Autor: Juancho. 
 De aquí, de allí y de "acullí". 
 Mi estatuto     
 
 El Alcázar.    07/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

De aquí, de allí y de «acullí»

MI ESTATUTO

Por este camino de las «nacionalidades», de las autonomías y de las descentralizaciones, uno está ya tan

mareado que no sabe a ciencia cierta de dónde es y a qué estatuto puede acogerse. Porque es el caso que

el infrascrito se crió en Extremadura y Castilla la Nueva, pero nació en San Sebastián (Guipúzcoa).

En tal tesitura, ¿a qué pre-autonomía me agarro? ¿Al «Cantón de Madrid por vecindad? ¿A la «nación»

Extremeña por arraigo familiar, o al «país vasco o basko» por alumbramiento? Me creo con perfecto

derecho a la opción, pero la cosa no están fácil.

Cuando el asunto no pasaba de los límites elementales de ser o no ser español por aquello de haber o no

nacido en un país que limitaba al Norte con el mar Cantábrico y los Pirineos que lo separaban de Francia;

al Sur con «Gran Bretaña» , estrecho de Gibraltar y los mares Atlántico y Mediterráneo; al Este con el

mar Mediterráneo y al Oeste con Portugal y el mar Atlántico, la cosa era fácil, pero ahora el problema es

de bigote, por lo menos para un servidor. Verán.

Si comenzamos por el criterio de don Telesforo, «los vascos no son españoles» Entonces, uno que nació

en la bella Easo sin ser previamente consultado, ¿qué es? ¿Vasco en el cantón de Madrid? ¿Extremeño en

Guipúzcoa ¿O «por un suponer», «castellano en Montijo?... Esto para el que suscribe es tema de gravedad

que le desvela y que desea aclarar con premura. (No se si el Sr. Clavero Arévalo, con el gazpacho mental

que debe tener en esta hora, me podrá sacar de dudas.)

Yo creo que nuestro momento nacional presente es tan peregrino, que pensando ser todos españoles, no lo

vamos a ser ninguno, y como el problema de lengua y lenguecitas abunda en el follón, ni estoy dispuesto

a abandonar mis derechos estatutarios (con «pre» o sin «pre»), ni pienso dedicarme a estas alturas de mi

memoria a aprender basko (dicho a lo bestia), ni «castúo» en toda su «jondez».

He meditado mucho sobre el caso y creo que no tengo más que una salida airosa en mi problema: Pedir el

estatuto pre-autonómico de mi piso. Yo no quiero complicaciones ni chaqueteos de última hora por haber

sido en tiempos partidario del Atlético de Bilbao (vulgo «Athlétic») Mi piso está claro. Linda al norte con

don Julián; al sur con la señora viuda de López; al este con don Bernardo y al oeste con el muro

medianero. Apruebo y suscribo no solamente los «Derechos humanos», sino además «los Deberes». Pido

plena autonomía administrativa dentro de un orden democrático que yo impondré por «libre» referéndum

a mi familia, siempre que salga elegido yo como Presidente, y ratificare mi condición de español del piso

tercero derecha con obligación de hablar correctamente el español (no el castellano), y leer todos los días

un capítulo del «Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha».

Dado que lo precedente inmediato lo ratifico con todo entusiasmo y esperando coger agotado al Sr.

Clavero Arévalo para que me diga que sí a todo lo que deseo (como viene haciendo hasta ahora con todos

los demás pisos, digo países), invito al repetido señor a tomar una copa en país Tercero Derecha, el día en

que más cansado se encuentre.

Señores, ha llegado el momento de hacer Patria y para hacerla debe usted pedir el Estatuto Preautonómico

de su Piso. No hay de qué...

JUANCHO

 

< Volver