Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   Incógnitas     
 
 El Alcázar.    13/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

INCÓGNITAS

COMO debemos interpretar la aún reciente dimisión de Alfonso Osorio? ¿Cómo podemos interpretar

también rse frase del ex-consejero de la residencia cuando al ser preguntado de qué partido era,

respondió: «Yo no sé dónde estoy»? De lo que no cabe la menor duda es que UCD va a pasar por

momentos muy duros y difíciles y ya lo advertimos en nuestros articulillos cuando se empezó a hablar de

la aconfesionalidad y de la cuestión de la enseñanza. Aquél fue un minuto clave para Suárez, porque de lo

que no cabe la menor duda es de que el señor Osorio, dentro de lo poco que a mí me importan los

partidos, tiene razón cuando afirma que la política que está desarrollando el Gobierno es claramente de

centro izquierda, mientras que UCD se mostró en las elecciones, al pueblo, como una opción de centro

derecha. Es decir, el elector puede considerarse hasta cierto punto engañado.

¿Por qué? Porque en diversos aspectos de la política fiscal, de la política educacional, económica,

diplomática y aún en otros aspectos que no quiero citar, la UCD se ha dejado presionar manifiestamente

por el PSOE. El último intento del PSOE fue, precisamente, aquel aparato de la educación frente al que

protestaron las asociaciones de los Padres de Familia y que motivó que levantara la voz, de suyo tan

callada, el cardenal Tarancón.

Se habló entonces de un pacto secreto entre Felipe González y el Gobierno de UCD, de la misma manera

que se ha hablado ahora de una promoción gubernamental de Enrique Líster para seccionar el Partido

Comunista Español ¿Cómo se haría esto? ¿Cómo se metería esta cuña en la misma madera dentro del

árbol del Partido Comunista? Reconociéndole a Líster su «cuasi» generalato y pagándole los derechos

devengados por haberes desde 1936 a nuestros días. No sé si eso supone unos cuarenta y ocho o cincuenta

millones. En realidad se trataría de una maniobra.

Ignoramos si todo esto empezaba a atufarle al señor Osorio. Lo que ve bien claro don Alfonso es que lo

que se prometió al pueblo no se le da, y que la mayoría ucedista en el Congreso se comporta con virajes

hacia la izquierda y, de hecho, está siguiendo, una política, en muchos aspectos, izquierdista. Si el señor

Osorio se ha sentido responsable e inconforme, ello habla bien a su favor. Naturalmente, por encima de

todo esto hay problemas mucho más importantes que afectan a la vida española: lograr un orden público

estable, erradicar el terrorismo y enfrentar, de una vez, el problema económico que no está, como muchos

creen, en las medidas fiscales, como no estaba tampoco en la devaluación de la peseta, sino en otros

puntos más intrincados y serios, aunque, confesémoslo, menos espectaculares.

Al tiempo que todo esto sucede, el nombre del señor Areilza suena cada vez más y con mayor insistencia.

¿Para qué? —me pregunto—. Areilza no ha sido nunca un hombre de don Juan Carlos. Fue

insistentemente un hombre de Franco, puesto que durante su mandato ejerció los cargos de embajador y

alcalde. Ha sido, eso sí, muy afecto al padre de nuestro Rey, Don Juan, conde de Barcelona; pero ello no

tiene nada que ver. Lo que parece otearse en el horizonte es una nueva fórmula, visto el fracaso

gubernamental de la simbiosis centro izquierda. Como muy bien apuntaba Chirac, «la solución en Europa

la tiene la derecha y dejémonos de especulaciones». Porque, en efecto, son muchos años de gobiernos

socialistas, izquierdistas, laboristas, o como queramos llamarles, que han conducido a Europa a la miseria,

a la indefensión, y a ser o una colonia soviética o una norteamericana. La hora de la derecha no se ha

producido todavía de una manera amplia en Europa, porque el gran general De Gaulle no fue nunca un

hombre de derechas. Fue un servidor de Francia, que es una cosa bien distinta.

Nos importa ahora subrayar que estamos en época de cambio, y no de «Cambio-16» que, según mis

últimos informes, tal vez equivocados, es ya un periódico de UCD. En esta situación tendría mucho éxito

un partido que se denominase únicamente independiente. Independiente de los pactos, de las traiciones y

de las mentiras. Un partido que cumpliese lo que promete. Pero, ¿dónde está? ¿Quién es el hombre?

Alfonso PASO

13 —ENERO— 1978

 

< Volver