Autor: Moure-Mariño, Luis. 
   Franco, en Monforte de Lemos     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 8. 

DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL

ABC

FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA

DIARIO ILUSTRADO DE INF O R M A C I O N GENERAL

FRANCO, EN MONFORTE DE LEMOS

A quién de entre los lectores no sonará el nombre de Monforte de Lemos? Para la mayoría,

singularmente para los que hayan viajado a Galicia, este nombre irá asociado al ferrocarril: acaso

conserven el borroso recuerdo de su paso por la estación de Monforte en algún amanecer escalofriado.

(Todos tenemos algún desvaído recuerdo de esos pueblos entronque de líneas férreas—Miranda, Venta de

Baños, Alcázar de San Juan—, donde tal vez de noche, bajo el peso del sueño y la carbonilla, dejamos un

tren para subir a otro.) Pero otros muchos lectores conocerán Monforte por su ilustre apellido de

"Lemos". (Aquí fue, en efecto, el solar de los Castro, conde de Lemos, descendientes de la raíz castellana

de Laín Calvo. Ds esta casta fue don Pedro Fernández de Castro, uno de los muertos con más bello

epitafio—"aquí yace toda la lealtad de España"—; también fueron de este linaje doña Inés de Castro, la

que reinó después de morir, y muchas otras figuras aureoladas por la leyenda. Los Lemos fueron, como

es sabido, generosos mecenas, protectores de los Argensola, de Góngora y de Cervantes que, al

dedicarles la segunda parte del Quijote y el Persiles, les pagó con la inmortalidad la ayuda mundanal

que le prestaron: siempre paga más la moneda del genio...)

Pero Monforte —pueblo de recia estampa, reclinado al amparo de una colina, bajo el molar desportillado

de su castillo—, es un pueblo venido a menos, precisamente ahora, cuando medran y prosperan casi todos

los pueblos del país: el que fue nudo ferroviario de Galicia, tiene que compartir tal privilegio con

Orense—al desplazarse una buena parte del tráfico por la nueva línea de Zamora—; siempre hubo en

Monforte una guarnición militar, y la suprimió la República; había aquí un Instituto Nacional de Segunda

Enseñanza— que atendía las necesidades docentes de una vasta comarca—y fue cerrado hace algunos

años; se había proyectado en Monforte la construcción del Matadero Industrial de Galicia, y, a última

hora fue llevado a la capital de la provincia... En los últimos años, como viejo tronco al que se le han

desgajado las ramas, Monforte vivía—y subsiste—de unas tres mil familias ferroviarias que en el pueblo

dejan sueldos y jornales y que aquí edificaron sus humildes casas. (La gleba circundante, seca y

desarbolada, rendía cosechas muy por bajo de sus posibilidades.)

Estas angustias de un pueblo—acaso minúsculas en el ámbito nacional, pero grandes para Monforte y su

comarca—llegaron a conocimiento del Jefe del Estado, que ha querido venir personalmente a Monforte

para sentir de cerca sus problemas.

Desde la colina que se yergue en el corazón del valle, a la sombra del viejo torreón feudal, Franco ha

contemplado las obras de regadío de la tierra de Lemos y ha preguntado con interés sobre diversos

pormenores de las mismas. (Por ejemplo, le hemos oído preguntar por los embalses indispensables para

abastecer el riego y nos complace tomar nota de este hecho porque el río Cabe es, por sí mismo, cauce

menguado, casi seco en estiaje, y sin el auxilio de los pantanos en proyecto no podría cumplir esa misión

fertilizadora; por ello la rápida construcción de los embalses tiene extraordinario interés.)

El riego del valle de Lemos será la primera obra de tal naturaleza que el Estado ejecuta en Galicia. Y

Franco ha venido a ver, en persona, la marcha de esta obra. (También Franco ha sido el primer Jefe del

Estado que ha visitado Monforte.) Pero, aparte de esta necesidad de agua, que fertilizará unas cuatro mil

quinientas hectáreas. Monforte tiene planteada la amenaza de la marcha de su población ferroviaria,

clave de la subsistencia del pueblo. (Las numerosas casas construidas aquí por los ferroviarios desde

que, hace casi un siglo, llegó el ferrocarril, quedarían abandonadas, precisamente ahora que faltan

viviendas en los grandes núcleos urbanos; del mismo modo, las grandes y costosas obras que, en fecha

aún reciente, ejecutó aquí la RENFE —depósitos, talleres, etcétera—(quedarían Inservibles. Todo

esto puede y debe aprovecharse, dedicando a menesteres útiles — talleres de lavante y reparación de

vagones, depósitos de locomotoras, etc.—la gran riqueza ya invertida. No olvidemos que

Monforte se halla al borde de las grandes presas hidroeléctricas del Sil y el Miño, con posibilidades de

energía casi ilimitadas al alcance de la mano.)

Sólo un hecho queremos subrayar como síntesis de esta glosa: que Franco, en un paréntesis de su estancia

en Galicia, ha querido venir personalmente a Monforte para conocer sus problemas. Las gentes de la

tierra de Lemos han tomado buena nota de esta realidad: ahora saben que sus angustias son conocidas por

el Jefe del Estado y tienen la esperanza—la seguridad— de que la crisis que amenazaba a esta antigua

comarca de Lemos se ha alejado con la visita del Caudillo...

Luis MOUREMARIÑO

 

< Volver