El sindicalismo, base social de sustentación     
 
 Arriba.    18/07/1961.  Página: 21-22. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

EL SINDICALISMO, BASE SOCIAL DE SUSTENTACIÓN

«El Estado necesita buscar su más amplia base social de sustentación en el Sindicalismo, en la Familia y

en el Municipio, y una forma valida de relación en colaboración con la sociedad. El Sindicalismo necesita

penetrar y establecer directamente en la plataforma de las decisiones y de las iniciativas políticas del

Estado, responsabilizarse, si ha de ser capaz de servir y no defraudar la confianza que se deposita en él y

las ilusiones y esperanzas que despierta.»

En estas palabras de Franco se contiene la más rotunda afirmación de nuestro derecho de conquista para

un mañana que nos pertenece. Hace ya veinticinco años que el Estado Nacional inició su batalla en

Alzamiento contra la negativa de los destinos de España, para imponer estos destinos, sobre el suelo

nacional, en toda su pureza. Desde entonces acá, al compás preciso de las batallas y las glorias militares,

de los duelos y sacrificios, simplemente, sencillamente, ese mismo Estado que reivindicaba con sangre

cada trozo entrañable del solar nacional, reivindicaba también los derechos humanos que rige y equilibra

la justicia social.

En el pensamiento del Fundador de la Falange, la Organización Sindical había de nacer en el hombre

traducido en pueblo, nutrirse de él y formar parte integrante de su vida. Había que sustituir la lucha de

clases por la hermandad, el odio por la comprensión. «La actual situación de lucha —decía José

Antonio— considera las clases como divididas en dos bandos con diferentes y opuestos intereses. El

nuevo punto de vista considera cuantos contribuyen a la producción como interesados en una misma gran

empresa.»

ORIGINALIDAD DE LA ORGANIZACIÓN SINDICAL ESPAÑOLA

El Fuero del Trabayo, promulgado en marzo de 1938, constituye Ley Fundamental del listado español y

texto básico para la Organización Sindical, que responde a estas premisas y principios al encauzar los

ensueños de justicia del mundo del trabajo. Y esto quiere decir que se reclama como necesaria la unidad,

que el Caudillo convirtió en su dogma político, y que inicia su acción en el nivel de la Empresa, mediante

la intervención en las relaciones entre obreros y patronos, para luego ascender a todos los organismos

sindicales, en los que se encuentran enclavados empresarios, en las Secciones Económicas, y trabajadores

en las Secciones Sociales. En esta idea se fundamentan las características claves del Sindicalismo

español: la unidad y la verticalidad. La Ley de Unidad Sindical, promulgada en 1940, y la de Bases de la

Organización Sindical, de diciembre de ese mismo año, configuran la estructura esencial del Sindicalismo

español actual.

A través de los distintos Sindicatos y entidades sindicales, están encuadrados la totalidad de los

empresarios, de los técnicos y de los obreros. El estudio de la estructura sindical comprende, ante todo, el

examen de la compleja gama de entidades que constituye la línea social- económica, a la que corresponde

el encuadramiento, representación y disciplina de las masas productoras y el encauzamiento del juego

espontáneo de sus actividades económicas, sociales y asistenciales, tomando también como bases de

organización del medio ambiente en que el trabajo se desarrolla, el campo, la industria y el mar.

Dado en esquema la estructura de la línea social- económica queda trazada del modo siguiente:

Primer grado.—Células sindicales: Familias campesinas, pescadoras y artesanas. Empresas y productores

independientes.

Segundo grado.—Entidades sindicales locales: Hermandades de Labradores y Ganaderos, Cofradías de

Pescadores, Gremios artesanos y Sindicatos locales de Empresas.

Tercer grado.—Agrupaciones comarcales y provinciales de organismos de segundo grado.

Cuarto grado.—Sindicatos nacionales, por ramas de producción v servicios.

Vemos que a la formación de las grandes entidades verticales del Sindicalismo español se llega a través

de una escalonada y armónica serie de instituciones, de unidades orgánicas, que desde abajo canalizan las

fuerzas sociales y económicas, hasta constituir en la cúspide de lo nacional los Sindicatos, por un sistema

representativo basado en la voluntad de los afiliados, expuesta electoralmente con plena autenticidad y

libertad.

LOS SINDICATOS NACIONALES

Precisamente debido a su estructura y a los principios que los inspiran, los Sindicatos representan con

plena autoridad y con exclusividad innegable los intereses económico-sociales de las ramas que sus

especificas denominaciones expresan; poseen personalidad, autonomía y patrimonio, y si bien actúan

como instrumentos principales de la política económica y social, no significa esta expresión que sea, en

modo alguno, órgano del Estado. Son órganos de la sociedad, entidades naturales de la vida social,

estructuras básicas de la comunidad nacional; pero con personalidad y patrimonio propio, independiente

del Estado.

La unión de empresarios, técnicos y obreros en el mismo Sindicato no obedece sólo al propósito de evitar

la lucha de clases, sino que viene impuesta por la especial característica de las relaciones sociales y del

concepto de empresas que preconiza el sindicalismo español. En la empresa se encuentran, conjugados

sus intereses, en gestión armónica, vinculados en quehaceres comunes, sindicales existan a la vez, en

beneficio de la especialización de intereses, órganos concretos que estudien y gestionen por entero

aquellas cuestiones o problemas que son fundamentalmente económicos o poseen un notorio carácter

laboral.

El hecho de ser únicos los Sindicatos no contradice su espontaneidad ni su autenticidad. Se constituyen

en forma cuando determinado número de personas lo acuerda y solicita. La ley de 23 de junio de 1941, a

la vez que fija el número de Sindicatos nacionales y determina su composición, señala la estructura base,

las líneas generales del Organismo sindical que asi viene a resultar como una gran Federación Sindical,

múltiple y varia, según las entidades sindicales que la integran. Sindicatos Nacionales que deben

considerarse como organismos de contenido plural, no único, que albergan en su seno agrupaciones,

agremiaciones y grupos colectivos en gran número con vida autónoma y también propia personalidad.

FUNCIONES DE LA ORGANIZACIÓN SINDICAL

Saben perfectamente todos los españoles, puesto que de una manera muy directa están incursos en la vida

activa sindical, que la Organización Sindical española como tal y cada uno de los Sindicatos como parte

de ella, realizan una triple función: económica, social y asistencial.

La función económica se determina como el conjunto de actividades que desarrollan para estudiar les

problemas de la producción nacional en cualquiera de sus ramas, sectores o grupos económicos. Como

todos los empresarios españoles están encuadrados en los correspondientes Sindicatos, la Organización

Sindical resulta ser el más directo órgano de conocimiento de las circunstancias en que se realiza en cada

momento el desarrollo económico. La celebración de múltiples Consejos Económicos Provinciales, que

constituyen acabados estudios de todas las necesidades y problemas económicos de cada provincia

española, y el establecimiento de un Consejo Económico Nacional, que funciona de modo permanente,

han hecho de la Organización Sindical un instrumento consultivo y de actuación, de gran trascendencia

en la esfera económica de España. Al mismo tiempo, y ello completa la función económica, por medio de

los Sindicatos colaboran los interesados a la autodirección de la economía, a través de las fases o etapas

de la ordenación económica nacional.

La función social cumple análogos objetivos en cuanto se refiere a los problemas laborales, en su más

amplia expresión, desde las condiciones de trabajo y el estudio de las vicisitudes y aspiraciones de los

obreros de cada rama de la producción hasta la promoción social obrera. Así mismo la celebración de una

serie de Congresos provinciales, regionales y nacionales de trabajadores y la constitución con carácter

permanente del Consejo Social Nacional han proporcionado a la Organización Sindical la categoría de

primer instrumento consultivo y de acción en la esfera laboral. Los trabajos y peticiones elevadas a través

de estos Congresos han servido de pauta para el desarrollo de la legislación social española.

Recientemente, la ley de Convenios Colectivos Sindicales han venido a culminar y completar esta

importantísima función sindical.

Como complemento de estas funciones económico-sociales, como superación también de un ilusionado

quehacer está la función asistencial, que se orienta al logro de una equitativa redistribución de los propios

recursos financieros de la Organización, mediante una serie de prestaciones, destinadas a dignificar y

mejorar, en la medida de lo posible, la vida de los trabajadores en todos los órdenes, siendo uno de ellos

el de los bienes del espíritu. La función asistencial se realiza por medio de las Obras Sindicales, y de su

volumen puede dar idea el hecho de que los trabajadores reciben cada año, en prestaciones asistenciales,

cantidades muy superiores a las que representan sus aportaciones por el concepto de cuota sindical

obrera.

Coronando todo este esquema, como órgano superior consultivo y deliberante de la Organización, el

Congreso Sindical, de celebración anual, ante el que han de comparecer los dirigentes a dar cuenta a los

representantes de los dirigidos de cómo administraron el potencial político, económico y social de la

Organización durante el año transcurrido.

REPRESENTACIÓN SINDICAL

No es necesario repetir que la total actividad sindical en el orden económico-social se manifiesta en el

carácter esencialmente representativo de los Sindicatos españoles. Carácter representativo que arranca de

la propia concepción de la Organización Sindical: estructura social básica del país, en intima relación con

la familia y el Municipio; carácter representativo connatural al Sindicato, fundamentalmente necesario y

con una doble vertiente: externa, en cuanto que la Organización Sindical es la única reconocida con

personalidad suficiente para hacer llegar hasta el Estado las aspiraciones y necesidades económicas y

sociales de los elementos productores de la Nación, y es, a la vez, el sauce a través del cual se hacen

llegar hasta éstos las directrices económicas de aquél. Para ello posee representaciones en instituciones de

carácter político, administrativo y de previsión.

La otra vertiente es la interna o intersindical, en cuanto que los afilados de signan, mediante sufragio, sus

representantes. Por elección de los afiliados se designan los Enlaces Sindicales y las Juntas, Comités o

Jurados de Empresa; las Juntas Rectoras de las entidades sindicales menores y las personas que

constituyen los Grupos y Juntas de los Sindicatos Nacionales y sus órganos provinciales.

Por elección libre se designan también los Procuradores Sindicales en las Cortes —donde la

representación sindical alcanza el volumen de un tercio de su total— y los representantes sindicales en los

Ayuntamientos y demás instituciones administrativas y de previsión.

Al exponer el esquema de la estructura de los Sindicatos españoles es oportuno señalar que plantean

estos su acción para el futuro con una fundamental preocupación: intensificar su acción en el ámbito

laboral, buscando como meta de dicha acción lo que fue premisa del ideario político que los inspiró

la justicia social.

 

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