Autor: Apostua, Luis. 
   De ahora en adelante     
 
    Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Jornada española

DE AHORA EN ADELANTE

CUANDO a las 6,13 minutos de la mañana de hoy el ministro de Información y Turismo anunció a los

españoles que Su Excelencia el Jefe del Estado, Generalísimo Franco, había fallecido unos cuarenta

minutos antes, todos podíamos dar por finalizado un período histórico irrepetible. La coincidencia de

fechas—a treinta y nueve años del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera—significa los polos

entre los que va a ser definida la época, desde la ideología que nutrió la mayor parte de su ser hasta la

espada del guerrero y la sagacidad del político que la hizo posible y duradera.

Pero, como puntualizó muy bien el comunicado leído por el ministro, el automatismo constitucional ha

funcionado al instante. Desde el momento de su muerte ha asumido los poderes de la Jefatura del Estado,

en nombre de Su Alteza Real el Príncipe de España, el Consejo de Regencia. Ello quiere decir que, en

medio de la emoción humana que un hecho así provoca y de su repercusión histórica, hay una

racionalidad de funcionamiento que se impone inexorablemente.

En efecto, si hay alguna característica que en estas horas apresuradas deba ser subrayada, creo que la más

notable es que hemos pasado de un Régimen de emociones personales a otro de racionalidad, en el cual la

responsabilidad de cada español tiene un protagonismo más acusado y más decisivo. Porque el Régimen

de Franco ha vivido de ser una emoción nacida en una guerra civil. A la estructura de la España actual

han contribuido también, y no poco, las emociones antifranquistas, que han sido tan operantes como las

de sus partidarios. De ahora en adelante nos tenemos que gobernar. Por eso creo afortunadas las palabras

del arzobispo de Madrid que definen esto momento como una hora de oración, de reflexión y también de

esperanza. Esperanza en un doble sentido de cristiandad y de ciudadanía.

Luis APOSTUA

 

< Volver