Organizar la transición     
 
 Ya.    20/11/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

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Organizar la transición

El señor Ortí Bordas escribe en "ABC":

"La mayoría del país desea una salida constitucional; la mayoría del país aspira a una democracia a nivel

de nuestro tiempo; la mayoría del país teme, con un miedo tan cierto que en ocasiones se hace audible,

con un miedo tan profundo que a veces llega a ser físico, la insensata proposición de convertir a España

en solar; para comenzar desde la nada la andadura; la mayoría del país no está dispuesta en modo alguno

a soportar el coste social, a todas luces excesivo, de la ruptura simple y llana; la mayoría del país no cree

que se pueda abandonar su administración en manos de la inexperiencia, el arbitrismo doctrinario o la

mera improvisación; la mayoría del país intuye que no habrá democracia con exclusiones; la mayoría del

país desconfía de los movimientos sísmicos, de las soluciones de continuidad y de los saltos en el vacío;

la mayoría del país sabe que el riesgo Que la transición de por sí entraña no debe ni puede verse agravado

por el peligro adicional que supondría carecer del necesario nexo de unión entre una y otra orilla, que es

justamente lo que el reformismo representa.

Los españoles se sienten emplazados ante la transición y están prestos a asumir un sistema democrático,

pero quieren que ambas operaciones se realicen con el imprescindible grado de seguridad. Nuestro pueblo

no muestra predisposición alguna por los saltos mortales, y menos sin red. Su ideal no es la anarquía

portuguesa, ni la crónica violencia de la Argentina. Los vendedores al contado de paraísos portugueses

pueden ir clausurando sus tiendas; los entregados al culto de la revancha debieran observar más de cerca

la imagen de lo que puede llegar a ser un país cuando por la fuerza se le priva de algo que tiene en él

auténtico arraigo social. Y quienes se empecinan en impedir que aquí se avance un solo milímetro están

obligados moralmente a sacar el debido corolario de éstas y de otras muchas situaciones parejas, con

objeto de medir escrupulosamente la enorme responsabilidad política e histórica en la que incurren.

Se impone, a mi modo de ver, organizar la transición. Esta va a ser una operación política clave en la

historia de nuestro país. Se comentarán en ella, sin duda, errores inevitables. Pero el planteamiento ha de

ser exacto, de una precisión y de una pulcritud irreprochables. La organización de la transición no puede

ser protagonizada por aquellos que con sus sistemáticas e injustificadas negativas la vienen poniendo en

peligro desde hace mucho tiempo, ni por quienes no tienen otro objetivo inmediato que hacerla

materialmente imposible."

 

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