La producción española de energía eléctrica     
 
 ABC.    14/03/1959.  Página: 46. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LA PRODUCCIÓN ESPAÑOLA DE ENERGÍA ELÉCTRICA

Las cifras relativas a la producción y consumo de energía eléctrica en España

durante el año 1958 ponen una vez más de manifiesto la progresiva importancia de

esta industria y el intenso ritmo de crecimiento que las instalaciones a ella

dedicadas se ven obligadas a experimentar para cubrir las necesidades del

mercado.. Los datos provisionales recogidos a este respecto por el Ministerio de

Industria son los siguientes:

Millones de kilovatios - hora: hidroeléctrica, 11.400; termoeléctrica; ,4.900;

total, 16.300.

Esta producción resulta, en conjunto, cinco veces mayor que la del año 1935. Y

si la comparación se hace con la correspondiente al año 1957, el índice de

progreso obtenido es, aproximadamente, igual al 10 por 100, porcentaje este

último que confirma la tendencia prevista Tiara el desarrollo de la demanda

española de energía eléctrica.

Para atender a un desenvolvimiento tan acusado del consumo, ha sido forzoso

disponer de los medios técnicos y económicos adecuados. En 1958 los incrementos

reales dé la potencia instalada, es decir, los aumentos de potencia registrados

en potencia instalada (kilovatios): en i." de, enero de 1958, hidroeléctrica, 3-

875.757; termoeléctrica´, 1.610.230; total, 5.485.987. En 31 de diciembre de

1958: hidroeléctrica, 4.198.125; termoeléctrica, 1.864.718; total, 6.062.843.

Aumentos: hidroeléctrica, 322.368; termoeléctrica, 254.488;. total, 576-856.

Según esto, ha-correspondido a la potencia térmica un aumento relativo unas

fuerte que a la hidráulica, siendo;, fácil comprobar que una y otra se

encu´entran hoy en la proporción del 31´por 100 y 69 por l00, respectivamente.

Es probable, sin embargo, que en años sucesivos,´ el nivel porcentual de la

potencia térmica tienda a disminuir ligeramente, alcanzando en I962»un valor

aproximado del 27 por 100, contra el 73 por 100 la hidráulica. La utilización

que en esos años se haga de ambas fuentes de energía dependerá´, como es lógico,

de las condiciones pluviometrías. De. todas formas, si los programas de nuevas

centrales en vías de ejecución o en proyectó se llevan a cabo dentro de las

fechas previstas, nuestras necesidades de energía eléctrica durante los próximos

años deben queda suficientemente cubiertas, salvo que retrasos imprevisibles

coincidieran con años meteorológicamente .muy .desfavorables.

La puesta en marcha de tales programas se traducirá, como es lógico, en im-f

portantes inversiones, financieras, aunque no desproporcionadas a la importancia

del problema que nos ocupa.

Durante el año 1959 las inversiones brutas totales a realizar en • la industria

de producción, transporte y distribución de energía eléctrica se estiman en unos

9.035 millones dé´ pesetas. Y en años sucesivos habrán de ser del mismo orden 6

ligeramente superiores, si se quiere atender a la evolución de este sector vital

dé la economía española.

El volumen anual de divisas destinado a la adquisición de maquinaria y élementos

no producidos todavía en España (includos cobre y aluminio) no ha de exceder del

10 por me de la cifra anterior, debiendo incluso disminuir, dada la expansión

que én estos momentos sé observa en la fabricación española de maquinaria

eléctrica. En todo caso, este inevitable gasto de divisas quedará, sobradamente

compensado por la circunstancia, de. que .el aumento de producción de energía

eléctrica nos .permitirá obtener materias básicas -(carbón, acero, .aluminio,

abonos nitrogenados, etc.) que en el año 1958 se imoortaron por valor de 180

millones de dólares, y que en los próximos años podremos producir en mucha mayor

cuantía, con una economía "neta" de divisas muy superior a las. invertidas en la

ejecución del programa eléctrico en el. mismo período, con la consiguiente

contribución al equilibrio de la -balanza comercial.

 

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