Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Mis viejos camaradas     
 
 Arriba.    18/07/1961.  Páginas: 2. Párrafos: 8. 

MIS VIEJOS CAMARADAS

Hoy es 18 de Julio y han venido, como ayer, detrás de las banderas. Ha bastado levantar a los vientos de

la Patria las viejas banderas victoriosas y pronunciar el nombre de Franco y se han venido todos por los

caminos de julio cantando canciones de amor y de guerra, de amor y de luceros al paso alegre de la paz.

Vienen por todos los caminos. Traen veinticinco años más, algunas heridas, las viejas Camisas

descoloridas al sol de tres veranos de guerra, el corazón cargado de recuerdos y las manos cargadas de

trabajo. Algunos no traen las dos manos; otros no traen las dos piernas. Pero vienen, y andan, y gritan, y

levantan las banderas. Son mis viejos camaradas, los que fue ron a luchar. No, no son arrogantes, ni

fieros, ni jóvenes. No desfilan en correcta formación. No van uniformados. No saben ya llevar el paso

marcial a los sones de metal épico y del tambor guerrero. Vienen con su tripa de cincuentones o con el

rostro tostado a los soles de cincuenta veranos. No alzan la cabeza para que les vea la novia el laurel

recién ceñido, sino para que le vean marchar sus hijos. No hacen alarde de fuerza, sino que dan ejemplo

de unidad, de lealtad, de trabajo. Son mis viejos camaradas.

Vienen de Castilla. Llegan desde Valladolid, desde Burgos, desde la tierra de Campos. Son los

campesinos de Onésimo, que vienen a la ciudad y nacen del asfalto y se aprietan en el asfalto como

las espigan buenas y fieles del campo castellano. Vienen de Galicia, de Andalucía, de Levante, de

Cataluña. Vienen de Navarra apretados como cerezas, como desgajados de las breñas de Javier, con la

boina en la cabeza, el crucifijo en el pecho y el capellán por delante. Vienen de toda España por todos los

caminos Son mis viejos camaradas.

Las calvas brillan como cascos. Los brazos desarmados se elevan en saludo de paz. En algunos trajes

de paisano reluce la estrella del alférez provisional. En las mangas, tos angulos de las heridas, el em

blema de la División Azul. En todas las gargantas el nombre de Franco, el nombre del Capitán. Es el

ejército azul de la paz Son mis viejos camaradas

Son los trabajadores de las minas, del mar, de las fábricas nuevas, de las escuelas y de los talleres Los que

ganaron el pan para toda la Patria. Los que padecieron en sus tierras la sed del agua y los que padecieron

tantos años en sus almas la sed de justicia. Son los que labraron los campos de la Patria hasta hacer brotar

la cosecha fecunda de hoy.

Han venido por todos los caminos y han pasado delante de Franco Han pasado ni arrogantes, ni fieros, ni

jóvenes Ayudados de muletas, apoyados en los mis mos brazos que encontraron junto a si en las

trincheras, levantando las mismas banderas que asombraron al mundo. Han des filado cuando las luces de

la ciudad se encendían y la noche del 17 al 18 de julio caro sobre Madrid capital de la España recobrada.

Callaron las trompetas y los tambores. Es noche cerrada. En el cielo de julio hay estrellas. Como en el

pecho de los alféreces. La sangre se queda callada, como parada dentro de las venas. Un estremecimiento

recorre la piel de España. En el cielo están desfilando los muertos. Son mis viejos camaradas.

Jaime CAMPMANY.

«Foto Pastor.]

 

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