Autor: Mateos, María Fernanda. 
   Perplejidad de una universitaria     
 
 El Alcázar.    10/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

PERPLEJIDAD DE UN A UNIVERSITARIA

DE RE PUBLICA

Sr, Director:

Si Vd. lo cree oportuno, le ruego publique esta carta.

Una cosa, sólo una cosa, tengo que agradecer al tristemente célebre Sr. Suárez, que compre y lea todos los

días su periódico, antes no lo hacía y créame que me pesa ahora que lo conozco.

Para evitar suspicacias, le diré que soy una muchacha que trabaja y que trabajando de día, me fui a la

Facultad de noche, porque nunca me creí con derecho a que el dinero del contribuyente, pongo por caso,

de un honrado albañil, sirviera para pagarme mis estudios si es que yo pensaba ser algo en la vida.

Imagine cuanto me dolerá tener que pagar con mi dinero, que tanto me cuesta ganar, lo que la chusma que

hoy anida en las Facultades desfruye día a día. Salvo del adjetivo al que va a la Facultad a estudiar para

devolver lo que la Sociedad le está dando.

Quejarme de lo que está pasando en mi pobre España, es inútil, lo hacen muchos y el Gobierno sigue su

desastrosa carrera. Queda un consuelo, lejano pero inexorable, LA JUSTICIA DIVINA. Yo no sé si el

Gobierno cree en Dios, pero el que crea o no es iguat, existe, y ante El lo emplazo, no a pedir venganza,

sino JUSTICIA; allí no presenten los delitos a los 20 unos, y la sangre de tanto servidor del Orden vertida

y mancillada servirá de prueba contundente, y con ELLA el grito desganrariiM- de esta España qw están

destrozando. No leerá esto el Sr. Suárez, es una pena, quizá le sirviera para enmendar tanto error.

Espero con impaciencia las huelgas y señales de duelo por el hombre que cayó asesinado en Irún. Espero

una explicación a la dimisión del Director de Córdoba, por una infracción tipificada que cometió el Sr.

Cela y otro cuyo nombre ni sé ni me interesa, y mire que el Sr. Cela se las trae, según carta que publicó su

diario solicitó a titulo de gloría lo que nadie puede admitir, porque denigra delatar a sus amigos. Yo tenía

amigos que eran comunistas y nunca se me ocurrio delatarlos en los tiempos en que no se podía serlo, es

más, siguen siendo mis amigos. Espero una explicación por la dimisión de un militar valiente que dijo la

VERDAD. Y lo espero porque soy ciudadana española con todas las prerrogativas y deberes que ello

encierra.

Sr. Director, Dios y su Justicia es para todos, y ante ella los emplazo como parte, y que Dios en su Juicio

definitivo los perdone, a mí que soy humana me cuesta.

Atentamente

M.« Fernanda MATEOS

EL ALCÁZAR

10 —ENERO- 1978

 

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