Ecos en el exterior. ABC en París. 
 Objetivo despliegue informativo  :   
 Televisión y radio, especialmente, dieron fidedigno testimonio del pesar español. 
 ABC.    21/11/1975.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

AB C VIERNES 21 DE NOVIEMBRE DE 1975.

ECOS EN EL EXTERIOR

ABC EN PARIS

OBJETIVO DESPLIEGUE INFORMATIVO

Televisión y radio, especialmente, dieron fidedigno testimonio

del pesar español

PARIS, 20. (Crónica recibida por télex.) Desde primeras horas de las mañana, las emisoras de radio, con

su prodigiosa ventaja editorial sobre la Prensa escrita, comenzaron a difundir sus programas informativos

especiales. Gracias a ésa relación directa y espontánea que representa el relato de viva voz, se ha podido

seguir y compartir la emoción de todo un pueblo en esta dramática circunstancia de su historia. Testigos

apresurados, pero fidedignos, del acontecimiento, los enviados de las diversas emisoras han cumplido su

misión con una honestidad y un decoro profesionales dignos de todo elogio. Asimismo, la televisión no

ha vacilado en dedicar todo su noticiario del mediodía a informar y comentar, con las imágenes de rigor,

sobre la muerte «de un hombre que le ha dado a España la paz, la independencia y el bienestar».

El denominador común ha sido el reconocimiento de una realidad que ha sabido resumir, con una clara

precisión, el comentarista de «France Inter» Edouard Sablier: «España no rodará por los mismos caminos

que Portugal, porque la solución de continuidad está garantizada. Todos los españoles aparecen unidos en

una misma voluntad: el impedir a toda costa un regreso a los errores del pasado. Juan Carlos cuenta con el

apoyo del país. La nación que hereda Juan Carlos no es ya aquella tierra devastada, arruinada, que salió

de una guerra civil, sino una España próspera, con una holgada clase media que se codea con un

proletariado que rueda en automóvil.»

En la televisión, la fuerza de la imagen le ha dado una más cálida y vigorosa emoción al relato

informativo. Nadie ha podido mantenerse indiferente, excepto los mal nacidos, que nunca faltan, ante un

jefe de Gobierno, conmovido hasta las lágrimas, que le anuncia al país la muerte del hombre que forjó su

destino.

LOS PERIÓDICOS Naturalmente, los periódicos de esta mañana no han alcanzado la noticia para sus

últimas ediciones, pero los de la tarde han llevado sus improvisaciones a extremos inauditos,

especialmente el enciclopédico «Le Monde». Para este vademécum de la actualidad, que llevó sus

impaciencias a la publicación, hace unos veinte días, del número necrológico, la muerte del General

Franco ha sido una espléndida ocasión para darle suelta a un incalificable ajuste de cuentas.

Pero todo esto, con su carácter efímero, no tiene valor histórico alguno, al menos desde el orden del rigor

y de la imparcialidad. Lo que debe ser motivo de satisfacción para todos los españoles es la actitud de

Francia a través de sus más calificados representantes, empezando por el presidente, Giscard d´Estaing,

que se apresuró esta mañana a enviar dos telegramas de condolencia: al Príncipe Juan Carlos y a la esposa

de Francisco Franco.

El ministro de Estado, ministro del Interior, Michel Poniatowski, se ha rendido a la Embajada española

para expresarle al embajador, señor Lojendio, su más sincero y personal pésame, así como para firmar en

el libro que se ha colocado en la representación diplomática y en el cual figuran ya los testimonios de

condolencia de numerosos embajadores, de personalidades francesas y de muchos miembros de la colonia

española.—INTERINO.

 

< Volver