pasar cosas tan serias. Las provocaciones que han sufrido los legionarios de

un tiempo a esta parte no pueden ser, lógicamente, ajenas a este propósito. Si además

tenemos en cuenta la feroz campaña de descrédito lanzada, en perfecta coordinación, por los

portavoces periodísticos del consenso, se acumulan las razones para sospechar que en todo

ello hay una intencionalidad clara. Indague el señor ministro, que quizá haya mucha teta que

cortar.

PERO debo ir más allá, porque sería necedad no darse cuenta de que nos encontramos ante

un asunto mucho más trascendente: la infiltración en el Ejército. Terrorismo e infiltración son las

dos tácticas de esta hora, en uso estratégico concebido para impedir el desarrollo y progreso

de los pueblos. Hoy es público y notorio que durante años se ha venido realizando una

infiltración sistemática en el clero, hasta sumirlo en la confusión presente. ¿Ha llegado el

momento de la infiltración en las Fuerzas Armadas? De antemano confieso no tener ninguna

prueba ni el menor indicio. Sólo una razón me lleva a hablar así: intentarlo pertenece a la lógica

más elemental, dentro de los objetivos de un enemigo que no es precisamente tonto.

SALGA el ministro de Defensa al paso de la difamación lo antes posible, que nunca es tarde

para las buenas razones. Aunque ya no podremos ponerle sobresaliente en diligencia, corno

cuando quedó en entredicho el terrorismo, a raíz del incendio en un hotel de Zaragoza.

Joaquín AGUIRRE BELLVER

 

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