Pescadores del Arrecife de Lanzarote. 
 "Preferimos morir ametrallados que ahogados"  :   
 Exigen protección desde tierra por soldados españoles y se niegan a llevarlos a bordo de sus embarcaciones. El subdirector general de Pesca maniffestó que su petición, por el momento, era inviable. 
 El Alcázar.    12/12/1978.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Pescadores del Arrecife de Lanzarote

« Preferimos morir ametrallados que ahogados»

Exigen protección desde tierra por soldados españoles y se niegan a llevarlos a bordo de sus

embarcaciones

E1 subdirector general de Pesca manifestó que su petición, por el momento, era inviable

«Preferimos morir ametrallados que ahogados», manifestaron un grupo de pescadores lanzaroteños

durante la reunión mantenida ayer en Arrecife con el subdirectoí general de Pesca. Carlos Vélez.

En dicha reunión, el señor Vélez co-muíiicó a los pescadores la conveniencia de no arrimar demasiado

sus barcos a la costa sahariana, «como medida preventiva —dijo—, para evitar agresiones armadas».

Los pescadores explicaron entonces al subdirector general de Pesca la reducida dimensión de sus

embarcaciones,-únicamente hasta doce metros de eslora, «por lo que —alegaron—, en nurhetosas

ocasiones tenemos imperiosa necesidad de navegar cerca de la costa».

En este sentido, los pescadores manifestaron que en momentos de tem--poral, por otro lado muy

frecuentes en este sector Atlántico, es necesario aproximarse al litoral, para evitar posibles naufragios.

En virtud de ello, la Cofradía de Pescadores de Arrecife propuso al señor Vélez la creación de siete zonas

de protección a lo largo de la costa saharaui pues, de lo contrario, «no saldremos a la mar», dijeron

textualmente.

De igual modo, la Cofradía de Pescadores de Arrecife rechazó llevar a bordo de sus embarcaciones

soldados de infantería, exigiendo protección desde tierra, «pero —manifestaron— no por soldados

marroquíes, sino españoles».

El subdirector general de Pesca afirmó que esta posibilidad era, por el momento, inviable. No obstante, y

tras varias horas de reunión, el señor Vélez prometió a-la Cofradía de Pescadores estudiar el problema,

según los diferentes tipos de barcos.

Confiamos que para cuando el Gobierno haya terminado de «estudiar el problema» todavía no esté

consumado el exterminio de nuestros pescadores y nuestra flota. Y esperamos también que, en estricta

aplicación de los derechos humanos que garantiza la Constitución,el Gobierno adopte algún día la

decisión de salvaguardar la vida y el trabajo de nuestros compatriotas frente a cualquier agresión

extranjera que atenta contra nuestra integridad, dignidad y soberanía. ¿No cabe adoptar, en este caso, el

«trámite de urgencia»?

 

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