Autor: C. L. A.. 
   Franco y la Legión     
 
    Páginas: 2. Párrafos: 7. 

Por CARLOS LUÍS ALVAREZ

LA historia militar de Franco está guarnecida por numerosas y memorables gestas. Una de ellas es la

gesta legionaria. La gesta de aquellos que heredaron las picas y los arcabuces de Farnesio, de Alba, de

Austria, de Pescara. La vocación africana de Franco es noticia famosa, temprano fruto de su espíritu.

Poco tiempo después de salir de la Academia de Infantería de Toledo marcha a África por su voluntad. El

teniente coronel Dámaso Berenguer había organizado el primer grupo de Fuerzas Indígenas, que más

tarde alcanzarían la denominación popular de "Regulares". Franco, a los veinte, años, es ya capitán. El 29

de junio de 1916, en la ocupación de Biutz, se entabla un duro combate. El joven y valeroso capitán

recibe una, gravísima herida en el vientre. Su ímpetu rezuma ya sangre. Al coronel Berenguer le había

llamado la atención, tiempo atrás, "la guerrilla que iba en vanguardia a la derecha", precisamente en la

jornada en que Franco recibe su bautismo de fuego. Con el paso de los días se multiplican las hazañas de

aquel soldado. En el año de 1916, a los veintitrés años de edad, asciende a comandante. Llega el año

1920. Transcurren los primeros meses. Las tristes y enconadas luchas políticas obligaban a sucederse

rápidamente a los gobiernos, derrocados una y otra vez por las intrigas de partido, que argumentaban con

las consecuencias de la guerra de Marruecos y hacían banderín de las vidas de aquellos soldados de

reemplazo que combatían en África. Tan espinosa situación obligó al Gobierno, de acuerdo con el alto

comisario, a crear un cuerpo de voluntarios. He aquí el germen de La Legión. Faltaba, no obstante, el

hombre capaz de realizar la idea. Fué elegido para ello el teniente coronel José Millán Astray y Terreros.

Millán Astray va al Marruecos francés y permanece allí algunos meses, que ocupa en estudiar la

organización de La Legión francesa. Regresa luego a la Patria y se entrega a la tarea de crear y organizar

lo que en principio habría de denominarse Tercio de Extranjeros. El decreto de su creación se publicó el

22 de enero de 1920. Era ministro de Estado el marqués de Lema. El 4 de septiembre de aquel mismo

año, con Dato como presidente del Consejo y el vizconde de Eza como ministro de la Guerra, cristalizó

en energía y fuerza tangible el nuevo Cuerpo, "como primer paso decidido en la organización de un

ejército colonial, compuesto en su mayoría de voluntarios europeos e indígenas, y como base para

comenzar la repatriación de los soldados forzosos que están en su tercer año en África.

Millán Astray, entusiasmado, lanza desde el Cuartel del Rey, en Ceuta, las carteles de propaganda, que

habrían muy pronto de invadir todos los rincones de la Patria. Y comienza a embarcar hacia África la

mesnada heróica. Una banda de música recibe alegremente, con esa alegría angélica que es el preludio de

las supremas hazañas, a las primeras expediciones. ¿Qué les brinda Millán Astray a estos hombres,

clavándoles su centelleante mirada, todavía entera? Nada más que esto: la muerte. Y ellos, y otros

muchos, la aceptaron. Los números son de una fría elocuencia. Cuando ocurrieron los sucesos de Melilla,

el Tercio contaba con 1.600 hombres. Las bajas sufridas durante el año 1921 fueron 1.097, con 232

muertos. En 1922 el Tercio intervino en 91 operaciones, con 507 bajas, de ellas 147 muertos. En 1923 los

legionarios participaron en 49 actos de guerra y sufrieron 713 bajas, con 233 muertos. En 1924, contando

ya el Tercio con siete banderas, se realizaron 288 operaciones, que ocasionaron 3.772 bajas, entre ellas

956 muertos. En las operaciones de 1925, que fueron 158, las siete banderas sufrieron 909 bajas, con 199

muertos. Ya en 1926 eran ocho las banderas. Hubo 123 operaciones, que costaron 835 bajas y 186

muertos. En 1927, fin de la acción bélica en África, las intervenciones fueron 25 y las bajas 183, con 47

muertos. En resumen, las operaciones de La Legión en tierras africanas fueron 899. Tuvo 8.096 bajas,

entre ellas 2.000 muertos. Contadlos, "contad los muertos", podía haber dicho también Millan Astray.

¿Queréis aún más elocuencia meridiana? Durante la campana marroquí ingresaron en el Tercio 960 Jefes

y oficiales y 19.993 soldados. Las bajas entre aquéllos fueron 441, que representa el 45,94 por 100, y

entre la tropa hubo 7.655 bajas; es decir, un 38,43 por 100. En la Guerra de Liberación murieron cerca de

40.000 legionarios.

Entre aquella gente heroica que moría por la honra de la Patria, fue Franco uno de los más grandes

paladines. No puede llamarse realmente Tercio de Extranjeros a una unidad cuyos jefes ostentaban estos

nombres: Millán Astray, Franco Bahamonde, Rodríguez Fontanes, Candeira Sestero, Villega Liniers

Muguiro, Vara del Rey, Franco Salgado, Valcázar, Arredondo, Ortiz de Zárate, Cobos, Martínez Zaldívar,

Fueiro, Alcubilla, Doilegui, Pardo Ibáñez, Olavide, Torres, Echevarría, Esquivel, Espejo y Moore de

Pedro, por no citar más que a los jefes del grupo fundador desde la I a la V Bandera.

Comenzó La Legión con tres banderas, que luego fueron cinco, más tarde ocho, y llegó a veinte en la

Guerra de Liberación. Volvamos, por un momento, a aquellos carteles anunciadores, a los banderines de

enganche. En tres dias se presentaron, entre Madrid y Barcelona, cerca de 3.000 voluntarios. Los

primeros cabos y sargentos se eligieron, diríamos, "mánu militari", por Millán Astray y Franco, teniendo

en cuenta a los que habían servido ya en el Ejército. Fue precisamente el primer corneta elegido quien

improvisó las primeras notas del himno popular y glorioso que empareja con dulzura al amor y a la

muerte.

Organizadas las tres banderas, los legionarios se trasladan a la posición A, situada en las alturas de la

sierra que domina Ceuta. Se aposentan en Uad Lau, Tugunt y Zoco Arbaa. Aquellos hombres desean

ardientemente pelear. En la primavera de 1921 se inicia en Yebala un período de operaciones. Cunde la

amargura entre los legionarios. Forman el grueso de la columna y no les permiten aproximarse a la línea

de fuego. ¡A ellos! Millán Astray ruega angustiosamente al general Sanjurjo: "¡Aunque sea sólo una vez,

mi general¡"

Franco es él segundo jefe de La Legión. Muy pronto, su magra y heroica silueta será un símbolo para

todos los guerreros africanos. La reconquista de la zona oriental marroquí colocó su nombre entre los

mejores estrategas del mundo. ¿Cuántas veces fueron Franco y su bandera citados en la orden general del

Ejército de operaciones? Baste con decir que la mención se hizo habitual. ¿Cuáles fueron sus

hazañas? En la Historia ha quedado la memorable marcha nocturna hasta el pico de Uixán; la conquista

del collado de Atlaten y de la meseta y castillo de Taxuda, llave de1 Gurugú. Franco obtiene la Medalla

Militar. El 7 de julio de 1922 el Gobierno acordó en Consejo de Ministros hacer una propuesta

extraordinaria para ascender a teniente coronel a Franco. A los treinta años, pues, el teniente coronel

Franco es nombrado jefe de La Legión. Y viene después ese cúmulo torrencial de hazañas en las que

brillan por igual el ímpetu sereno y la intuición estratégica. La acción de KobaDarsa, la retirada de

Xauen, en la cual pidió quedarse el último en la posición de Zoco el Arbaa con objeto de cubrir el

repliegue. Franco, a los treinta y dos años asciende a coronel. Siguen después las operaciones de

Alhucemas, de BeniUrriaguel y del Monte Malmusi, que asombran a los más ilustres militares del mundo,

entre ellos al mariscal Lyautey.

Sobre la leve camisa legionaria de Francisco Franco brotaron entonces y para siempre las

condecoraciones y la sangre, que fue la mejor condecoración. Hoy hemos querido recordar, al paso breve

y rápido del Tercio, el suceso estelar del Tercio. Desde sus primitivos orígenes, desde aquella policía

indígena de choque, hasta hoy, los legionarios no han hecho sino aceptar gozosamente la invitación a la

muerte y a la victoria. Y a aquellos magníficos soldados y capitanes corresponden estas palabras de Tito

Livio dedicadas a Aníbal, glorioso tuerto, también, como Millán Astray: "Ninguna fatiga cansaba jamás

su cuerpo ni su ánimo; soportaba igualmente el calor y el frío; la medida en el comer y en el beber era

determinada según la naturaleza y no según el placer; en el dormir y el velar no hacía diferencia alguna de

la noche al día.." Esta fue y es La Legión, de la que nuestro Caudillo fue y es, también, capitán.

C. L. A.

 

< Volver