Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Don Juan Carlos, una gran esperanza     
 
 ABC.    23/07/1974.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EN POCAS LINEAS

DON JUAN CARLOS, UNA GRAN ESPERANZA

Ayer se cumplió un lustro de la hora solemne en que Don Juan Carlos de Borbón y Borbón se transformó

en el Príncipe de España, y en futuro Jefe del Estado con el título de Rey. De entonces a hoy —en que por

la grave enfermedad del Generalísimo Franco acata de asumir los máximos poderes del país— el

primogénito de Don Juan y de Doña María de las Mercedes, ha demostrado ante la fax del pueblo español

sus cualidades de capacidad política, de serena inteligencia, de prudencia, de tono y de tino en el

concierto humano, y de elegancia espiritual, acreditada por la espontaneidad sincera, derramada stn tasa

entre todas las gentes. Al margen de posibles halagos y de adjetivos adulatorios, que sobran cuando la

lealtad es auténtica, la figura del Príncipe se ha ganado a pulso la confianza nacional, ofreciendo con su

presencia joven y la sencillísima de la Princesa Sofía la seguridad de que ahora —en los momentos

difíciles de la salud de Franco— no exista una angustia pública inquietante, un temor al futuro ni un vacío

político. España, aun con el profundo sentimiento por la enfermedad del Generalísima, está serena porque

el timón del Estado se encuentra en manos firmes, ya que al capitán de esta nave geográfica e histórica

que se llama España tiene conciencia de sus deberes para con los españoles, por encima del rango social,

político o religioso que ostenten, pues para un Rey como para la Ley, todos son Iguales y todos dignos del

amor de padre de su pueblo. Esta y no otra es la significación de la exaltación —fuere o no temporal, que

eso sólo Dios lo sabe— del Príncipe de España a la suprema magistratura del Estado, merecedor de la

adhesión y el afecto de este glorioso pedazo de tierra a quien dan carácter quince siglos de historia.—

ARGOS.

 

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