Autor: T. M.. 
 Las noticias. 
 Los periodistas de guardia: temíamos lo peor     
 
 ABC.    13/11/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

JUEVES 13 DE NOVIEMBRE DE 1975.

LAS NOTICIAS

LOS PERIODISTAS DE GUARDIA: «TEMIAMOS LO PEOR»

Ayer, más periodistas que nunca en el «hall» de la Ciudad Sanitaria de La Paz. Por lo visto, se ha

suspendido la entrada de urgencias médicas por la parte interior de este edificio. Hay una furgoneta

blanca esperando, sin distintivo especial y con un chófer cerca. Ayer se hizo la credencial número 400 a

los reporteros y enviados especiales acreditados en la noticia. Los fotógrafos extranjeros encienden más

luces cuando aparece el teniente general Diez-Alegria.

¿Dónde está Carmen Franco Polo de Martínez Bordiú? Es una pregunta común, constante, que se hacen

los reporteros de guardia. Aquí en el «hall» también suena insistentemente el nombre de Fernández

Miranda. Podría ser el nuevo presidente de las Cortes Españolas cuando expire el mandato de Rodríguez

de Valcárcel, el día 26. Desde primeras horas de la mañana, el rumor corrió por Madrid:

—Franco vuelve a El Pardo.

Me aseguraron que hasta incluso hablan cubierto carrera las fuerzas de Orden Público habituales si paso

del Jefe del Estado cuando sale o entra de su residencia habitual. Recorrí a las cinco de la tarde el circuito:

no pude contactar más que algunos grupos de policías y una pareja de guardias civiles en el recorrido

habitual. En El Pardo no había otra expectación que la de un día cualquiera. SI bien ya se notaba en su

alrededor como una leve vigilancia por parte de algunos periodistas españoles. Los extranjeros, sin

embargo, continuaban en el «hall» de La Paz. La tensión de la mañana fue mucho mayor. He preguntado,

por ejemplo, a José Luís Aguado —«Informaciones»—, que lleva veintidós días al pie de la noticia. Me

ha dicho:

—Sólo puedo asegurarte que esta mañana había mucha más preocupación que ninguna de los otros

restantes, por encima incluso de los días de la gravedad en El Pardo. Puedo afirmarte que esta mañana

todos temíamos lo peor.

Franco, además, habla insistido, por lo visto, varías veces en que «no le sacaran del Palacio». Se podría

pensar, por lo tanto, en respetar su voluntad. A las tres de la tarde de ayer, miércoles, fue el momento más

angustioso. Alguien me dice que Franco agoniza arriba, que los partes están tardando casi seis horas

desde que se redactan y firman en ser puestos en circulación.

Fuera llueve con fuerza. No obstante, unas cincuenta personas aguantan a la puerta, esperando,

esperando...—T. M. (Feto Naranjo.)

 

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