Autor: Sierra, Ramón. 
   Blas Piñar "no tiene culpa" de sus éxitos     
 
 El Alcázar.    07/11/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Blas Piñar "no tiene la culpa" de sus éxitos

El Gobierno noS ha sorprendido con un viaje del ministro de Defensa y del ministro del Interior a

Euzkalerria para visitar las dos provincias vascas más ensangrentadas por los terroristas de E.T.A..

Aunque lo más sorprendente ha sido el retraso de esta excursión. Como también nos ha causado estrañeza

la adopción, ahora, de medidas policíacas excepcionales, que no acertamos a comprender por qué no se

adoptaron antes; lo que nos permite sospechar que el Gobierno ha tardado mucho tiempo en enterarse de

que las soluciones políticas, las manifestaciones y las repulsas de los partidos só!o pueden servir para el

logro de objetivos marginales, pero ni desaniman a los «militares» de la E, T. A., ni enfrían las simpatías

de los núcleos vascos extremistas, ni paralizan las actividades de cómplices y encubridores. Confiamos en

que esas medidas excepcionales contribuyan a la desarticulación de los comandos terroristas y a dificultar

la impunidad de sus delitos; pero no nos sorprendería que resultasen insuficientes, porque se ha retrasado

mucho su aprobación, debido al empeño de sacrificarlo todo a las exi-gerícias del proceso constitucional.

Tampoco nos -ha convencido esa parábola del caminante que se encuentra con un toro y lo mejor que

puede hacer es quedarse quieto; aunque condense admirablemente las tácticas políticas del Gobierno.

Es mucho mejor caminar por el campo, cuando se sabe que andan muchos toros sueltos, metido en un

tanque, con todos los recursos necesarios para encajonar a las fieras sueltas que no pertenecen a las

ganaderías legalizadas. La aspiración de presentar, en el extranjero y en España, la imagen de un

Gobierno que no pierde la serenidad es muy razonable, pero siempre que esa Impavidez no nos cueste la

desolación y la ruina del í´aís Vasco, por un lado, y el riesgo de que el referéndum sea ganado, en el

último minuto de] partido, merced a un gol logrado en pleno fuera d« juego por un arbitro parcial.

Y decimos el riesgo, aunque muchos, desde fuera de las Cortes, creen que no se sabe bien lo que es más

peligroso: si otro período preconstitucional o on proceso posconstitucional con una Constitución tan

ambigua y llena de recovecos.

Las Vascongadas y Navarra están desconcertadas y ayunos ingenuos, 9 ciertos estrategas, está insinuando

la posibilidad de que mochos están interesa-´ dos, incluso al otro lado de nuestras fronteras, en la

liquidación de la potencialidad industrial de esas cuatro provincias. Peligrosa e infundada insinuación.

Y otros se quejan de que a unos ciudadanos, inermes y que no desean salirse de las normas legales, a

pesar de su inseguridad personal, se les acuse, tan injustamente de ser también responsables de una

situación caótica, cuando esa responsabilidad corresponde exclusivamente al Gobierno, qne es el

encargado de mantener ´cr orflen público y la seguridad personal en todos los pueblos de España.

Un Gobierno que tanto mima a los que, ante todo, son patriotas vascos y que tan poco se preocupa de

estimular las reacciones de los que, antes que nada, ge sienten españoles.

Y, por otro lado, esa serenidad puede ser abatida por quienes piden, en definitiva, más autoridad y menos

tancredismos; los que se echaron a la calle en Madrid el día 3, y lo volverían a hacer si se les permitiese,

en todas las capitales españolas, cualquiera que fuese el líder incontaminado de la maní» de quedarse

quieto que los convocara. Blas Piñar «no tiene la culpa» de sus éxitosos, que y» se veían venir. Aún tiene

¿ran fuerza una bandera española que aai-pare la unidad nacional y a un Gobierno, inflexible, cuando

tiene la Ley de. su lado. Nos esperan unas semanas en las que pueden entrar por el centro y no siempre

por Galicia, muchas borrascas seguidas de un esperanzador anticiclón.

Ramón SIERRA.

 

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