En 1936, el analfabetismo llegaba al 25 por cien     
 
 Arriba.    18/07/1961.  Páginas: 2. Párrafos: 26. 

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ESTUDIO

EN 1936, EL ANALFABETISMO LLEGABA AL 25 POR 100

En plazo corto se quiere hacer obligatorio el Bachillerato Elemental

LAS ESCUELAS PROFESIONALES ADMITEN UN 50 POR 100 MAS DE SU MATRICULA

ACTUAL

En 1940, el índice de analfabetismo en España llegaba al 23,2 por 100. Al final de 1960, este tanto por

ciento no alcanzaba el 9 por 100, y las estadísticas técnicas en este terreno coinciden en señalar que la

próxima generación española no tendrá mas analfabetos que los mentalmente incapaces.

Este avance es un síntoma y un estadio previo. Un síntoma, porque indica la general preocupación de los

responsables de la educación en todos los campos de la misma y un paso primero, puesto que difícilmente

se podría lograr ese legítimo anhelo de «que no se pierda ninguna inteligencia» si el fantasma del

analfabetismo atenaza a una cuarta parte del país.

De la misma manera, el aumento ha sido igualmente importante en las otras enseñanzas: actualmente hay

en España 430.000 estudiantes de Bachillerato, frente a los 76.000 de 1930, y 74.000 universitarios,

mientras en 1930 solo había un poco mas de la mitad. Por supuesto, que estos aumentos no son

equivalentes al correspondiente crecimiento vegetativo de la población —25.000.000 de habitantes en

1930, por 30.000.000 millones en la actualidad.

Es indudable, y las cifras son muy reveladoras en enseñanaz media y privada, que el aumento se ha

debido a una honda preocupación educadora, que ha intentodo sacar, dentro de una limitación de medios,

las máximas posibilidades de los nuevos planes de estudios y protección escolar cada día más extensa.

PRIMERO, LA ESCUELA

En la actualidad, casi cuatro milones de niños españoles acuden a las 93.000 escuelas nacionales, de la

Iglesia y privadas que existen en España. En estos millones de escolares están puestas las mayores

esperanzas, y por tanto, para ellos habrán de ser las Arudas mejores. De aquí tendrán que salir los

técnicos, universitarios y obreros especializados de que España está necesitada. Por ello, y a vista de les

próximos años, el Ministerio de Educación Nacional, a la hora de elegir una política educacional, ha

puesto todo el énfasis en la enseñanza primaria, piedra angular y primera de todo el edificio de la

educación.

Para el próximo curso escolar — y esto lo citamos con sencillo yalor de dato revelador—, de los 600

millones de pesetas que prevé el Plan de Inversiones del Fondo para el Fomento de Igualdad de

Oportunidades, 180 millones irán para enseñanza primaria, y 290, para profesional.

«El problema está —declaró recientemente el Ministro de Educación, don Jesús Rubio— en el acceso de

la escuela al Bachillerato y a la enseñanza profesional. Lo demás es más fácil. En términos generales se

puede afirmar que ningún muchacho, mínimamente dotado, no puede cursar estudios universitarios una

vez acabado su Bachillerato. El Estado y la propia sociedad española le pone los medios.

Desgraciadamente, esto no se puede decir en el paso de la escuela a las otras enseñanzas.»

En efecto, por falta de conciencia y por las propias dificultades de la estructura social española,

especialmente en el campo, es muy corriente que niños debida mente dotados no pasen de unos estudios

primarios mal terminados, porque sus padres carecen unas veces de medios necesarios, y otras ds la

debida conciencia y sensibilidad para afrontar el problema.

El Plan Nacional de Construcciones Escolares, que supone en cinco años una inversión de 50.000

millones de pesetas, tiene asi un doble efecto. Primero, hacer posible la lucha entablada contra el

analfabetismo, y después, convertir en verdaderamente obligatoria la Ley que fija la edad escolar mínima

en catorce años. De aquí se pasará a la implantación del Bachillerato elemental obligatorio para todos los

españoles, lo que posibilitará, junto con la política de la total comunicabilidad de lus enseñanzas, a que

luego haremos referencia, que verdaderamente cualquier español tenga acceso a todas las enseñanzas

NECESIDAD DE ESPECIALISTAS

El problema y su enunciación no es nuevo, ni mucho menos. España esta necesitada de técnicos, y muy

concretamente, de técnicos especialistas: torneros, ajustadores, carpinteros, albañiles, etcétera.

Al terminar la guerra de Liberación, las Escuelas de Artes y Oficios oran caserones arcaicos, sin espacio

ni medios pedagógicos adecuados, en los que esforzados maestros de taller intentaban ensenar, con fe y

sin aliento de nadie, la mejor tradición artesana española. También aquí las condiciones han cambiado,

hasta el punto de que en la actualidad modernas escuelas, con medios técnicos mas que suficientes y

dotación necesaria, son capaces de acoger a más de un SO por 100 del alumnado del que ahora tienen Se

espera, y también en esta apreciación se ha contado coa la ayuda, de la estadística y la sociología de los

especialistas, que en tres o cuatro años este déficit da asistencia se cubra. De todas formas, y éste es un

problema que preocupa igualmente a las autoridades académicas que a las laborales y a las Empresas

privadas, en estas enseñanzas existe un endémico desajuste, puesto que, mientras la gran mayoría de los

muchachos se inclina por la mecánica y la electricidad, muy pocos escogen carpintería y albañilería, por

ejemplo.

EL BACHILLERATO PIEDRA DE TOQUE

En los 421.348 estudiantes de Bachillerato existentes en España es donde se aprecia mejor la

transformación social del país, en estos veinticinco años. De 1920 a 1959, los bachilleres han aumentado

casi diez veces —de 52588 a 421.346—, lo cual es síntoma inequívoco del acceso de una más amplia

capa social a los estudios medios. Para conseguir este alentador resultado, y además de la ayuda a los

centros de la Iglesia y privados, se han buscado unos núcleos de población que antes, por razones

geográficas o de trabajo, tenían vedado la posibilidad de cursar estos estudios. Los Institutos Laborales,

situados en ciudades y pueblos carentes de Centro de Enseñanza Media, han sido un gran remedio para

vencer las dificultades de situación. Por otra parte, la puesta en marcha de las clases nocturnas y los

Institutos filiales ha posibilitado que se compatibilice, sin demasiado esfuerzo, el trabajo y el estudio.

El Bacnillerato tradicional, por otra parte ha tendido a una mayor tecnificación y simplificación, sin

perder por eso su carácter eminentemente formativo. La reforma de 1953, retocada con posterioridad,

dividió los estudios en las ramas de letras y ciencias y creó el curso preuniversitario, con el fin primordial

de hacer más racionales estos estudios.

Un fenómeno igualmente digno de resaltar en este campo ha sido el auge verdaderamente extraordinario y

positivo de la enseñanza privada, en especial la de la Iglesia, que ha acaparado las capas sociales más

elevadas, dejando de este modo a los Centros públicos menos sobrecargados de alumnado.

LA UNIVERSIDAD, PROGRESO SIN CAMBIOS FUNDAMENTALES

Al iniciar el último curso académico 196061, el Ministro, señor Rubio, concretó los problemas de la

Universidad española en tres fundamentales:

La situación creada por el extraordinario aumento del alumnado.

• Las consecuencias que se derivan de la elevación del nivel científico de nuestros profesores, y

- La necesidad de adecuar los medios instrumentales al desarrollo de la Universidad y la coordinación

de ésta con las nuevas estructuras sociales.

Aunque el aumento de estudiantes no ha sido tan notable como en Enseñanza Media —es lógico que

tampoco podría serlo—, España, de haber crecido su población universitaria de acuerdo con el aumento

vegetativo de su población, tomando como base las cifras de 1935, debería contar actualmente con 38.000

universitarios, cuando la realidad es que pasan de los 65.000.

En términos generales, estas enseñanzas son las que, a pesar de los cambios de planes en las distintas

Facultades han permanecido más estables, aunque no por esto se ha de pensar que han quedado

estancadas. Al contrario, la inauguración de nuevos edificios y la adquisición y puesta en funcionamiento

de modernos aparatos científicos, sobre todo en las Facultades técnicas, ha hecho que estes estén a un

nivel adecuado, aunque sea precisamente en eilas en donde el aumento del alumnado produce dificultades

mayores al escasear puestos en laboratorios y clínicas

Aparte del aumento —importante— de alumnos en la Facultad de Ciencias», estancamiento en la de

Medicina y descenso en la de Derecho, el hecho más destacado en materia de Enseñanza Universitaria fue

la creación en 1943 de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas, que vino a cubrir la creciente

demanda de especialistas en economía. Esta Facultad ha sido en gran medida la canalizadora de la plétora

de estudiantes de Derecho, y se espera que una vez que se ponga en marcha el decreto de Convalidaciones

con la carrera de Comercio, recientemente aprobado, sea la piedra de toque para la puesta en marcha de la

idea de la total comunicabilidad de las enseñanzas, de modo que por un elástico y lógico mecanismo de

convalidaciones, todos los grados y enseñanzas sean permeables y así, un español que empiece por

cualquiera de ellas pueda terminar en donde su vocación madura y responsable le lleve. Con esto se trata

de evitar el grave tocónveniente que supone la elección —muchas veces inapelable— en un momento

inadecuado.

REVOLUCION TECNICA

De 195758 a 196040 el número de alumnos de las Escuelas Técnicas de Grado Medto —Peritos y

Ayudantes— se elevaron de 19.500 a 24.222, con aumento aproximado del 25 por 100. Esa tendencia se

acentuó al curso siguiente, en que se alcanzó la cifra de 27.749 alumnos, lo que supone un nuevo

incremento del 15 por 100.

El crecimiento fue todavía mayor en la Enseñanza Técnica Superior — Ingenieros y Arquitectos—, en

donde el número de estudiantes se duplicó en un solo curso. Estas cifras evidencian el éxito y la necesidad

de una reforma en ias Enseñanzas Técnicas, que tuvo lugar con la ley de Ordenación de 1967, la cual

modificó el régimen cerrado, hasta entonces existente, y conectando estos estudios con los universitarios,

liquidó —al menos ese es el doble espíritu de la ley— él sistema de «numeras clausus» entonces vigente.

Además, y tras muchos años de estancamiento, se han creado nuevas escuelas —afinas en Oviedo,

Arquitectura en Sevilla, Agrónomos en Valencia—, las cuales, al lado de las tradicionales, empegarán a

remediar el régimen cronológico de ingenieros que España ha padecido: 550 por cada millón de

habitantes (Estados Unidos, 3.841; Rusia, 1.183; Francia, 2.612, e Italia, 1.344.)

PROTECCIÓN Y AYUDA

Como final merece destacarse el gran avance conseguido en la protección y ayuda al estudio. El Seguro

Universitario —cuya extensión a otras enseñanzas se ha propuesto recientemente— ha hecho posible que

ni la enfermedad ai las desgracias familiares truequen la carrera de un universitario. También en la

Enseñanza Superior las ayudas —en becas y matriculas gratuitas— han sido de gran amplitud, y por ello

se tiende, sin abandonar las atenciones en este campo, a extender estas ayudas a otras ensénenlas.

La ayuda no siempre se ha materializado en forma de becas, sino de otros tipos de ayuda de carácter

técnico y asistencial, que muchas veces es más eficaz y real.

Además de otros muchos avances y novedades en el terreno de la educación, cabe destacar dos hechos

que han calado hondo en la vida universitaria española, y cuya finalidad es ya una realidad: la puesta en

funcionamiento de más de den Colegios Mayores, repartidos en todo el ámbito nacional, y la creación del

Instituto Superior de Investigaciones Científicas. como Institución paralela y complementadora de la

Universidad en el difícil terreno de la investigación.

 

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