Autor: González Muñiz, Antonio José. 
 España desde las Cortes. 
 Tres veces Franco, temporalmente la Jefatura del Estado     
 
 Hoja del Lunes.    09/06/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ESPAÑA DESDE LAS CORTES

Tres veces Franco cedió, temporalmente, la Jefatura del Estado

Por A. J. GONZALEZ MUÑIZ

Querido director: Hace ya muchos años, tantos que fue el 9 de febrero de 1941, Franco, con visión de

futuro, dio el primer paso, en aquel Estado español naciente y recién salido de una guerra civil, para que

la Jefatura del Estado no estuviese vacante ente ningún acontecimiento. Creo que aquel día nació la

primera institución de cara al porvenir, que d e s p u é s se plasmaría legalmente: el Consejo de Regencia.

Fue con ocasión del viaje que el Generalísimo hizo a Francia y a Italia, donde se entrevistaría con el

mariscal Pétain y Mussolini. Franco iba a estar ausente de su patria y quiso que la más alta magistratura

de la nación no estuviese vacante. Redactó un documento, que firmó, con el siguiente texto:

"Habiendo de estar ausente del territorio nacional algunas horas ten realidad estuvo cinco días), y el

objeto de que la Jefatura del Estado y del Gobierno no carezca de titular, encomiendo temporalmente el

ejercicio de las funciones de la misma, para caso de necesidad, ínterin dure dicha ausencia, a don José

Enrique Várela Iglesias, ministro del Ejército; don Juan Vigón Suerodíaz, ministro del Aira, y don

Esteban Bilbao Eguía, ministro de Justicia, quienes adoptaren conjuntamente, por razones de urgencia, las

resoluciones a que hubiere lugar, a reserva de mi ulterior ratificación. Madrid, a 9 de febrero de 1941.

Firmado: Francisco Franco."

Es la primera, vez que Franco encomienda el ejercicio de las funciones de la Jefatura del Estado. La

segunda vez, ya creado el Consejo de Regencia por la ley de Sucesión, será durante su estancia de cinco

días en Portugal. En esta ocasión las funciones de la Jefatura del Estado estuvieron encargadas a los

miembros del Consejo de Regencia, que en aquella fecha, 22 de octubre de 1949, lo integraban el

presidente de las Cortes Espa, ñolas, don Esteban Bilbao Eguía; el patriarca obispo de MadridAlcalá, don

Leopoldo Eijo Garay, y el teniente general don Miguel Ponte y Manso de Zúñiga, marqués de Bóveda de

Limia.

La tercera vez en que Franco cede de manera provisional la Jefatura del Estado ha sido en fecha reciente:

el 19 de julio último, en que, de acuerdo con las leyes, la puso en manos del Principe de España. Esta

interinidad, que he durado cuarenta y seis días, cesó el pasado 2 de septiembre, fecha en que Franco ha

vuelto a desempeñar la más alta magistratura de la nación. No escribo que se ha vuelto a la normalidad

porque cuando se ejercitan las leyes que estaban y se cumplen, no hay anormalidad. Normalidad es

cumplir la norma. Y antes de que la norma existiese con fuerza de ley, ya le he recordado, director, cómo

Franco se preocupó, nada menos que en febrero de 1941, de que su ausencia, por uno u otro motivo, no

causase un trauma en la Jefatura del Estado. Después se perfeccionó el sistema y se institucionalizó. Pero

antes de que las instituciones existiesen, Franco se anticipó a ellas.

Con la misma sencillez como se produjo la cesión de funciones se han recobrado por quien tiene la

titularidad de las mismas. El Principe de España, durante cuarenta y seis días, estuvo a la altura de la hora

y de las circunstancias de la nación. Entre el Príncipe y el pueblo se acrecentó en esta etapa la corriente

mutua de amor y de respeto, y ha sido, en aquellos días, un ejemplo de serenidad y de prudencia, de

virtudes y lealtades. Los españoles hemos acabado de comprobar en estos días el fruto de la preparación y

del trabajo, durante tantos años silenciosos, del Príncipe de España.

Franco había dicho en 1969, refiriéndose al Príncipe: "A mi ledo consolidará su formación y se

perfeccionará en el conocimiento de los problemas nacionales." Y desde, entonces," Su Alteza Real ha

repetido en diversas ocasiones: "Pienso servir a España con la mayor lealtad y entusiasmo; por ello trato

de perfeccionarme cada día."

El Príncipe se ha comprometido —y su permanencia temporal en la Jefatura del Estado lo ha

confirmado—a hacer del cumplimiento del deber una exigencia imperativa. Y al servicio de España ha

puesto te tenacidad de su carácter y la firmeza de sus convicciones.

 

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