Autor: Aguirre López, José María (AMÉRICO VÉLEZ). 
 Tras la coronación del príncipe. 
 La CEE iniciará contactos con Madrid     
 
 Informaciones.    01/11/1975.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

TRAS LA CORONACION DEL PRINCIPE

La C.E.E iniciará contactos con Madrid

Por Americo VELEZ

BRUSELAS.

ANTES de que don Juan Carlos de Borbón volviese a asumir anteanoche —de nuevo con carácter

interino— las funciones de Jefe del Estado español, los Estados Unidos, en primer término, países

occidentales y occidentalizados como Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Japón, la mayoría de los de

Latinoamérica (incluso la China popular, única gran potencia comunista que mantiene relaciones

normales con Madrid) y, sin ningún género de dudas, los «nueve» de la Europa «política», estaban

resueltos a facilitar diplomáticamente su definitiva instalación en el trono.

En tal contexto conviene ubicar los «cambios de impresiones» que, respecto al porvenir político —y

económico— de España mantuvieron el jueves por la tarde en el palacio Barberini de la Ciudad Eterna los

ministros de Negocios Extranjeros de los países signatarios de los tratados de París y de Roma, sobre

cuyas «posturas de principio» avancé algunos detalles en mi «nota internacional» del viernes.

Cualesquiera que hayan sido las actitudes que el mundo liberal adoptó, en las semanas inmediatamente

anteriores a la aparición de la que ya se considera como gravísima enfermedad del Caudillo, respecto a su

política y a su régimen, el heredero legal de su alta magistratura ha gozado desde su designación oficial,

en los mismos medios, de un amplio prejuicio favorable

LOS CAMBIOS RADICALES, «PELIGROSAMENTE UTOPICOS»

Los giros que ha tomado la revolución portuguesa han influido decisivamente en la buena disposición que

los jefes de las diplomacias de los «nueve» manifestaron anteayer respecto a una monarquía española bajo

la égida del nieto de Alfonso XIII. Consideran la perspectiva como la sola solución verosímilmente eficaz

a los problemas a que España debe hacer frente, sin circunloquios ni dilaciones, en los planos interno y

exterior.

Pese a que muchos de los Gobiernos de la Europa democrática están integrados por prohombres

procedentes de partidos políticos que en teoría apoyan programas más o menos «aventuristas» —como

dirían sus propios autores en su jerga marxista— de los grupos ilegales de la oposición al franquismo, las

cancillerías reputan «peligrosamente utópicos» los cambios inmediatos y radicales que esas corrientes

proponen. La coronación de don Juan Carlos —de acuerdo sin duda con lo previsto en las leyes

sucesorias del actual Estado español, pero susceptible de que el Monarca adopte orientaciones en los

niveles nacional e internacional que favorezcan la auténtica administración civil del país, la reconciliación

de los españoles y el acercamiento de la nación al mundo en el que geográfica y culturalmente se halla

ubicada— era quizá capaz, se esperaba, de extinguir los rescoldos aún candentes de la guerra civil y de

consolidar los progresos económicos que España ha realizado al transformarse, de país esencialmente

agrícola, en potencia industrial.

Según referencias dignas de crédito, la Comunidad Europea iniciará contactos con Madrid —

probablemente bajo la alta dirección de sir Christopher Soames, vicepresidente de la comisión del

Mercado Común, a cargo de las relaciones exteriores— inmediatamente después de que don Juan Carlos

haya sido proclamado Rey y haya confirmado los poderes del Gobierno actual o aceptado la dimisión

colectiva de su equipo, que pudiera presentarle el señor Arias Navarro, según lo prevén algunos

observadores de la escena política española.

En esa óptica se acentúa la conveniencia de que el embajador permanente de España ante las

Comunidades Europeas se reintegre lo antes posible a su puesto oficial de Bruselas en vez de permanecer,

ociosa y esterilmente expectante, en Madrid.

INFORMACIONES POLITICAS 5

 

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