Los últimos momentos de la capilla ardiente     
 
 ABC.    25/11/1975.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. MARTES 25 DE NOVIEMBRE DE 1975.

LOS ULTIMOS MOMENTOS DE LA CAPILLA ARDIENTE

A las siete de la mañana quedó cerrada al público la capilla ardiente en la que los restos del Jefe del

Estado habían estado expuestos durante dos días en el Palacio de Oriente. El último español en pasar por

la citada capilla ha sido don Gonzalo Urrestarazu Elzo, de cuarenta y seis años, que permaneció durante

algunos instantes ante el cadáver del Generalísimo visiblemente emocionado, informa Europa Press.

A esa misma hora, los titulares y suplentes del Consejo de Regencia iniciaron su turno de vela. Al final

del mismo, monseñor Cantero Cuadrado, arzobispo de Zaragoza, rezó un responso, y don Alejandro

Rodríguez de Valcárcel, presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, dio la voz de «Francisco

Franco», que fue contestada por los que se en contraban en la capilla con «Presente». A este tumo de vela

simulo el del Consejo del Reino y el de los miembros del Gobierno, que lo hicieron en dos turnos.

En aquel momento ya habían llegado a la capilla ardiente doña Isabel Polo, el duque de Cádiz y el

marqués de Villaverde.

A las siete y veinticinco fueron bajadas

del piso superior las dos tapas del féretro, unas de cinc con un cristal, y la de madera, con un Cristo

tallado. La primera de ellas fue soldada por dos operarios, previamente a la colocación de la superior. Con

anterioridad habían besado el cadáver del Caudillo el marqués de Villaverde y el ayudante de Cámara de

Su Excelencia, don Máximo González Alvarez. Ambos lloraron desconsoladamente durante varios

minutos.

Una vez cerrado el féretro, el ministro de Justicia, como notario mayor del Reino, dio fe del hecho. Todos

los miembros del Gobierno, con don Carlos Arias a la cabeza, que en esos momentos hacían su turno de

vela, aparecían visiblemente emocionados. El cierre del féretro por los empleados empezó a las ocho de la

mañana y terminó veintidós minutos después.

Ante el ataúd de Franco fueron orando las diversas personalidades presentes y los tres ayudantes de

Cámara de Su Excelencia, el ya citado Máximo González Alvarez, don Ruperto Zamorano Saucedo y don

Juan Muñoz Gil, que ha permanecido al servicio del Caudillo desde el año 1937 y que durante la

enfermedad del Jefe del Estado ha estado en muchos momentos junto a él, cogido a una de sus manos.

Con posterioridad, el féretro fue cubierto con una bandera nacional sobre la que se colocaron el bastón de

capitán general y el sable de Franco, así como su gorra de gala.

Asimismo acudieron a la capilla ardiente el primer ministro marroquí, señor Osman; el médico don

Vicente Gil y otras personalidades, tanto civiles como militares.

 

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