Autor: Baró Quesada, José. 
   Conmemoración en la exaltación de Franco a la Jefatura del Estado  :   
 Don Juan Carlos asistió en San Jerónimo a un tedéum, con el gobierno, altos mandos militares y representaciones diplomáticas.. 
 ABC.    02/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. MIERCOLES 2 DE OCTUBRE DE 1974. EDICION DE CONMEMORACION DE LA

EXALTACION DE FRANCO A LA JEFATURA DEL ESTADO

Don Juan Carlos asistió en San Jerónimo a un tedeum, con el Gobierno, altos mandos militares y

representaciones diplomáticas

EL CAUDILLO, QUE TENIA A SU DERECHA AL PRINCIPE DE ESPAÑA, FUE

CUMPLIMENTADO EN EL PALACIO REAL POR LAS AUTORIDADES CIVILES, CASTRENSES

Y ECLESIÁSTICAS, Y LOS EMBAJADORES EXTRANJEROS

Madrid. (De nuestro redactor político.) El día 1 de octubre de 1936, a los dos meses y medio de iniciada

la contienda española, fue exaltado a la Jefatura del Estado y al mando supremo de las Fuerzas Armadas,

en la Capitanía de Burgos, el general don Francisco Franco Bahamonde, jefe del Ejército de Operaciones

del Sur y de las tropas expedicionarias de África. Tenía entonces cuarenta y tres años y su prestigio

traspasaba las fronteras nacionales. Su designación resultó decisiva para el triunfo de los paisanos y los

militares del 18 de Julio. Al recibir todos los poderes de la Junta de Defensa, que hasta ese momento

gobernaba los territorios españoles liberados, anunció que su pulso no temblaría famas. El tri

ple grito de «¡Franco, Franco, Franco!» resonó a partir de esa hora histórica, con aire de victoria

incontenible, en las trincheras de la España puesta en pie de guerra bajo los pliegues de la bandera

bicolor, recobrada para la Patria con el Alzamiento.

Ayer, por la mañana, con motivo del XXXVIII aniversario de la trascendental ceremonia castrense de

Burgos, se celebró un tedeum en la Iglesia parroquial de San Jerónimo y una recepción conmemorativa en

el Palacio Real. Ofició el solemne acto religioso el arzobispo vicario general castrense, doctor López

Ortiz. Asistió, en ´ugar preeminente, Don Juan Carlos. Y concurrieron asimismo a la fervorosa acción de

gracias a Dios los miembros del Gobierno, el Consejo del Reino, representantes del Consejo Nacional y

de las Cortes, altos mandos militares, Jefes de misiones diplomáticas y diversos organismos oficiales.

Después, al filo del medio día, saludó Su Excelencia el Jefe del Estado, con su Alteza Real el Príncipe de

España, en distintos salones del Palacio de Oriente, a don Carlos Arias Navarro y a los ministros, nuncio

de Su Santidad el Papa, Cuerpo Diplomático, comisiones de la guarnición y otras autoridades y

personalidades. Posteriormente, el Generalísimo, que tenía a su derecha al Príncipe, fue cumplimentado

en el Salón del Trono por el Tribunal Supremo, Consejo de Estado, Consejo Supremo de Justicia Militar,

Tribunal de Cuentas del Reino, Consejo de Economía Nacional, Alto Estado Mayor, obispos y otros

dignatarios de ´a Iglesia Católica, Reales Academias y muchas corporaciones y entidades públicas. Todos

desfilaron ante Su Excelencia. La banda de música del Regimiento de la Guardia, que al empezar la

recepción había interpretado en la plaza de la Armería el himno nacional, ejecutó, mientras tanto, varias

composiciones.

A la derecha de Don Juan Carlos de Borbón estaba el Gobierno con el presidente, Arias Navarro, y con el

titular de la Presidencia del Consejo del Reino y de las Cortes, señor Rodríguez de Valcárcel. A ta

izquierda del Trono de los Reyes de España, distintas autoridades y corporaciones. Entre éstas se

encontraban, en otro sitio destacado, la Mesa de la Alta Cámara o Consejo Nacional del Movimiento y la

del Parlamento o Cámara Legislativa. Había numerosos consejeros nacionales, procuradores, embajadores

y encargados de negocios. Tuvo gran relieve la recepción, que duró media hora. El Caudillo permaneció

todo ese tiempo de pie.

Su Excelencia y Su Alteza Real recibieron cálidos testimonios de adhesión y de cariño del pueblo

madrileño al retirarse ambos del Regio Alcázar.—José BARO QUESADA.

 

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