Autor: Sánchez, Alfonso. 
 La enfermedad de Franco. 
 Bruscamente, de nuevo la alarma     
 
 Informaciones.    08/11/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Por Alfonso SÁNCHEZ

BRUSCAMENTE, DE NUEVO LA ALARMA

FRANCO habla pasado la noche tranquilo. Tras escuchar el parte de las ocho, los madrileños reanudaban

su normal actividad en la soleada mañana del otoño. Entre tantos problemas clínicos —más de diez muy

graves—, la clave, por el momento, residía en la tolerancia a la diálisis peritoneal. Es el tratamiento para

achicar la urea. Los médicos del equipo, cada uno eminente en su especialidad, ponderan al máximo los

términos a la hora de redactar el parte. El matiz es importante para facilitar información sin exagerar la

alarma.

En la tarde del jueves, el doctor PEDRO PIULACH OLIVA ingresaba en la Sociedad de Escritores

Médicos. Es catedrático de Patología Quirúrgica en la Universidad de Barcelona, buen escritor y gran

erudito. El tema de su discurso fue «La formación del lenguaje médico». Los médicos escriben con sutil

precisión, dando a cada palabra su valor exacto. Le contestó JAIME SALOM, médico en activo.

Terminada la ceremonia, el doctor MARIANO ZUMEL, presidente de la Sociedad, ofrecía cena en su

residencia. Casi todos los invitados eran médicos: GARCÍA ORCOYEN, PLACIDO GONZÁLEZ

DUARTE, TAMAMES. ARTURO RIGEL, RICO AVELLO... Cerca de una veintena. Indagamos su

opinión sobre el estado del Caudillo. Algunos tenían noticias directas por sus colegas en el equipo que le

cuida. Todos descifraban con claridad los partes. Y todos coincidían en algo que causaba asombro en

España y en el mundo: —La fortaleza de FRANCO entra en lo excepcional. Cuando se va agotando la

función de un órgano, pone otro en máxima actividad, como si fuera un cálculo estratégico de combate.

El que ahora lleva el peso de la lucha es el riñón..

Ante esta brava batalla que FRANCO libra a la muerte, «L´Aurore», de París, titulaba: «La segunda

leyenda de FRANCO.» «FRANCO —decía— crea en estos días mitos que dejarán su huella en España

durante largo tiempo.» Y puntuaba: «Las notables técnicas de la ciencia médica no son suficientes para

explicar la resistencia de FRANCO.» Unas jornadas después tituló: «FRANCO continúa desafiando a la

muerte.» Era en esa patética noche en que sufría la operación a vida o muerte en el precario quirófano del

Regimiento de la Guardia. Cundía la zozobra por su vida. El doctor CRISTOBAL MARTÍNEZ BORDIU

enviaba recado a CARMEN, su esposa, por si deseaba dar un beso, quizá el último, a su padre. En la

serena esperanza de la capilla, Carmen acompaña a su madre, la SEÑORA, en la plegaria. Dos mujeres, la

esposa y la hija, rezaban por el ser querido. En ese doloroso trance, dos mujeres sencillas, como tantas en

el mundo ayudaban con su oración.

Allí, FRANCO, entre los fieles de su Guardia. Incapaz de asaltar este reducto; la muerte se retiró,

abandonando en el campo de batalla su funesto instrumental. Sólo fue una tregua.

Ayer, bruscamente, de nuevo su siniestra agresión. A las cuatro menos cuarto, una ambulancia matrícula

ET00023, rodeada por los motoristas de la escolta, llegaba a la Clínica de La Paz, donde médicos e

instrumental se hallaban dispuestos. Sus sirenas pusieron en alerta a la ciudad. Menos de una hora más

tarde, telex y teléfonos comenzaron a trepidar. Los proyectores del mundo entero se enfocaban, una vez

más, sobre FRANCO. Únicamente cambió el escenario. No era el severo palacio de El Pardo sino la

moderna arquitectura de La Paz.

A las cuatro y media, FRANCO fue llevado al quirófano. En el entorno, motoristas, coches oficiales,

batas blancas para recibir a ministros y personalidades. FERNANDO SUAREZ, el ministro de la

Seguridad Social, a la que pertenece La Paz, llegó el primero. Hacia las cinco se presentó un pelotón de

las fuerzas de escolta. A los pocos minutos salía otro. Se habla procedido al relevo. FRANCO ya estaba

bajo los efectos de la anestesia, pero no se advertía una falta en quienes tienen la responsabilidad de su

custodia. Los periodistas, que desde hace tres semanas no bajan la guardia, también llegaron pronto. Ya

rondaba el sobresalto del rumor, en seguida disipado. La noticia fue puntual:

—El doctor HIDALGO le va a practicar una nueva operación de estómago para cortar la hemorragia que

de nuevo se ha presentado

Ninguna referencia a la urea y otras complicaciones. ALEJANDRO RODRÍGUEZ DE VALCARCEL

salió hacia las cinco. Su rostro revelaba tranquilidad. Aparecieron amigas íntimas de la marquesa de

VILLAVERDE:

—Veníamos para hacerle compañía, pero sigue en El Pardo. Nos vamos allí.

Cámaras fotográficas y de televisión se movilizaban ante cada coche. Poco antes de las seis llegó

CARLOS ARIAS NAVARRO. Por una puerta lateral entraban un extraño artefacto. Pudieron

fotografiarlo, pues nadie ponía inconvenientes » la misión de los periodistas. Era la cama articulada que

sirve de lecho al CAUDILLO. La trasladaban desde El Pardo RICARDO CATOIRA, secretario de la

Casa Civil, apareció un momento en la puerta. Nos dio detalles:

—Le están operando Será una operación larga, pero todo transcurre con normalidad. El estado del

Generalísimo es mejor que el de la otra noche, cuando la operación de urgencia. Mañana podrás entrar

para informarte con más precisión.

Y pronunció «mañana» con acento normal. Revelaba su confianza en que de nuevo FRANCO saldría

victorioso del renovado ataque de la muerte. Al entrar la madrugada, el augurio parecía confirmarlo.

 

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