Autor: Aguirre Bellver, Joaquín. 
   Constitución sin mancha     
 
 El Alcázar.    12/12/1978.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

12-diciembre-1978

EL PARLAMENTO

CONSTITUCIÓN SIN MANCHA

HARÁ unos quince días, sobre poco más o menos, el ministro del Interior lanzó a todos los vientos el

lema de su vida: —¡Que me lo demuestren!

Ocurrió acontecimiento tan memorable en el Pleno del Congreso, cuando el ministro respondía al informe

de Fraga sobre orden público, y, más concretamente, se enfrentaba a las acusaciones de inhibición en la

persecución terrorista.

¡Que me lo demuestren!

No se lo pudieron demostrar y todo quedó en agua de borrajas, que es el caldo que suelen servirnos al

final de los debates parlamentarios. Yo lo sabía de antemano, a fuerza de ver que a Martín Villa, en sus ya

largos años de ejercicio político, no existe ser humano capaz de demostrarle absolutamente nada: ni sus

camara-das le demostraron que se cargó el SEU, ni los sindicalistas que se cargó los sindicatos, ni los

acusadores en el caso Matesa lograron la mínima prueba ¡y mira que la buscaron! contra el director

general del ramo, ni... No sigo porque me pierdo y porque a ver si esa mía quien acaban demostrándome

cualquier cosa, qué sé yo.

TRAIGO a colación todo esto porque hay quienes se han empeñado en sugerirle al ministro del Interior

que estaba estropeada la computadora. Sí, en decirle que cómo puede ser eso, que en Cuenca hay más

afiliados a Fuerza Nueva que «noes» salieron de las urnas, a ver, que lo explique. No por nada, sino

porque, si son verdad las cifras del referéndum. Cuenca está llena de faroleros; plagadita, vaya. Y lo

mismo que en Cuenca, en toda España: las cuentas no salen.

¡Que me lo demuestren!

Ya pueden darse por vencidos, que no. A Martín Villa, no, pónganse como quieran. Habrá que esperar la

publicación de sus memorias para saber lo que de verdad votamos los españoles el 6 de diciembre de

1978, ¿se acuerdan ustedes? allá cuando existía un partido llamado Unión del Centro y tenía la

presidencia del Gobierno un tal Suárez, inventor por cterto-tto-ta´Wtanwrqui* Republicana. Sólo por las

memorias lo sabremos.

EN la Hoja del lunes, el reverendo padre Joaquín L. Ortega, director por más señas de la revista Ecclesia,

propone que a la Constitución se le llame la «Purísima». Me añado a tan luminosa sugerencia. Debajo del

artículo del reverendo padre Joaquín L. Ortega, la redacción ha puesto unas líneas que vienen a decir que

no se hace responsable del cachondeo que puedan gastarse los colaboradores invitados, como el

reverendo padre Joaquín L. Ortega. Pues sí, que le llamen la «Purísima»; bien pensado, no cabe mejor

definición. Y lo digo sin cachondeo, que conste.

CON todo el del mundo, con auténtico regodeo espiritual, digo a ustedes que ayer llamé por teléfono al

director general de Seguridad, mi viejo amigo Mariano Nicolás, para preguntarle acerca de la marcha de

un caso policial que me interesa especialmente, y resulté reconfortado por las pruebas de eficiencia que

recibí acerca de la persecución del delito por nuestras autoridades. Lleno de euforia me eché a la calle y...

me habían robado el coche. No lo cuento por ver si aparece, ya que me han llamado de un pueblecito de

Guadalajara diciendo que allí está, que allí se les acabó la gasolina a unos juerguistas de fin de semana.

Lo cuento por si la euforia del referéndum va a dar en algo por et estilo. Pero en fin, ellos están

satisfechos, orondos, pictóricos y... ¡que se lo demuestren!

Joaquín AGUIRRE BELLVER

 

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