Autor: Alonso-Villalobos, I.. 
   El crédito agrario, parte de la transformación de la agricultura     
 
 Hoja del Lunes.    23/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El crédito agrario, parte de la transformación de la agricultura

Por I. ALONSO-VILLALOBOS

PARA nadie es un secreto que las fuertes diferencias regionales se hallan vinculadas al sector

predominante en la zona; son adelantadas aquellas en que predomina el sector industrial y son retrasadas

aquellas en que, por el contrario, es el sector agrícola el que impone la actividad dominante.

El campo no es rentable porque la empresa agraria no es fuerte, no se capitaliza y no está organizada

debidamente, acciones éstas que exigen, para ser acometidas, créditos para el campo, para la empresa

agraria.

Una encuesta realizada por el Servicio de Estudios y Programación de las Cajas de Ahorro entre

directores de cajas en zonas agrarias señalan como causas de la deficiencia del crédito a la agricultura el

que la política seguida por el mismo no se ha integrado como una parte de los proyectos de

transformación agraria, la ausencia de coordinación entre las distintas entidades encargadas de suministrar

el crédito y la dimensión de las explotaciones agrarias que proporciona escasa garantía para el solicitante

del crédito.

Transformar esa situación es tarea importante de la política económica y labor urgente de la política

agraria.

Las inversiones para cuya financiación solicitan créditos los agricultores son principalmente la compra de

maquinaria y la compra de tierras, y siguen en la escala las inversiones en ganado y en construcciones

para la explotación. Los recursos disponibles para ello son limitados, pero se verían sustancialmente

acrecentados y en condiciones de ofrecerles con plazos de amortización y de interés aceptables para el

agricultor si los créditos agrícolas que conceden se incluyeran en el cómputo de las inversiones

obligatorias de las Cajas de Ahorro. Era decisión variar radicalmente la fisonomía del crédito agrícola y el

ahorro del campo fructificaría en beneficio de la zona rural.

Una cuantía importante del crédito se viene dirigiendo en socorro del agricultor por situaciones de

catástrofes climatológicas, epidemias, etcétera, que son, indudablemente, atenciones necesarias, pero la

mayor parte del crédito debería dirigirse a insertarse en favor de la promoción y asistencia a planes

locales y regionales de desarrollo agrario que constituirían el marco en que se incorporara el crédito

agrícola como parte de esa política transformadora.

Un obstáculo para la extensión del crédito que señalan también los directores de las Cajas de Ahorro, es el

de la multiplicidad de organismos y de conceptos por los que se accede al mismo en España. Esa

proliferación de instituciones produce falta de coordinación y da lugar a diversidad de políticas de crédito

y de tipos de interés aun para destinos parecidos. Es necesaria la unidad y clarificación de criterios. A ello

habría que añadir la también urgente necesidad de poner coto a los continuos cambios en los criterios que

conforman la política agraria, que obstaculizan la, planificación adecuada de la inversión y su debido

desarrollo.

La escasea de capital en el campo español es tal vez el más importante problema con que se enfrenta la

agricultura para producir en condiciones óptimas de rentabilidad.

 

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