Autor: Miralles Álvarez, Jaime. 
   Las clases medias, ante la Hacienda  :   
 Sobre los beneficios de las familias numerosas en materia de impuestos. 
 ABC.    12/05/1960.  Página: 61. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

ABC. JUEVES 12 DE MAYO DE 1960.; EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG

61

DIVULGACIÓN JURÍDICA LAS CLASES MEDIAS, ANTE LA HACIENDA (Sobre los beneficios

de los familias numerosas en materia de impuestos)

Las normas reguladoras de los beneficios de las familias numerosas en orden al

impuesto sobre los rendimientos del trabajo -personal se hallaban hasta ahora

dispersas en diferentes disposiciones legales.

Pero la orden dictada por el Ministerio de Hacienda can fecha 28 de marzo

último, según se mam/testa en su preámbulo, las refunde y sistematiza,

completando, además, la regulación de esta materia tan trascendental con nuevas

reglas, referentes, en definitiva, al procedimiento de exacción del citado

impuesto.

Los ingresos máximos sobre-los que han de aplicarse la exención o la reducción

del impuesto continúan siendo los expresados a continuación:

Familias numerosas de primera- categoría (de 4 a 7 hijos).—Exención total: a)

Cuando los ingresos por rentas de trabajo del titular no excedan, en conjunto,

de 60.000 pesetas anuales, b) Cuando los ingresos por rentas de trabajo de

ambos, cónyuges no excedan, en conjunto, de 90.000 pesetas anuales.

Reducción del 50 por 100: a) Sí los ingresos por rentas de trabajo del titular

son superiores a 60.000 pesetas anuales y no exceden de 150.000. b) Si tos

ingresos por rentas de trabajo de ambos cónyuges son´ superiores a 90.000

pesetas anuales y no exceden de 200.000..

Familias numerosas de segunda categoría (de 8 a 11" hijos).—Exención total

cuando los ingresos por rentas de trabajo del titular o de ambos cónyuges no

excedan, en conjunto, -de 200.000 pesetas anuales.

Familias numerosas de categoría de honor (con 12 o más hijos).—Exención total,

sea * cualquiera el importe .de´sus rentas de trabajo.

Después de ratificar estos topes máximos para la exención o la reducción del

impuesto, la citada orden ministerial establece, con loable detalle, la

tramitación administrativa que ha de preceder a la aplicación de tales

beneficios y los plazos en que han de solicitarse, asi cerno Zos modelos

uniformes que para ello deberán ser empleados.

Por último,-en virtud de lo dispuesto por la aludida orden ministerial en

reladon con otra posterior, publicada en el "Boletín Oficial" del día 23 del mes

pasado,´ los cabezas de familia numerosa cuyo titulo esté expedido en fecha

anterior al 31 de diciembre de 1959 están obligados a solicitar la exención o

reducción, que* les corresponda, antes de expirar el corriente mes de mayo,

añadiendo que los respectivos cajeros o habilitados, al abonarles sus haberes,

no .podrán aplicarles los beneficios fiscales de que se trata si dentro de

un.plazo que termina el día 10 de junió próximo no exhiben el duplicado de la

solicitud, acreditativo de haberla formulado ante la Delegación de Hacienda en

el plazo. antes aludido.

La disposición que dejamos extractada en nada modifica el alcance de los-

beneficios que venían disfrutando las familias numerosas, sino que. respondiendo

al propósito que su" preámbulo anuncia, se limita a refundir y sistematizar las

normas eme ya venían regulándolos.

.

No obstante, es digno de señalarse el propósito. de la Administración-—Justo

propósito—de que en lo sucesivo se Impida el disfrute de estos beneficios a las

familias cuyos ingresos excedan de los señalados como máximos en. los diferentes

supuestos. Ello se conseguirá, indudablemente, mediante la comprobación y la

investigación que son funciones de la Inspección de Hacienda, cuya efectividad

queda advertida virtualmente en el contenido de", esta disposición. Y también

ello es acertado, pues nadie lícitamente puede dudar que cuanto más se aproxime,

a la verdadera realidad la "verdad, oficial" de los ingresos de los

contribuyentes, más firmes serán las bases sustentadoras de la Hacienda pública

y de la Economía nacional, y más garantizados quedarán los intereses, también

respetables, de los contribuyentes.

El contenido de esta orden ministerial, en, la que se refunden las normas que ya

regían la materia, sugiere, inevitablemente,, la conveniencia de reconsiderar el

planteamiento de la cuestión a que se contrae, en su base misma.

Sin necesidad de dilatados razonamientos, será muy ilustrativo considerar que

una familia con siete hijos, que perciba unas rentas de trabajo de doscientas

mil pesetas anuales, tributará por el cincuenta por ciento.-Otra, con once hijos

y doscientas seis mil pesetas, tributará por.la totalidad, sólo por ingresar

quinientas pesetas mensuales más que la primera. Y una tércera familia, con doce

hijos y unos ingresos anuales de un millón de pesetas—incluso más

ilimitadamente—, disfrutará de exención sobre la totalidad! de tan cuantiosos

ingresos, por tener un solo hijo más que la anterior. Con esto no puede negarse

.que la aplicación práctica de las normas rigentes puede producir—y de hecho

produce—resultados "ciertamente distantes de la equidad.

Claro es que la regulación legal de esta materia ha de ser operación

delicadísima, en la que necesariamente han de ponderarse muy diversos factores,

• algunos de loar cuales pueden escapar a nuestro alcance. Pero no es

aventurado pensar´ que sería preferible, por más equitativa; la fijación, de un

tope máximo de ingresos exentos, en cada una de las tres categorías de familia

numerosa—primera, segunda y de honor—, haciendo objeto de imposición gradual

sólo las cantidades que excedieran de cada jino de ellos. Medíante esta formular

se haría: más cierta, más equitativa yx más lógica la protección de la familia

numerosa* en materia fiscal.

Desde hace mucho la familia numerosa. viene siendo objeto de especial

tratamiento en la legislación tributarla, que reconociendo no solamente la mayor

dificultad económica con que lógicamente ´ha de tropezar, sino también su mayor

aportación, en muchos Órdenes al acervo común de la sociedad y de la Patria le

depara una especial benevolencia en la fijación de tos tributos con que ha de

contribuir a sufragar los gastos del Estado.

El impuesto sobre los rendimientos del trabajo personal recae sofore las clases

medias, indubitadas depositarlas de las máximas virtudes sociales cristianas,

´ajenas siempre a los abusos de los poderosos y víctimas, las más de las veces,

de las revoluciones "desde abajo", lias familias numerosas, cuya protección

persigue la legislación fiscal, se hallan virtualmente integradas en esas clases

medias, donde la abnegación tiene su domicilió y el´.sacrificio su recatado

asiento. Actualizar los topes de estos beneficios, sistematizarlos dentro de una

equitativa armonía, es tarea a la que todos hemos de aportar rrnestra

cooperación y que, el legislador es de esperar que realice, a continuación ´de

la refundición que, en la disposición a que nos referimos, ha llevado a cabo.—

Jaime MIRALLES ALVAREZ

 

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