Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   Política socialista de defensa     
 
 El Alcázar.    06/01/1978.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Nacional

Crónica de España

POLÍTICA SOCIALISTA DE DEFENSA

DESPUES de leer por cuatro veces las declaraciones de Enrique Múgica para el suplemento de -Diario

16» dedicado a las Fuerzas Armadas. soy incapaz do discernir si las ha hecho un loco, un cínico o un

Robespirre marxistizado- En cualquier caso, constituyan una provocación frontal» las Fuerzas Armadas,

vulneran principios constitucionales vigentes y hay motivos muy serios para presumir que pueden estar

aftct*de,s por más de un artículo del Código de Justicia Militar. Pero no me corresponde sentirme titular

de la provocación, hacer cumplir las normas constitucionales, nii dictaminar sí al «señor Múgica ha

incurrido an transgresión. MÍ derecho como periodista —y, por supuesto, también midebei — consiste«n

analizar ese pronunciamiento y opina/ «n pJeno disfruta da las libertades democráticas legalmente

reconocidas. Las otra* libertades, nacida* d« metas presunciones legislativas y constitucionales para

mañana, podrir asumirlas tomo principio de nueva legitimidad al Gobierno, los partidos. los

parlamentarios y los diversos activismo». El itspato que albergo a lo aprendido de ilustres maestros del

Derecho en el viejo caserón d* San Barcón la legalitíad1 an sentido estricto, sin tomar el rábano por las

hojas y considerar litante de Derecho las conductas y las declaraciones política» ocasionales, los

horadaras legislativos o los pactos políticos interpartitocráticos. Admitir quede todo «lias* deriven

obligación»» jurídicas significaría aceptar que la legitimidad del actual Gobierno y d« las actuales

Cortes provinonen da un proceso de subversión revolucionario.-Elle conllevaría una dramática e

imperativa elección para los ciudadanos: penarse del lado déla subversión o luchar con cualesquiera

medios contra la subversión y an defensa del Estado.

Las declaraciones del señor Múgica vieron a confirmar, cuando menos, una situación extraña y arbitraria.

La asunción por los parlamentarios de funciones ejecutivas y de ámbito represantativo que no constan «n

ninguna pene, que no formaban parte de la Ley cto Reforma Política aprobada an referéndum y tampoco

se integraba entre los supuestos qua los españoles votamos «I 15 de junio. Ls potencial democracia

española parece haberse convertido en monstruoso sarcoma política y la posibilidad parlamentaria en

mera asamblea de tiranuelos y vomitavólos. En consecuencia, las declaraciones del señor Múgica deben

analizarse desde algunos supuestos previos. E) primare de ellos, e) paisaje da penetración comunista un el

socialismo, denunciado por Zayas. Semprün y otros en «Cambio 16». En segundo Jugar [a propia

biografíamarxista, separatista a irttemaciónalista del señor Múgica, V en tercer lugar, el telón de fondo de

ciertos intentos reformistas que se abaten sobre las Fuerzas Armadas y la degradación sistemática del

Estado y de la situación política general.

Considero obvio hacer aclaración alguna sobre lo que un maniata quiere decir cuando se lanza B Ia

identificación de tos concepto» democracia, pueblo y Ejército. La función del Ejército «n una democracia

popu/ar «salgo qua está a la vista en aquellas naciones donde la opción socialista que representa ideo

lógica menta el señor Múgica se ría consumado. Es natural que al PSOE, según declara el señor Mugica,

haya tenido tan grande interés »n ocupar la presidencia de la Comisión de Defensa de !a Cámara de

Diputados: -La Ejecutiva del Partido Social i si a ere* qua el valor político de imagen pue da un socialista

como presidente de IB Comisión de Defensa tiene unas connotaciones importantes: técnicas respecto •

presente e históricas.» Y es lógico, puesto que para los socialistas el Ejército es -un instrumento para

dotar da elementos y encuadrarlos a´ servicio del Estado» . Y «n este punto remito, una vea más, a la

insistencia del PSOE. en reclamar un Estado republicano y lo que pare Múgíca, Guerra y compañía, según

está escrito, significa un Estado socialista.

Esas connotaciones técnicas e históricas que unió interesan a los socialistas se enlazan, con notable

claridad, en tas declaraciones triunfalistas de! señor Múgica: -Se ha planteado urr reto trascendental para

I* consolidación de la democracia en España: establecer unos puentes de comunicación entre las Fuerzas

Armadas y «1 pueblo español. ¿Y cuáles son dichos puentes?, debemos preguntarnos.

En primer lugar, naturalmente, destruirla actual estructura human a a jerárquica de las Fuerzas Armadas.

«Nuestro actual Ejército —sentencia, en efecto el señor Múgica— surge da un periodo aciago de la

historia efe España de hace cuarenta años fundamentalmente.- El señor Múgica, desde el ánimo de

victoria qu« proclamara Santiago Carrillo durante su polémica fon Fraga en la Cámara de Diputados,

denuncia el franquismo del actual Ejército: « Cuando hablo da protagonismo de las Fuerzas Armadas, hay

que enmendar protagonismo da los al tos mandos de las Fuerzas Amaradav vinculados al general

Franco.»

Por todo ello, «la defensa desea democracia está en «.ñas Fuerzas Armadas idóneas. -Yes natural. Para el

socialismo, -al Ejército aparecía ante la opinión pública enajenado, a través de Is enajenación de los altos

mandos militares, con un protagonismo que iba en contra do las aspiraciones democráticas-. Pero no sólo

los altos mandos. Esta otra acusación puro/adora «s máí sutil, pero todavía más alentadora sobre las

pretensiones reates del socialismo, que preside Ja Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados.

El franquismo daba a las Fuerzas Armadas unos criterios ideológicas de exaltación de valoras abstractos

que. en el fondo, era la cobertura de justificación ideológica, de intereses sectoriales. Más adelante •«plica

el señor Múgica cualea ton Jos valores reales a q ue habrán de servir las Fuerzas Armadas de una

democracia del pueblo: La tierra sobre la que vivimos, la necesidad de que cuando vayamos de un Ead o

para otro del país no nos «riamos en tierra extranjera» ¿V ya está? No. hay una cosa mes; «La aceptación

d« IB Constitución como norma suprema que rige la vida da los espartóles.» ¿Unas Fuerzas Armadas sin

Patria? Es inútil buscar como fundamento el servicio a la Patria en un Estado que comienza por

aniquilaría a través dal reconocimiento de las nacionalidades. La lógica del discurso del señor Múgica

lleva a concluir que mañana podrían existir unas Fuerzas Armadas de EuzKadi, de Cataluña, de Castilla,

de Andalucía-.. O. ármenos, unas Fuerza.» Armadas susceptibles da aceptar mansamente la

desmembración, «i así lo estableciera la Constitución. ¿Paro no hemos de admitir también en la decisión

prod»m»da de construir un Ejercito del comprometido con Franco y *con un período acá»-90 de la>

historia de España», un reconocirnierto tácito *l rumor de la e*inte neis de listas muy extensa* de

generales, jefes, oficial ai y aufaoticjale* franquistas t eliminar, confeccionada por PSOE y «I PCE El

señor Múgica, después de todo, reconoce que «en el XVII Congreso de nuestro partido, el PSOE

estableció una política de defensa», a la que sus declaraciones serian fieles..

Aunque estas agresivas declan piona» requieren otros comentarios, me parece aconsejable apuntar otro

tema vital que emerged» las mismas. Habida cuenta, ademes, de lo» criterios sobre loi que se estructura la

politica de defensa- (fe/ PSOE, la necestdac´ prevista de fuerzas especiales este-no M pretorianismo, sino

una necesidad de Ja vida aicluel». se apresura a justificar la conciencia culpable) supone la admisión d«l

voluntariado para las estructuras virtuales de las Fuerzas Armadas, lo que conlleva la posibilidad de una

línea de mando proveniente d«! mismo y no de la» Academia. ¿Depuración y voluntariado?

En la manera da constituir un Ejercito de nueva plante, una Fuerzas Armada» da y para unm/e>w>

Estado, democracia de /pueblo an la ideología socialista, fin neca*¡d«xf del ««pedíante tradicional da

institucionalización de las milicias revoluciona rías. Bañaría con que las milicias del pueblo entraran en

los Fuerza» Armadas, •convenientemente reformada* • «través de la incorporación al voluntariado de

cada uno de sus hombres. La Constitución, el Gobierno y el Parlamento harian lo demas.

Ismael MEDINA

 

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