Autor: Orosa, José Luis. 
   La soberanía del Rey  :   
 Miguel Herrero de Miñon: El principio monárquico. Ed. Cuadernos para el diálogo. Madrid. 
 Informaciones.    15/11/1975.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

LA SOBERANIA DEL REY

Miguel Herrero de Miñón: «¡El principio monárquico». Ed. Cuadernos para el Diálogo. Madrid.

Este librito de nuestro colaborador Miguel Herrero de Miñón cobra actualidad en función de los

momentos que vivimos y que lógicamente están previstos en las Leyes Fundamentales del Reino. En

1972, el autor destacaba el olvido y el desinterés por las Leyes Fundamentales, existente entre los

políticos, los teóricos y prácticos del Derecho; desinterés que podría explicarse en función de la no

vigencia de algunos de sus más importantes elementos orgánicas hasta que se realizasen las hipótesis

sucesorias. Algunos de esos elementos orgánicos (los que se referían, por ejemplo, al Gobierno de la

nación) se pusieron en vigor con el nombramiento en 1973 del almirante Carrero Blanco para la

Presidencia del Gobierno, mientras que otros están todavía en suspenso (aunque sea «de facto»), incluso

en la interinidad de la Jefatura del Estado.

Quien debe mandar —se concluye— es el Rey. «Las Leyes Fundamentales atribuyen —explica el

autor— al futuro Jefe del Estado muy importantes y numerosas potestades... Pero además el carácter

"soberano" del Monarca obliga a reinterpretar todas sus competencias. No sólo le corresponde el ejercicio

del "poder supremo", sino que dicha supremacía consiste en que, a pesar de hacer las Leyes

Fundamentales una distribución de competencias entre los órganos del Estado, todas las funciones de éste

"tienen su punto de partida y, por tanto, su punto de unión, en el Monarca".» Esta posición central del Rey

da lugar a criterios de interpretación de los cuales en este libro se examinan las consecuencias principales.

Entre esas consecuencias el autor destaca el recurso al pueblo o la iniciativa del pueblo, incluso para

derogar o modificar las leyes por vía de referéndum. Esta cláusula, de reforma podría incluso eliminar el

mismo principio monárquico.—J. L. Orosa.

 

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