La Semana Política. 
 La Paz, La Zarzuela, el Aaiún     
 
 Informaciones.    08/11/1975.  Página: 1, 3. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

LA SEMANA POLITICA

La Paz, La Zarzuela, El Aaiún...

LA semana terminaba bruscamente con nuevas interrogantes sobre la salud de Franco. Su inesperado

traslado a la Ciudad Sanitaria La Paz, cuando días antes fuentes oficiosas habían manifestado que esa

eventualidad podría hacer peligrar la vida del enfermo, resultaba algo nuevo en un panorama que dura

desde hace ya veinte días.

De otro lado, la semana había comenzado —se preveían días de «impasse», de expectativa, de mirar al

futuro— con la visita sorpresa del Jefe de Estado en funciones al Sahara.

Cuando se celebraba el primer Consejo de ministros decisorio en La Zarzuela —lo más destacable, acaso,

la creación de una comisión qne estudie un régimen administrativo especial para Vizcaya y Guipúzcoa—,

Franco sufría su segunda operación importante en el transcurso de unos días. Después, la habitual rueda

de Prensa del ministro señor Herrera, sin aclaraciones que merezcan ser destacadas, excepto.

tal vez la afirmación de qne el diálogo existe en el seno del Ministerio de Información. Quizá podría

destacarse también la falta de medidas económicas, derivadas, según especulaciones aparecidas en los

periódicos, de las divergencias surgidas en el seno de los titulares económicos.

Los apretones de manos de Juan Carlos de Borbón a la oficialidad que le esperaba en El Aaiún fueron

elocuentes.

Se había especulado con la inquietud entre los militares —tropas de «élite», como se sabe— del territono.

Luego en círculos políticos se diría que el Jefe de Estado había dado este su primer e importante paso con

independencia del consejo de altas magistraturas. Se dijo también que tal vez, y aparte la decisión

personal del Príncipe, un oficial, actualmente con funciones en el Sahara, y antes bien conocido en la

Península, habría tenido decisiva influencia en un viaje que ha sido todo un relanzamiento.

El estado de salud de Franco también parecía haber llegado a un «impasse» tras la grave operación, a vida

o muerte, que sufrió a comienzos de la semana. Resulta impresionante contemplar el esquema, publicado

por alguna revista, con la localización de las irregularidades y deficiencias fisiológicas que se deducen de

los partes médicos. Se habla de la disminución de peso del enfermo, de la posibilidad —confirmada— de

que se tuviera que practicar una nueva intervención. Entre tanto, entre otras visitas ilustres destaca la que

efectuó a El Pardo don Joaquín RuizGiménez, casi al mismo tiempo en que le era prohibida una

conferencia. Este «impasse» parece quebrarse ahora con el traslado de Franco a La Paz y su segunda

intervención quirúrgica en el transcurso de una semana.

De acuerdo con la información difundida por una revista política, algunos sectores de la oposición

moderada habrían dado garantías al embajador norteamericano en Madrid en el sentido de conceder un

plazo de espera hasta ver los primeros pasos dados en la nueva Jefatura del Estado. No cabe duda, por

otra parte, de que en este mismo sentido el Príncipe puede contar con el apoyo de Europa y Washington,

dentro siempre de este compás de espera.

El otro gran tema de la semana habría sido, naturalmente, el Sahara. Tema complicado para despacharlo

en un resumen de estas características y que amenaza, como señalaba un comentarista, con nublar el

panorama interior. Y en el panorama interior se están fraguando muchas cosas, no relacionadas

directamente con una «marcha verde» que ha cogido a Madrid a contrapié. Las repercusiones que en el

futuro pueda tener el caso Sahara son de momento insospechadas.

Recuérdese que a lo largo de la Historia la política interna ha estado muchas veces condicionada por los

acontecimientos coloniales.

Pero volvamos al panorama interior, « Una operación parece desplegarse a la vista de las circunstancias:

los protagonistas que quieren seguir siéndolo se muestran dispuestos a negociar el futuro como cosa

propia», decía Federico Ysart en «Nuevo Diario». «Para ello —añadía, el juego de las compensaciones y

reparto del Poder.» Abundando un poco en todo este panorama de rumores y operaciones subterráneas.

Ricardo de la Cierva indicaba que determinado frente ha emprendido hace pocos días una operación

política inteligente: «Sabe que no se puede presentar ante el país ansioso de renovación y de cambio con

sus ajadas desnudeces por toda fachada. En vista, de ello, ha improvisado un panorama aperturista

enterpecedor, y sobre todo ha redoblado deseperadamente las gestiones para que algunos políticos

moderados —concretamente los señores Silva, Areilza y Fraga— se incorporen a los proyectos llamados

de «concentración nacional». Dicen haber tenido éxito en uno de esos tres nombres.» De momento, para

saber por dónde van las cosas, todas las miradas se han concentrado en el próximo día 26, fecha en que

debe cesar el presidente de las Cortes, señor Rodríguez de Valcárcel. De la reelección, o la elección de

uno u otro nombre, pueden depender muchas cosas, y desde luego sería un indicio de lo que imperará en

un próximo futuro.

De momento, y mientras ese futuro llega, una decena de publicaciones era secuestrada o mutilada en su

información. Desde el «Norte de Castilla», el domingo, por publicar una noticia, presuntamente falsa,

sobre un atropellamiento. hasta el «Adelantado de Segovia», pasando por revistas como (Destino, y «Por

favor» —veteranas en estos lances—, «Hermano Lobo» y u Doblón». El editorial de «Ya» sobre la

prohibición de un artículo de Tácito, denunciando algunos criterios interpretativos de la ley, alcanzó una

gran difusión. Por otra parte, la efervescencia universitaria, que se acaba de incorporar a la actualidad

política, ha registrado casi dos centenares de detenciones en el total de Facultades españolas. Pero más

grave aún, si cabe, fue el enfrentamiento estudiantil en Zaragoza, provocado al parecer por unas

agresiones de los denominados «Guerrilleros de Cristo Rey». Porque lo cierto es que, tanto esta semana

como las dos precedentes, se han venido caracterizando por un aumento del terrorismo extremista de

signo radicalmente diferente al de épocas pasadas: amenazas telefónicas a periodistas y personalidades de

la oposición, cuando no agresiones (como las sufridas el jueves por varios abogados), asaltos a

domicilios, etc. La Prensa ha publicado numerosos llamamientos para que quien pueda hacerla ponga

coto a esta violencia.

INFORMACIONES POLITICAS

 

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