Un estudio de Agricultura. 
 Los campesinos son la mitad     
 
 Diario 16.    09/05/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 27. 

Lunes 9-mayo 77 / DIARIO16

ECONOMIA / 11

Un estudio de Agricultura

Los campesinos son la mitad

MADRID, 9 (D16). - Los campesinos son la mitad de lo que se piensa. Esta es la conclusión fundamental

de un trabajo publicado por el Ministerio de Agricultura en la revista "Agricultura y Sociedad" y que

puede revolucionar todos los cálculos económicos que se han venido haciendo sobre el sector agrario.

Si los agricultores son la mitad de los calculados por el Instituto Nacional de Estadística, resulta que los

tres planes de desarrollo se equivocaron a la hora de hacer cuentas para el agro, que la productividad del

campo es el doble de lo que se supone, que la Administración gasta un montón de dinero por agricultor

cuando subsidia los precios agrarios y otras convulsiones por el estilo.

Resulta también que la renta de cada campesino es mayor de lo que se dice y su distancia con la industria

y los servicios es menor.

El autor de semejante "escándalo" estadístico es el experto Gaviria Economistas consultados por D16

evaluaron el trabajo publicado por Agricultura, suscribiéndolo en su mayor parte. Algunas acotaciones

marginales realizadas por los técnicos entrevistados se resumen al final de esta nota.

Todas las cifras difieren

"Hasta el momento, nadie tenía una idea cierta sobre cuántos agricultores hay en el campo", señalaron los

economistas consultados.

El censo agrario de 1972 dio como resultado que había 5,6 millones de agricultores. Es la cifra más alta

conocida. Todas las demás estimaciones no sólo difieren con las conclusiones del censo, sino que lo

hacen "por asesinato".

Las cuentas que más cerca se hallan del censo son las del estudio colectivo "La Renta Nacional de España

y su distribución". Según los redactores de ese trabajo, habría 3.260.000 campesinos.

Otras cuatro fuentes coinciden entre 2,6 y 2,9 millones de agricultores. Estos son los datos que arrojan la

Encuesta de Población Activa de 1975, la última memoria de actividades de la Hermandad de Labradores

y Ganaderos, un similar documento de la Organización Sindical y el Censo electoral de 1975.

Una séptima fuente es la Mutualidad Nacional de Previsión Agraria. La Mutualidad tomó en cuenta el

número de sus afiliados y concluye que la población activa agraria es de 1,8 millones de campesinos. Esta

es la fuente que utiliza el estudio publicado por Agricultura, pero corregida hacia abajo.

Algo más de millón y medio Gaviria reduce las cifras de la Mutualidad en un 15 por 100. Deja de lado lo

que llama "refugiados no activos agrarios". Descuenta otro 7 por 100, tramo en el cual incluye a los

campesinos con una edad oscilante entre sesenta y sesenta y cinco años. No queda claro por qué elimina a

los viejos, ya que la jubilación en España es a los sesenta y cinco años de edad.

Las cifras de la Mutualidad se reducen a 1.560.000 agricultores para enero de este año. Esta cifra

representa el 11,3 por 100 de la población activa españo1a. Mucho menos de la mitad de lo que se venta

calculando.

La Mutualidad siempre ofreció cifras deprimidas en relación a las utilizadas oficialmente. En 1960, los

afiliados a aquélla superaban ligeramente los tres millones. Para la Administración, los campesinos eran

4,8 milloneas. La diferencia alcanzaba el 57 por 100.

En 1972, fecha del último censo agrario, la mutual calculó 2,1 millones de agricultores. La

Administración, en base a los datos del INE, los "inflaba" hasta 3,5 millones, mientras que el censo

sumaba 5,6 millones. Tres años más tarde, el número de afiliados a la Mutualidad se reducía a 1,8

millones, mientras que el INE contaba 2,8 millones.

Problemas, mil

"Los datos de la Mutualidad plantean problemas de gran envergadura", señalaron los medios consultados.

Al ser menor el número real de agricultores del estimado oficialmente y permanecer constante el producto

bruto agrario, la productividad, lógicamente, es mucho mayor. Los economistas consultados ca1cularon la

productividad agraria de España. y la. compararon con la obtenida, siempre en dólares de 1974, por los

países de la CEE. Los resultados son los siguientes:

La productividad agraria de España, con 2.868 dólares, es la más baja de la CEE, aunque con la población

agraria de la Mutualidad resulta un 57,8 por 100 superior a la calculada con los datos de población

oficiales, que es de 1.815 dólares.

Los Planes de Desarrollo equivocaron sus pretensiones sobre incremento de la productividad agraria. El

asunto tiene miga, ya que cualquier plan de desarrollo pura incrementar la productividad tiene que partir

de una idea cierta sobre el nivel alcanzado por aquella antes de aplicarse el plan.

La meta del I Plan era alcanzar un 4,5 por 100 de aumento anual acumulativo de la productividad agraria,

cuando lo realmente conseguido fue un 3,4 por 100, de tasa media anual. De acuerdo con los datos nuevos

de la población agraria, el incremento realmente alcanzado sería del 4,4 por 100, que sigue siendo inferior

al proyectado.

Lo mismo sucedió en el II Plan, al proyectarse un 6 por 100 de aumento de la productividad agraria,

llegándose sólo a un 4,4 por 100, en tanto que con los nuevos datos de población el crecimiento medio fue

sólo del 4,8 por 100.

En el III Plan, estaba prevista una tasa de aumento anual acumulativo del 7 por 100.

¿Qué pasa con las reivindicaciones?

El grueso de los reclamos de los agricultores parten de la base de la exigua renta por cápita que perciben

en relación a la de otros sectores.

En 1971, el producto bruto por agricultor, con arreglo a la población agraria oficial, era de 79.324 pesetas,

y con la nueva estimación del número de agricultores, sería de 125.911, frente a las 224.182 pesetas

alcanzadas en la industria y servicios. Si antes la renta agraria era un 35,4 por 100 de la conseguida por la

industria y servicios, ahora se han acortado las distancias y sólo es el 52,2 por 100.

La aportación de la agricultura al PIB en relación al trabajo empleado, marca el nivel de la productividad

agraria, que, comparado con otros países, ofrece los siguientes resultados:

En este cuadro, España ocupa el antepenúltimo lugar por diferencia entre la productividad agraria y la

obtenida en los otros sectores económicos. Sin embargo, con la población más reducción sólo sería

superada, en esa aspecto, por Inglaterra, Bélgica, Holanda y Dinamarca.

¿Mucho o poco dinero?

Reiteradamente se ha señalado el escaso montante que se dedica al sostenimiento de los precios agrarios

en comparación con la CEE. Así, en 1970 el gasto público por ese conducto fue de 3.788 pesetas por

agricultor, frente a las 16.397 de la CEE. En cambio, si se admite la nueva población activa agraria que

propone Gaviria, el gasto por agricultor llegarla a ser de 6.589 pesetas, casi el doble del admitido

oficialmente.

Faltan algunos

Los economistas consultados por D16 señalaron que el trabajo publicado por Agricultura se resiente de no

haber abordado un problema crucial como es la integración, como población activa agraria, de personas

que figuran hasta ahora. En los sectores de la industria y servicios, los técnicos se refieren a la necesidad

de la agricultura moderna de emplear un verdadero ejército de biólogos, físicos, químicos, agrónomos,

forestales, veterinarios y economistas, que producen los modernos "inputs" agrarias de gran rendimiento,

y que siguen incorporados en los sectores no agrarios. A la población real agraria de Gaviria habría que

añadirle, en rigor, todos esos sujetos que ahora engrosar las filas de la industria y los servicios.

Dos consideraciones más habría que , hacer - dijeron las fuentes consultadas. La primera es que, en

relación a la rigidez de la demanda de alimentos que trae de cabeza a los agricultores, el producto bruto

agrario, en el periodo 1964-76, creció, en pesetas constantes, al ritmo del 2,89 por 100 solamente,

mientras el sector industrial lo hizo al 6,70 por 100 y los servicios al 5,71 por 100.

Por otro lado, cotejando las productividades de los tres factores de la producción agraria española y de la

CEE, en España son bastante inferiores, casi siempre y en principio, y la tasa de descenso de la

productividad del capital agrario es asimismo menor. Esta cuestión tiene sumo interés puesto que en

dichos cálculos no se ha manejado para nada la población activa agraria oficial y no hay error en este

sentido, puesto que se opera con horas de trabajo, soslayando, en consecuencia, los problemas del distinto

rendimiento derivado del sexo, edad, servicio militar y paro.

 

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