La gasolina y sus mermas     
 
 ABC.    17/06/1960.  Página: 62. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. VIERNES 17 DE JUNIO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA., PAG, 62

LA GASOLINA Y SUS MERMAS

´Nuestro querido colega, "Madrid" ´publicaba anoche el siguiente editorial, que

reproducimos íntegramente:

"En un interesante editorial aparecido hace unos días bajo el título "Al

servicio del público", nuestro querido colega ABC se ´ha ocupado de los

procedimientos que emplea Campsa para efectuar el suministro´ de1 gasolina a los

surtidores que la distribuyen. El trabajo en cuestión provocó la réplica del

Monopolio, orientada en el sentido de negar los cargos que se le imputaban. No

creemos que con una, y otra cosa quedara agotado el tema.

.En primer lugar, consideramos que todo monopolio—aprovechamiento exclusivo, de

alguna industria o .comercio, bien provenga de un privilegio, bien de otra causa

cualquiera—debe comportar unas obligaciones de entidad superior a las que pesen

sobre cualquier industrial o comerciante cuya actuación se desenvuelva dentro

del sistema de libre concurrencia. La seguridad de contar con el mercado de todo

un país, sin temor a las perturbaciones que en los planes establecidos puede

suponer la aparición de´ firmas competidoras, o el fortalecimiento de las que en

otro caso existirían, constituye causa más que suficiente para brindar al

público unas ventajas que éste no podría obtener si el mercado estuviera

compartido.. Sólo con ellas quedaría el monopolio verdaderamente justificado.

En eí caso que nos ocupa, las ventajas deben comprender, además del precio de

venta más bajo posible, la abundancia de surtidores y la justa remuneración de

las per senas que expenden el carburante, lo que se traduciría en un mejor

servicio a los usuarios.

Durante algún tiempo, Campsa impuso unas condiciones ciertamente curiosas y un

tanto apartadas de la lógica que impera en la práctica del comercio; para

conceder el permiso de montaje de una estación distribuidora de sus productos

exigía que el • propio´ concesionario construyera junto -a aquélla un hotel o

albergue de carretera, que había de ajustarse a determinadas especificaciones.

Asi, pues, a la fuerza tenía´ que vender comidas y cervezas y dedicarse al

alquiler de camas el que sólo pretendía despachar gasolina y aceite -pesado.

Arribos negocios son tan poco afines que, sin duda, resultaría difícil encontrar

quien tuviera /le^ uno y otro el mínimo de conocimientos indispensables para

afrontar los riesgos. Pero esta obligación, afortunadamente, ha quedado

eliminada.

En cuanto se refiere a la instalación _de aparatos contadores; que sirvan para

verificar las entregas efectuadas por el Monopolio de Petróleos, tenemos que

decir, en apoyo de A B ,C que constituye un deseo hace tiempo expuesto, sin

resultado, positivo, por la; Agrupación de Agentes Revendedores de Campsa.

Nosotros´ ignoramos si tales contadores se usan o no se usan eh el extranjero,´y

no nos preocupa en absoluto que tampoco allí se empleen. Sí en muchas cosas

buenas no estamos al nivel de otros países, ¿por qué´ hemos de estarlo en lo

malo ?

Estimamos, de acuerdo con la-Agrupación de Revendedores, que el procedimiento de

introducir una varilla para calcular _ el contenido de un tanque—en la • medida

influyen la mayor o menor horizontalidad del suelo, el que los neumáticos de un

lado contengan más aire que los del otro y todas las demás causas de desnivel—

equivale a despreciar los avances de la "técnica., No es un sistema apropiado

para la época actual.

Tampoco en cuanto" ajas condiciones de venta se muestra generoso" el Monopolio.

Parece ser ´que equivalen, aproximadamente, al 50 por 100 de las que reciben los

distribuidores de aquellos países que gozan de libertad en el comercio de

carburantes líquidos. Es cierto que esta falta dé libertad proporciona mayor

volumen de ventas a los agentes de Campsa, pues en caso contrario proliferan los

surtidores, montados por .distintas Compañías, a Ib largo de todas las

carreteras, repartiéndose los clientes. Pero esto, que a la Empresa arrendataria

puede servirle de argumento para no elevar las comisiones, tiene asimismo

virtualidad "para que el usuario exija unos precios menores, si ello resulta

posible, como suponemos.

Queda, finalmente, el problema de -las mermas. Se rumorea que para compensar las

que sufre la gasolina que esta en poder de los distribuidores viene-tolerándose

que los contadores automáticos, empleados para indicar la cantidad servida a

cada cliente, suministren hasta el 1 por 100 menos de lo, que marcan. Para

confirmar o desmentir el rumor hemos pedido en un¡ surtidor céntrico que nos

pusieran en recipientes apropiados cincuenta litros de , supercarburante. Al

medir el líquido - recibido encontramos, pocos minutos después, cuarenta y nueve

tan sólo, y más bien un poco escasos. Aquel aparato retenía el 2 por 100 de la

cantidad cobrada.

No es justo que el público tenga que pagar las mermas de la gasolina. Tampoco,

en atención sobre todo a los modestos márgenes autorizados, deben ser

Satisfechos por los distribuidores. Tenernos la convicción de que por tratarse

de tina cosa normal y de cálculo posible fueron tenidas en cuenta al marcarse

los precios de venta al público."

 

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