La muerte de Franco: Repercusiones. 
 El anterior Jefe de Estado fallecido en España     
 
 Informaciones.    20/11/1975.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EL ANTERIOR JEFE DE ESTADO FALLECIDO EN ESPAÑA

El anterior Jefe de Estado español fallecido en nuestra Patria y en el ejercicio de su cargo fue Alfonso

XII. Había nacido el 28 de noviembre de 1857 en el palacio de Oriente. Contaba once años cuando

sobrevino la revolución de septiembre de 1968 que costó el trono a su madre, Isabel II. A raíz de la

abdicación de la Reina en París el 25 de junio de 1870 recayeron en él los derechos de la dinastía

borbónica al trono español. El 29 de diciembre de 1874, el general Martínez Campos lo proclamó

soberano legítimo en los campos de Sagunto (Valencia) y el 14 de enero de 1875 hizo su entrada triunfal

en la capital del Reino. Don Alfonso XII falleció prematuramente de un ataque de disnea, en el palacio

del Pardo a las nueve y cuarenta y cinco del día 25 de noviembre de 1885.

HONRAS FUNUBRES A AL ALFONSO XII

El doctor Camisón había comunicado a la Reina y al ministro de Estado que Su Majestad se moría, y el

cardenal Benavides, le administró los últimos sacramentos en presencia de casi todos los miembros de la

Real Familia. En día 26 a las diez de la mañana el doctor Camisón embalsamó el cadáver de Su Majestad,

vistiéndole después con el uniforme de capitán general de los ejércitos. En la cámara mortuoria, junto al

féretro, los ayudantes, los gentiles hombres grandes de España y generales recaban con las damas el

oficio de difuntos. Poco después, las puertas del palacio del Pardo se abrían y un inmenso genio empezó a

desfilar silenciosamente, hasta que con el ceremonial establecido se hizo el traslado el día 27 a Madrid,

depositando el cadáver en el salón de Columnas del palacio Real de la misma forma y manera que se hizo

con el de la Reina Mercedes. En el palacio de Oriente continuó en gigantescas proporciones el desfile del

público ante el cuerpo yacente de Alfonso XII. Mientras tanto, el aire de Madrid se estremecía con las

salvas de Ordenanza en honor del difunto Rey.

En la mañana del 29 de noviembre, en el atrio del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial se

procedió a la entrega del cadáver al prior de los PP Agustinos con todas las fórmulas tradicionales.

Después de dar lectura de un Orden de Sepelio, a hombros de los frailes entró el féretro real entre los

salmos del miserere hasta el crucero de la basílica, donde fue depositado sobre un catafalco envuelto en

los hábitos de las Ordenes Militares. Terminados los oficios fúnebres el ataúd regio fue conducido al

panteón de Reyes donde se celebró la postrera ceremonia. Ante el ministro de Gracia y Justicia

juraron los monteros de Espinosa ser aquel el cuerpo sin vida de su Rey. Entonces el general

Echagüe, jefe de la Guardia de Alabarderos llamó al Monarca, en alta voz, por tres veces.

Pasado un breve momento de silencio, el general exclamó, «Pues que Su Majestad no responde,

verdaderamente está muerto.» , rompió seguidamente, en dos pedazos el bastón de mando arrojándolo a

los pies del féretro. El marqués de Alcañices cerró el féretro y después de dar dos vueltas a la llave se la

entregó al prior del monasterio . El día 12 de diciembre se celebraron solemnísimos funerales en San

Francisco el Grande. El arzobispo de Valladolid Sanz y Ferrer, pronunció la oración fúnebre.

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20 de noviembre de 1975

 

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