Autor: Contreras, Lorenzo. 
 La campaña, al trasluz. 
 Entre el Conde y la carpa neumática     
 
 Informaciones.    30/05/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

INFORMACIONES

30 de mayo de 1977

LA CAMPAÑA, AL TRASLUZ

ENTRE EL CONDE Y LA CARPA NEUMÁTICA

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID. 30,

CUANDO don Joaquín Ruiz-Giménez. hombre que suele reservarse las segundos portes oratorias de los

actos políticos públicos, dice «difícil me lo habéis puesto», quiérele decir que estima devaluadas sus

propias posibilidades discursivas -por el acierto de sus antecesores. El sábado pasado, en el campo del

Rayo Vallecano, ante unas quince mil personas, el número uno de la lista de la Federación Demócrata

Cristiana celebró, con la expresión antes transcrita,, la calidad oratoria exhibida por don José María de

Areilea, un político pulcramente apartado del «.trucado electoralismo» que el Gobierno preparó, según su

propio diagnóstico ya conocido. El conde de ulótrico apoyaba en el escenario de Vallecas la candidatura

de los «senadores para la democracia», y al final de su elegante, ácido y combativo discurso levantó los

brazos, haciendo can los respectivos índice y corazón de cada mano el signo duplicado de la victoria.

Sin aspirar a escaño alguno, el orador se constituía en estrella de la reunión y pedia para los tres

aspirantes el voto popu\ar capaz de convertir «las últimas elecciones del franquismo» en las «primeras

elecciones de la democracia».

Los tres aspirantes al Senado que la oposición democrática respalda son don. Joaquín Satrústegui

(liberal), don Mariano Aguilar Navarro (socialista) y don Manuel Villar Arreguí (democristiano) .

El primero, monárquico sin fisuras, hizo frente a los lemas republicanistas que desde un sector de los

graderíos bajaban en oleadas. C o n s i deró prematuros los planteamientos sobre la forma del Estado y

apeló al apoyo que Giral presta a su propia candidatura. Pocas horas después, en Hoyo de Manzanares, el

«centrista» don Armando Benito proclamaba: «No se puede cuestionar ahora, en ciertos mítines, la forma

de Estado, precisamente cuando el Rey y toda la familia real dan pruebas evidentes y dramáticas de

caminar decididamente hacia la democracia.»

L,a almidonada fraseología vallecana del conde de Motrico halló abrupto contrapunto cuando don José

María Gil-Robles, hijo, aseveró que sel pueblo español no se va a bajar los pantalones para que le den por

el centro», metáfora de comprensión universal que replicaba a una portada de la revista «Por Favor».

Tampoco se mostró a la altura retórica debida don Joaquín Satrústegui, c u-a n d o, aprovechando el

marco del estadio futbolístico, pidió a los electores que recuerden su apellido en base a que es el mismo

del delantero centro de la Real Sociedad.

En un día como el de ayer, dedicado a las fuerzas armadas, no podía extrañar que el tema militar estuviese

en labios de los luchadores electorales. Alianza Popular, que actuaba en el teatro Fleta, de Zaragoza,

rindió homenaje a la institución. El señor Horno Liria, rodeado de ex combatientes, que habían aplazado

su tradicional acto conmemorativo del episodio de Alcubierre (allí sorprendió a don José Utrera Molina el

«gironazo» cuando era ministro secretario del Movimiento), hizo las alusiones pertinentes.

El homenaje se vio combinado con un canto a Zaragoza, modulado por el señor Fraga Iribarne; un ataque

al centro en el centro engendra anarquía», según el señor Horno), una acción antidisturbíos emprendida

por la fuerza pública contra «grupos antifraga» y Una «respuesta contundente» tie los servicios de orden

de Alianza Popular a la «forma poco ortodoxa» con que, según la agencia Cifra, un joven carlista se había

manifestado.

El Ejército encontró también en la oratoria de don Felipe González, cuya fotogénica fue objetada en

Zaragoza por el señor Horno, ecos de simpatía. El secretario del P.S.O.E. pidió en Bilbao mejor dotación

para las fuerzas armadas. Otro secretario socialista, don Raúl Morodo, del P.S.P., reclamó ayer en un cine

de Madrid una «urgente-ley de Bases de la Defensa Nacional», encaminada a la modernización y

tecnificación de su organización v efectivos.

El centro continua siendo el «pím-pam-pum» del festival electoralista. De ahí que en Villalba, bajo una

carpa neumática, el ya citado don Armando Benito tuviese palabras de reconocimiento para la

moderación con que al centro se refieren don Enrique Tierno y don Santiago Carrillo. Sin ir más lejos,

ayer, en Murcia, el secretario del P.C.E. recordó, ante 25.000 personas, en el recinto de la Feria de

Muestras, que el centro ha permitido la legalizar clon del Partido Comunista y ha convocado elecciones.

La generosa referencia contrastó con un virulento ataque a la Alianza Popular, desarrollado durante

quince minutos, y rico en alusiones al mandato de don Manuel Fraga como ministro de la Gobernación.

El señor Benito-había lanzado un ano» a la «caza de brujas», proponiendo para la contemplación del

Centro (del centro oficialmente protegido, se entiende) esta interpretación: «Estamos saliendo de la

dictadura a manos de gente que participó en el régimen anterior, pero por razones biológicas no han

tenido el fanatismo de los primeros años, y por razones de salad mental, nunca fneron una derecha

fascista.» El marco de este diagnóstico fue una fiesta popular en la que actuaron «Los Sirios», Daniel

Velazquez y Encanuta Polg, la del «Paco, Paco».

Al repertorio de crítico» de don Adolfo Suárez se ha incorporado el socialdemócra-ta don Antonio García

López. El hombre que tanto sonó como pieza de un centro-iz-quierda» bendecido por el Poder, acaba de

señalar desde su actual orfandad política que las elecciones están siendo manipuladas, que el presidente

del Gobierno ha pasado por sucesivos estadios de negociación, que el dinero del Centro sale de los

bolsillos de los españoles y que, en resumidas cuentas, asistimos a una «gigantesca y grotesca

mascarada».

La sombra del «pucherazo» no inquieta, sin embargo, a don Felipe González, cuyo ascenso en los

pronósticos es cada vez mas acusado. «No habrá "pucherazos" —ha dicho en Málaga— si las

organizaciones políticas se esfuerzan en controlarlos.»

Al hilo de las urgencias mitinescas se han rozado asuntos de notable importancia. El P.S.P., por ejemplo,

en su acto electoral madrileño de ayer, ha incluido en el temarlo la unidad del socialismo, la necesidad

poseleetoral de cuna nueva Constitución y un nuevo Gobierno», el rechazo de las bases americanas y del

ingreso de España en la O.T.A.N. (el ex director general don Fernando Moran pidió «una política

internacional coherente con lo» Intereses del país») y la intensificación de la acción económica en el

sector público. De esto último habló el economista don Francisco Bobillo. De la unidad socialista, don

Raúl Morodo, al que se estima más flexible en la materia que el «viejo profesor» Tierno Galván. «Tras las

elecciones —ha vaticiriado el señor Morodo— se va a lograr la unidad socialista, porque las bases la

quieren, y si las comisiones ejecutivas no son capaces de conseguirla, deben dimitir.» (¿Quién empezará

primero?)

La cuestión constitucional promete ciertas batallas. Hay quienes ven el proceso con criterio continuista o

continuador y quiénes, por el contrario, plantean ya la Incongruencia de ver más allá de la frontera

electoral del 15 de junio «cabezas de puente» efectivas. Así, don Felipe González ha expresado en

Málaga su «estrañeza porque Fernández Miranda diga ya lo que hay que hacer el 16 de junio».

Con criterio de agrimensor, don Eladio García Castro, secretario general del P.T.E. y figura más

representativa del Frente Democrático de Izquierdas, anunció en el polideportivo de San Blas, durante la

«Fiesta de la unidad»: «Por cada diputado demócrata tendremos nm metro más de liberad; por cada

diputado de la derecha, daremos un paso hacia d pasado.»

 

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