Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   Democracia de abroñigal     
 
 El Alcázar.    12/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL ALCÁZAR

Crónica de España

DEMOCRACIA DE ABROÑIGAL

Marta Portal escribió un hermoso e irrebatible artículo sobre la lengua española, que la subversión

pretehde llamar ahora castellana, con el fin de amparar también por ese otro lado la conspiración

desmembratoria, implícita en la constitucionalidad de las «nacionalidades». «Esa preferencia oficial

advierte Marta Portal—, obedece obviamente a razones oportunistas, no muy claras, que introducen la

perplejidad, el desconcierto, el recelo, u ofenden vivamente la sensibilidad de sus electores y, de paso,

provocan escepticismos y vacilaciones en doscientos millones de hispanohablantes, cuando sólo halagan

los anhelos de minorías.»

Marta Portal sitúa en la tragicomedia de la oficialidad del idioma la verdadera naturaleza del proceso

político, que el pueblo refrendó con carácter de reforma y Suárez, con las conocidas ayudas, ha

convertido en revolución. Revolución, ya se sabe, significa en lengua española «acción y efecto de

revolver o revolverse». ¡Menudo revoltiño ha montado Suárez con la ayuda de socialistas, comunistas,

tránsfugas, chaqueteros e imbéciles! Es natural que, como consecuencia, todo ande confuso,

desconcertado y encenagado, y que la gente se sienta perpleja, confundida, recelosa y malhumorada.

A tal enfollonamiento han llevado Suárez y su gente la cosa pública, que aquí debe guardarse en el arca la

Bandera Nacional y ahogar cualquier expresión legítima de patriotismo, mientras son parte de esos

doscientos millones de desconcertados hispanoamericanos (el pequeño Marcelino prefiere rebautizarles

como «euroamericanos») los que pasean nuestra Enseña Nacional, con profusión, bajo el cielo argentino,

organizan una formidable caravana automovilística para exaltarla y nos humillan en nuestra virilidad

perdida llenando con ella medio estadio y, por ende, media pantalla de televisión. Pero es que, según me

explica el tío Revirao, no hay un Rosón en Argentina, «quesi loaviera, se había inflao a cascarles

milloncejos»

Resulta inevitable, entonces, que las Cancillerías europeas se muestran más recelosas que nunca a tratar

nuestro posible acceso a la CEE. También en las Cancillerías europeas, incluidas las socialdemócratas,

cunde al desconcierto (en alguna hasta el pánico), como consecuencia del desgobierno español y de los

progresos revolucionarios del Frente Popular Ampliado. La tesis generalizada puede exponerse con suma

sencillez y claridad: « La marcha acelerada de España hacia el desastre convierte en muy peligrosa

cualquier vinculación de la Comunidad Económica Europea. España debe ser mantenida en un lazareto

político fuertemente vigilado. Incluso el ingreso en la OTAN no serviría ya para usar de su marco de

exigencias como instrumento de contención del desarrollo revolucionario. Pero podría intentarse antes de

que sea inevitable vernos enfrentados a un nuevo y peligrosísimo caso zaireño.»

¿Habrá llegado a entenderlo Leopoldo Calvo Sotelo? ¿Habrá sabido explicarlo a sus colegas de la

alcantarilla democratizada? ¿Y si ha acertado incluso a explicarlo bien, le habrán entendido los

desbocados consentidores?

Me temo que en el agora moncloaca todo ande ya demasiado revuelto para sospechar una última y

distante esperanza de lucidez política. El espectáculo del director general de Instituciones Penitenciarias

ante los periodistas y su sostenimiento en el cargo, prestan al «consenso» dimensiones inenarrables de

sometimiento a no se sabe bien qué oscuras y terribles fuerzas destructoras de la convivencia nacional.

¿Cómo imaginar que de este fantástico aquelarre salga España sin dolor y sin sangre? España, casi nadie

lo duda, está invadida por un triple proceso canceroso: el marxiste, el de la estupidez, aún más dañino, y

el de la cobardía, necesariamente mortal. Es natural que algunos Estados europeos se despreocupen de la

acción diplomática y se abran ya a la consideración de presunciones desestabilizadoras del equilibrio

estratégico mundial y de las consiguientes opciones preventivas.

Mientras tanto. Abril Martorell, se reúne una vez más con sus hermanos socialistas. Esta vez ha sido en

casa de esa especie insaciable de gran roedor que es Peces-Barba. Después de varias horas de trágala, se

ha añadido una nueva colgadura a «Los Pactos de la Moncloa». El consensillo ha sido establecido, con el

fin de que los socialistas no se destapen con otra chutada parlamentaria y frenen la marcha irresistible de

la Constitución hacia la consagración de una Monarquía parlamentaria. Abril Martorell habrá hecho una

brillante demostración de sus saberes económicos, aprendidos por el módico precio de cuarenta mil

pesetas, según dicen por ahí, en un curso especial de veinte lecciones impartido por profesores de (CADE,

entre los que predomina la doctrina superadora de la opresión capitalista. ¿Puede sorprender a nadie que

el diálogo sea fructífero entre las dos orillas de la clase moncloa ? El éxtasis llega a tal punto, que a

Suárez le gustaría llamarse Felipe, en vez de Adolfo.

Hay quienes dicen, sin embargo, que la prolongada y tensa reunión nocturna en casa de Peces-Barba tuvo

como motivo principal un grave tema de Estado: la tripa de la señorita Calatayud, puesta en evidencia por

la «moral calderoniana» del diputado del PSOE Ruiz Mendoza. De embarazos ilegítimos están llenos los

procesos político y constitucional. No es para alarmarse. Muchos españoles pensamos: ¡Ojalá que esa

misma «moral calderoniana» la tuviesen todos los parlamentarios del Frente Popular Ampliado para los

asuntos de España y del pueblo español! Pero nadie espera que caiga esa breva. Habrían de caer antes

muchas bellotas del árbol partitocrático.

Ismael MEDINA

 

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