Autor: Marchesi, José María. 
   La economía española  :   
 Un apunte de su estructura. 
 ABC.    17/09/1959.  Página: 29-30. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

Un apunte de su estructura

Ante todo, solicito gracia, al lector, de tratar de exponer en´ un sencillo

artículo de divulgación, problema, de tal amplitud, cuyo estudi-. supone

profunda- atención y tiempo, de numerosos organismos y economista

especializados, .en esta moderna ciencia, que hoy? absorbe .la atención de la

humanidad en la mayor parte de las naciones. Pero en lo mucho y bueno. que se ha

escrito falta, a nuestro juicio, una exposición .clara y concisa, de. aquello?

factores que caracterizan la economía española, tan distinta, de .las- demás,

por razones´ geológica»; geográficas ´demográficas, "que aconsejan ser muy

parces, en su adaptación a nuestro´ caso.

Tres .factores´ influyen´´ en el régimen económico de un país,.qué spii:

primeras materias propias .y´.de obligada • exportación, disididas en dos

grandes .grupos. Uno, el de las • procedentes- del subsuelo mineral; otras, las

de-producción agrícola. El segundo factor es la transformación industrial de

aquéllas, tanto para el-consumo ´´interior, como el - ´de la exportación al

exterior, es decir, "industria" y "agricultura". El tercer factor lo fontía el

principal elemento de1 transformación, es decir, la energía necesaria para el

accionamiento de aquéllas.. Completa- el conjunto el análisis y características

de la acción del hombre, en sus diversas actuaciones- y .regiones naturales.

"Son también tres los productos del subsuelo español que ocupan, el primer

puesto. por su importancia en un mercado mundial: el mercurio dé Almadén; el

plomo y cinc de Cartagena y Santander, y las potasas de Cataluña y Navárra.

Ocupamos con el mercurio el primter. puesto, y siendo propiedad, minas y

fábricas del Estado español, debe servir ´por su absoluta .necesidad en él

mercado mundial,´ de contrapartida fundamental para cualquier- especulación, sin

que pueda explicarse que sea en el extranjero dónde se regula su precio y

comercio. Algo análogo´ sucede con.el plomo y .cinc, y asimismo con las sales

potásicas. Minerales-´y ..metales controlados e,n gran parte,- los dos primeros,

y.´casi en su totalidad las terceras, por .explotadores, que si no de "fure" por

lómenos de "facto", son extranjeros. Un cuarto producto podría haberse incluido

eri este grupo;. las- piritas ´de Huelva, hoy nacionalizadas, pero ya sin.gran

interés por su empobrecimiento en cobre, y "su desplazamiento por él azufre de-

los gases petrolíferos, en la industria del ácido ´sulfúrico.

.Fuimos muy ricos también en-hierros de alta calidad, que hicieron- famosos a

nuestros minerales vizcaínos, hoy en gran parte agotados, y mujr alejados otros,

de igual calidad, de los puertos de embargue. que no pueden considerarse ya como

un" factor preponderante en la economía nacional, como los anteriores.-De todos

los demás metales, raro es el "que. no existe en España y muchos de ellos aún

desconocidos o -sin explotar.

El caso del wolfram y el estaño, el berilo y el uranio, y aun del más moderno y

solicitado de estos; metales nuevos, el germanio; tan empleado en ,1a-

electrónica,-prueba lo mucho que falta aún: por explotar de nuestra minería en

este aspecto, eso sin contar el .oro, con las antiguas explotaciones romanas,

que enviaban a Roma anualmente "veinte mil- libras de metal, ´y la plata de

Guadalcanal y Hiendeluencina, minas comparadas por su riqueza al Potosí´

colombiano; y hoy incomprensiblemente paradas, sin la más pequeña explotación de

benefició.

Hasta el momento, carece e1 subsuelo español de la menor. extracción

petrolífera, que desgraciadamente forriip. la prima cifra, de importación

necesario del exterior; Carecimos.- también, por. lo menos hasta ahora, de los

fosfatos necesarios para producii- los superfosfatos. que exigen:, nuestros

«cultivos. ,En los cuatro millones de hectáreas cultivadas de trigo puede

estimarse que cada .cosecha aceptable extrae del suelo español mas de un veinte

por ciento de :la producción total de super fosfato nacional, pérdida que si no

ss restituye con crepés, provocará una esterilizacion progresiva del terreno.

Resta por último el carbón, del que la Naturaleza´ ha sido espléndida con

España, por existir en ella desde la antracita más típica hasta los lignitos, y

desde los carbones secos ds vapor, hasta los productores de coque para la

siderurgia,, .aunque estos últimos, desgraciadamente en mucha menor proporción.

Si en, su variedad se mostró aquélla esplendida, no asi en su emplazamiento

geográfico, ni en las características de sus capas, bajo el punto de vista de su

explotación. La .hulla la concentró en las cuencas asturianas y leonesas, con

manchones memos importantes en el centro y sur de España. El lignito, en cambio,

lo ha sido en Levante en las zonas de Teruel principalmente, con capas

horizontales de mejor ´ explotación, y una posible vía de exportación al

Mediterráneo, por la gran arteria. de transportó fluvial que debiera ser el

Ebro. Nuestras capse de hulla son estrechas . Inclinadas en su mayoría, que

impiden el- empleó de las oniquinas "descalzadoras" que, completada con una

cargadero aratomátlca, permite >n en las grandes cuencas hulleras ¿el Rhin y de

la..Westralia del Límburgo belga y holandés, y del norte de. Francia, que un

.equipo de cuatro máquinas arranoue tres y cuatro toneladas de carbón por

individuo. Nuestros mineros asturianos tienen que explotar el. carbón en tajos

ascendentes, incómodamente situados- como en escalones, con ´mucho mayor peligro

y dureza de trabajo, no pudiendp emplear para el arranque mas que. la pica,

accionada por aire comprimido, que desmenuza, ademas, el carbón, reduciendo

enormemente su rendimiento, y qué impiden comparar el precio .de coste del

centro español con el extranjero, sin culpí de nuestros magníficos mineros ni de

las empresas, que nunca han regaceado el posible mejoramiento". de sus ´

instalaciones, dentro del cuadra expuesto. Dei mismo ss deduce que disponemos de

tres productos mineros, exportables -y de infuencia en el mercado mundial:

mercurio, plomo y cinc.y sales potásicas.

De otros muchos, interesantes por su escasa Abundancia y entre, ellos los

metales nobles, oro, platino y plata. Por último precisamos de dos: el petróleo

y los fosfatos,- cuya obstaculización en recibirlos del exterior y de no

encontrarlos; por lo-menos en parte en nuestro subsuelo, pueden colocar en grave

.situación, a la economía´ nacional.

Paralelamente a los productos minera-, le. citados, tenemos otros tres productos

agrícolas . de marcada influencia en el marcado mundial: el aceite de oliva, el

vino y los agrios,-sin contar aquellos productos que, por el clima; permiten

competir en los mercados extranjeros en ciertas épocas, como la patata temprana,

los tomates, la almendra, el pimiento molido y otros muchos.. Tenemos en cultivo

dos millones de- hectáreas de olivar, millón y medio de viñedo, y toda nuestra

costa mediterránea, desde el golfo de Rosas a Sevilla, cultivadora de naranjos y

limoneros. Por cierto que existe una pequeñísima zona de los últimos muy

acreditada en la provincia dé Santander y otra analoga de naranja en la

provincia de Avila, en. Arenas- de San Pedro. Nuestro .aceite de oliva en bruto

o. envasado con conservas constituye hoy un producto de intercambia valiosísimo,

pues ´nuestra´ .producción disputa fácilmente los mercados a los aceites-

italianos y tunecinos,´lo que, por desgracia! no ocurre con los agrios, que

tienen-que sufrir la competencia, cada ves mas enconada, de- las naranjas

marroquíes, argelinas é israelíes, e. incluso con las californianas, que por

medio de la aviación alcanzan ya los mercados europeos, previendo para el

porvenir para la exportación de estos productos básicos para nuestra balanza

comercial una duda íucha y competencia, que sólo podría vencerse con un-

intercambio de máquinas-y productos industriales fabricados en aquellos países

do industria superconcentrada y que por sus condiciones de clima y demográficas

carecen de ellos en su economía, De ahí nuestra actuación comercial con los

países nórdicos y el grado de industrialización que debemos asignarnos, para,

que con un espejuelo, del mayor nivel de vida del obrero industrial sobre el

agrícola/ asunto muy discutible en la época del cine, la radio y la televisión,

no caigamos en pretender exportaciones de . lucha que puedan hacer- peligrar

nuestras -bases económicas de los grandes productos agrícolas de ex portación

qué sostienen la mayor .parte de de la población trabajadora rural.

Referente a la. creación de nueva energia eléctrica, el inmenso triunfo

conseguido en ´estos veinte años de paz y trabajo está a la vista de todos. Los

nuevos saltos de energía hidroeléctrica, las centrales térmicas utilizando-el

carbón pulverizado, con lo que se consigue utilizar el gran porcentaje de

menudos que tienen nuestras centrales, por las causas expuestas anteriormente,

han de permitir en breve plazo que la electricidad se extienda al campo español,

sustituyendo el tractor,-accionado por petróleo Inyectado, por el laboreó

eléctrico, similar al que Mussolini impuso a la agricultura italiana cuando su

famosa "batalla del trigo", en la que la exigía un quintal más de trigo por

hectárea. Notable fue su alocución a las sociedades productoras de energía, pues

que cedéis en ésta en las horas de menos carga al campo, en excepcionales

condiciones ´ de baratura. Muchos años hace que intentamos situar en posición

análoga a nuestros´ grandes cultivos cerealistas, pero la escasez de energía de

aquellos tiempos impidió desarrollar el programa. Hoy acaso mereciera la pena

de. volver a estudiarlo a fondo en ciertas zonas de nuestro agro, puesto que la

construcción de sus equipos puede ser nacional.,

Por último, la demografía y características de nuestra -población hermana son

muy diferentes de las de los demás países europeas.´ Un solo detalle personal

nos´´ permitirá terminar este apunte B cerca de ´la economía española. Un

trabajo profesional nos llevó, una espléndida mañana de primavera andaluza a

cruzar una carretera costera en un punto en. que el pueblo más cercano sé

encontraba a más de quince kilómetros. Sentado en un hito kilométrico se

encontraba un joven campesino al qué preguntábamos, a la vez que estaba

entonando unos fandanguillos, cómo se encontraba tan tejos de donde pudiera

encontrar trabajo. Con esa gracia especial que sólo existe en Andalucía, nos

contestó que con aquel tiempo primaveral no se debía- trabajar,´ y que él con un

buen plato de "gazpacho bien aceitado" y pan tenía bastante. Para-qué más. ,

Hacía poco tiempo qué habíamos regresado de Suiza- y Alemania,´ con nieve y

frío,, .viendo trabajar en talleres caldeados y confortables y fue al hablar ccn

nuestro trabajador, andaluz cuando comprendimos la enorme distancia que la ma no

de obra tan diferente tiene que imprimir, a nuestra economía. Son estos

esquemáticos apuntes los que deben presidir nuestro- desarrollo económico, labor

mucho más difícil, como hemos, visto, en España que en otras naciones europeas.

de "economía homogénea". Pero con paz y trabajo podemos aspirar al triunfo que

tedos deseamos.

José María MARCHESI.

 

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