Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   13 de julio y 18 de julio     
 
 ABC.    13/07/1974.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EN POCAS LINEAS

13 DE JULIO Y 18 DE JULIO

Hoy hace treinta y ocho años que fue vilmente asesinado por los agentes oficiales del «orden» de la

República española un joven político, monárquico, ex ministro de la Corona, que representaba una grande

y clara esperanza para numerosos españoles por sus extraordinarias dotes de inteligencia, llamado José

Calvo Sotelo. Hoy, al cabo del mucho tiempo transcurrido y de los enormes sacrificios hechos por el buen

pueblo español para garantizarse un futuro de paz, orden, libertad, justicia y progreso, que fueron los

ideales y los principios que movieron a una gran parte del Ejército y a una masa de juventud, encuadrada

en Renovación Española, Falange, Tradicionalismo y Acción Popular a batirse por el honor y la dignidad

de España, nos encontramos en el momento actual en horas de confusión, y lo que es peor, de división y

enconos entre cuantos fuimos supervivientes de las consecuencias de aquella jornada trágica y gloriosa

que cuenta en la Historia con la cifra del 18 de Julio de 1936. Pensando en ese día y en el anterior del 13,

que fue la causa y estímulo para precipitar el Alzamiento militar —y los cuales, desgraciadamente, hoy

suenan casi a hueco en las nuevas generaciones— nos percatamos de la necesidad de restablecer la

vigencia de sus ideales, claros y sencillos —útiles para los españoles de buena voluntad, sean de

izquierdas o de derechas—, y que se deben concretar en una política limpia y generosa, en una acción que

evite corrupciones y corruptelas, en un impulso serio que haga evolucionar el régimen, nacido de aquellas

fechas, hacia un Estado donde los españoles participen en las tareas públicas con libertad y paz para el

mayor progreso del país. De esta manera los ideales que interpretaron y alentaron Calvo Sotelo, José

Antonio, Pradera, Maeztu y tantos otros que fueron asesinados por las hordas que dominaron y

acogotaron a la República tienen abiertos un gran camino y unas perspectivas espléndidas, en un futuro

inmediato, si los responsables políticos lo quieren de verdad. Es cuestión de pensar en el bien común de

los españoles y que resulte auténtica la proclamación de sus derechos y de sus deberes.—ARGOS.

 

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