Comparsas del separatismo     
 
 El Alcázar.    29/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

COMPARSAS DEL SEPARATISMO

LOS periódicos gubernamentales y afínes se muestran desconsolados por el desarrollo de la fiesta

separatista «Aberrí Eguna», celebrada en tas provincias vascas y Navarra el Domingo de Resurrección:

banderas de España ultrajadas, desafío a las Fuerzas de Orden Público, exaltación de los crímenes de la

ETA, petición de independencia, banderas republicanas... ¿Pues qué esperaban? La táctica del avestruz,

practicada tenazmente en el proceso de demolición del franquismo, produce estos amargos despertares.

Escribe Apostúa en «.Ya»: «Creo que todos hubiéramos deseado que el primer «Aberri. Eguna »

celebrado en la más completa legalidad hubiera sido un gran éxito para el Partido Nacionalista Vasco. »

El espíritu pontifical de la «Santa Casa» se refleja en ese afán totalizador de Apostúa, al atribuir a «todos»

lo que es únicamente sentimiento suyo y de algún amigo ideológico. Nosotros, desde luego, no teníamos

interés ninguno en que el Partido Nacionalista Vasco, creador del separatismo en aquella región,

obtuviera un éxito grande ni pequeño. Preferimos, desde luego, que la verdad se haya visto sin disfraces, a

pesar del empeño puesto por televisión para ocultar el antiespañolismo de una fiesta que, al llamarse «Día

de la patria vasca», excluye la Patria española, de la que los vascos son parte y, en gran medida,

creadores.

La frivolidad de la afirmación de Apostúa es reveladora. Comencemos por observar que el «Aberri Eguna

» no se ha celebrado en la legalidad, sino a pesar de la legalidad, porque nadie puede considerar legal una

manifestación en la que se ataca a la unidad de España, se ofende a su bandera y se exaltan el crimen y el

terrorismo. No debe decirse que se ha celebrado en la más completa legalidad, sino en la más completa

impunidad, que es cosa diferente.

En segundo lugar, ¿quién ha dicho a Apostúa que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) significa en sus

planteamientos doctrínales algo diferente a lo que en el «Aberri Eguna» censura? La llamada izquierda

«abertzale», es decir, «patriota» de «patria vasca», incluida la ETA, es hija y heredera del PNV, que no se

atreve a enfrentarse con ella, ni siquiera en sus mayores excesos, limitándose a dirigir/e reconvenciones

benévolas. Si alguna vez ha habido enfrentamientos ha sido siempre a iniciativa de sus rebeldes retoños,

que no han dudado en levantar la mano contra el rostro paterno del PNV, sin que éste haya hecho otra

cosa, como padre condescendiente, que disimular el asunto. Las consignas independentistas que se han

exhibido en la manifestación del «Aberri Eguna » proceden de los principios doctrínales del PNV, el cual

ni una sola vez ha proclamado, de forma oficial, amor a España ni vinculación al principio de unidad de la

nación. Ni siquiera sus dirigentes contestan cuando se les formula la pregunta elemental de si se sienten o

no españoles. Y si no se sienten españoles, ¿qué hacen en el Parlamento o en el Senado de España?

Apostúa, que es diputado tiene ocasión de obligarles a responder en el Parlamento, si es que sus

posibilidades van más allá de pulsar el voladero electrónico cuando toca.

Al comentarista de «Ya» y diputado por Logroño le ocurre lo que a muchos miembros de UCD, que

llegaron al grupo gobernante desde la resaca del antifranquismo: mantiene vivo el recuerdo del PNV

como miembro fundador del que se llamó « Equipo Demócra-tacristiano del Estado Español»,

malabrarismo semántico que le permitió no pronunciarse respecto a la unidad de España. Sólo se quiere

ver en el PNV una versión de la Democracia Cristiana a medida de la problemática del País Vasco.

Sobre el racismo antiespañol, en qué se funda Apostúa, tiende un púdico velo y prefiere dirigir sus

baterías contra los partidos de la izquierda española, socialistas y comunistas, a los que acusa de hacer un

papel de comparsas en «una operación claramente separatista».

Pero no son sólo comparsas de la operación separatista, que se realiza «en la más completa legalidad-», el

PSOE y el PC. Lo es también la UCD que, arrastrada por la erótica de la intriga y el pasteleo, una vez

favorece al PNV, no presentando candidatos a las elecciones en Guipúzcoa, para frenar a los socialistas

con los nacionalistas, y otra favorece al PSOE, votando a Rubial para presidente del Consejo General

Vasco, a fin de frenara los nacionalistas.

En el «Aberri Eguna», si juzgamos por los comentarios de Apostúa, parece que se esperaba que el PNV

fuera el bueno y los izquierdistas los malos. La operación ha salido mal, porque por acción o por omisión

todos los que han participado han resultado iguales: vulgares comparsas del activismo de la ETA.

No comprendemos por qué la derecha gubernamental, llamada Centro, se lamenta. Cosecha lo que tanta

frivolidad ha venido sembrando.

Instantánea

 

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