Los precios, tema candente     
 
 ABC.    17/11/1959.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

A B C.´ MARTES 17 DE NOVIEMBRE DE 1959.

LOS PRECIOS; TEMA CANDENTE

«o se habla de otra cosa. Ha brotaao como un sarampión. Todos nos creemos un

poco economistas y si antes la preocupación fue por las alternativas de los

embalses, ahora la curiosidad se proyecta´ hacia las variaciones de la

circulación fiduciaria, atentos a su descenso como síntoma de que remite la

fiebre inflacionista por virtud de los calmantes y remedios estabilizadores.

Balanza de pagos, disminución de "stocks", intermediarios, inútiles,

incitaciones a la competencia, nuevos sistemas de ventas; capacidad de consumo,

enun´ciados, entre otros, de las cuestiones discutidas con calor dentro y fuera

de casa, lo mismo en el ambiente sainetesco y popular de la taberna que en el

escenario frívolo de la cafetería, en los vestíbulos, bancarios y teatrales, en

las sobremesas de los restaurantes. En todas partes: la estabilizaciónles como

una gripe muy contagiosa, y pocos se libran de ella.;

Unos andan desasosegados y. revueltos para acomodar sus-ingresos al presupuesto

de gastos domésticos, porque las entradas´ han experimentado recortes b

´mérmaselo de apretarse el cinturón ha dejado de sér una frase humorística para

convertirse en una realidad ingrata. Se afanan los. comerciantes por compensar

la disminución de ventas, aguzan el ingenio y tratan con espejuelos y socaliñas

de atraerse´, a los compadres reaccios. Los del gremio fde ultramarinos estudian

en veladas dignas de alquimistas el hallazgo de la piedra /filosofal para dar

cinco por uno. Desde hoy, o tal:..vez mañana,/ aparecerán remozados con nuevas

tarifas, después de aplicar una moderna terapéutica a las viejas: dolencias

mercantiles. Gradualmente abaratarán todos sus artítulos para, dar la batalla en

el terreno de -los precios a tos competidores que ppr haberse adelantado en esta

carrera han conseguido arrebatarles. clientela. Cabe, amonestarles por su

descuido y retraso y por no haberse movido con mayor diligencia y vista desde

que empezó a; formarse. el nublado. En unos años de prosperidad artificial el

oropel, inflacionista´,engañó ,a muchos. ,Los equivocados aceptaban .como axioma

qué los precios siempre .van hacía adelante y una vez escaladas; las: cimas no

bajan: decían también que una mercancía almacenada y estática aumentaba de.

valor, no siendo necesario esforzarse en venderla. De ello deducían la

superioridad de la mercancía sobre el dinero y tentaban a la gente al gasto,

porque la moneda valía poco y cada vez menos.

Y cuando hemos querido sincronizar con las economías de otros países y ponernos

en línea y en situación para merecer el apoyo de los económicamente fuertes, no

hemos tenido más remedio que retroceder a los cuarteles de invierno: austeridad,

profilaxis en los gastos superfluos, limitación, de créditos, régimen de

sanatorio para que convalezca la peseta con el propósito de fortalecerla.

Para que nuestra moneda conquiste e! aprecio debido son menester reflexión y una

actitud de respeto por parte de todos. En especial de cuantos la han

menospreciado dando a las cosas un valor fantástico, con el criterio erróneo de

que;ganat dinero es cosa sencilla, facilísima y sin mérito, j Cuántos estragos

han producido las mil historias de los enriquecidos súbitamente,´ ´por unas

maniobras afortunadas, una jugada o una racha de suerte en lav.compraventa de

pisos o cochesI: El transito de pelagatos a millonario resultó travesía fácil

para no pocos audaces y avispados. Los derroches de los pródigos trastornaron á

ciertos´ mercaderes, sin considerar que al equivocarse acogotaban a la mayoría

de Jos ciudádanost que hacen el camino de ´su vida con agobio y dificultades,

Los efectos de la política estabilizadora no pueden circunscribirse a unos pocos

artículos. Debe nalcanzar un área-mayor, en el que se hallen comprendidos

tejidos, calzado, medicinas, muebles. No parecería mal que imitando al gremio de

ultramarinos otros comerciantes practicaran retiro para reajustar los precios;

por ejemplo,- ¿debe prevalecer la actual cotización por el café y otras

bebidas?, y ¿es justo que en las marisquerías algunos artículos se vendan a

cinco y seis veces el precio di origen?

Hay otro renglón sdigño, de/atención. El de hoteles y restaurantes. Frecuentes

son las loas por el auge del turismo. Tenemos motivos para afirmar que a los

huéspedes se-les aprieta ´demasiado cuando se les prssentan esas, facturas´

desintegrándose icomb cohetes de bengalas con flecos y apéndices por todas

partes. Tampoco estamos´-muy seguros de que no se desfiguren los contratos

negociados fuera de España a la hora de hacerlos-efectivos aquí. La baratura,,

máxima atracción años atrás, para influir en el ánimo de los turistas, ha

desaparecido. El turismo vuelve a ser un lujo reservado a los millonarios. Y hay

industriales que aderezan unas habitaciones con muebles" de anea y unas cretonas

y compiten en precios con las residencias, de Miami y de la Costa Azul.

 

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