El arancel pieza clave     
 
 ABC.    23/02/1962.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

23 DE FEBRERO DE 1962. EDICIÓN DE LA MAÑÁNA. PAG. 34

EL ARANCEL, PIEZA CLAVE

Recordábanlos en un artículo-anterior relativo a lus precios ya la´ integración

de España en el gran complejo económico europeo cómo el ministro de Comercio

había señalado, en un discurso relativamente, reciente, que el arancel tendrá

que_ ser la´pieza clave en él proceso de asociación´ primero, y de integración

despues, si ambas son aceptadas por la "Pequeña Europa" en la Comunidad

Económica Europea, cuyo órgano más visible y también más importante es el

Mercado Común.

No hubiera pensado de esta forma, seguramente, el. señor Ullastres de no haber

mediado, con evidente oportunidad, la circunstancia´ de haberse llevado a cabo

una´ profunda revisión—modificación tan sustancial, que el viejo estatuto

arancelario quedó vuelto como un calcetín— del código arancelario español.

Porque antes de llevarse a cabo esta modificación, que sancionaron las Cortes al

aprobar en 30 de abril de 1960 la nueva ley Arancelaria, el llamado Arancel

español era una sombra vagabunda, un espectro acartonado de otras épocas, en las

que arancel era • instrumento fiscal, comodín de .concupiscencias, .arma de

represalia o cualquier otra cosa, en fin, menos lo que debía ser; eá decir, el

instrumento más fino y mejor preparado para llevar a cabo una política económica

adecuada en las relaciones, económicas cotí el exterior. Y porque .-el arancel

estaba ya •completamente oxidado, con más vejez de criterios que dé´años—con ser

éstos muchos—, nuestra´ política arancelaria tenía que vivir- una vida.;´

ficticia, con instrumentos también fictieios .o provisionales, como aquel

famoso, y, hasta simpático "arancelillo" que .sustituía por necesidad la

carencia de una . verdadera organización arancelaria.

Digamos tatnbién, porque es justo, qué un verdadero-Arancel, tal como se define

en los ´tiempos modernos, aunque hubiera existido, no hubiera, sido fácilmente

aplicable en un. sistema económico de provisionalidad e improvisación. La serie1

infinite de distingos, anomalías, "peros" y "sin embargos"; de "quiero y no

puedo", dé "espere usted a que me desahogue un poco",´etc., en efecto,

incompatible con la libre y ortodoxa: aplicación del mecanismo arancelario.

Porque para que un Arancel que se tenga por tal sea además aplicable es

necesario que coincida con un conjunto dé.exigencias y posibilidades que afectan

a! orden económico y financiero interior del país que lo utiliza. Estas

principales exigencias y condiciones se refieren especialmente a una saneada

situación de la balanza de pagos; a la sólida posesión de un tipo libre dé

cambios, y también a una desahogada posición de liberalización económica,

entendiendo por tal, como es lógico, la-desaparición de trabas, restricciones y

limitaciones cuantitativas o cualitativas en el.contercio exterior. Como una

gran parte de esto se encuentra ya realizada y en franca situación de vigencia,

gracias al proceso estabilizador, es natural que se considere—con el ministro de

Comercio a la cabeza—que-es ahora justamente -cuando el Arancel ha adquirido; su

pleno valor y su más amplia eficacia, y que el Arancel, en fin, tendrá que ser

la pieza clave en él proceso integfador .de nuestra economía.

Alguien que no haya llegado a calar en, la profunda transformación que han

experimentado las ¡deas y-las doctrinas económicas, acaso se muestre sorprendido

de que el-Arancel, que ha sido generalmente un elemento aislador, un arma de

robinsonés de la economía, pueda cumplir su papel´ de facilitar la integración

del país, al mismo tiempo qué cuida de que ese" país alcance, bajo su

protección, el máximo desarrollo. Pero sus aprensiones, dudas y reparos se

desvanecerán´ seguramente si sabe que. el nuevo Arancel español cuenta entre sus

muchas y valiosas virtudes la de haber perdido, la tremenda rigidez de su

antecesor, fundado en la casi paleolítica Ley de Bases de 1906, que establecía

sin apelación posible, sin flexibilidad aterradóra-^-exceptp en la´aplicación´

de columnas dé éxcepcióh y favor, arma ´única con que se batían los negociadores

dé los Tratados comerciales—unos derechos cuya altura se había determinado con

vistas rnás a los intereses particulares que a los intereses genérales"del país.

El Arancel -moderno está tutelado por unos principios generales que orientan la

necesaria proteccion y no" por unos porcentajes inconmovibles. Y como hay un

Arancel moderno y hay una situación propicia y ´óptima para, su aplicación,´de

ahí que estemos conformes con la apreciación del señor Ullastres de que el

Arancel tendrá que jugar un papel preponderante y decisivo en nuestros intentos

de integración en Europa.

 

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