Autor: Caparrós, Francisco. 
   La cola de la huelga     
 
 Arriba.    11/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

LA COLA DE UNA HUELGA

Aún colea en la provincia de La Coruña, especialmente en esta ciudad y en

Santiago de Compostela. el conflicto de hostelería que, iniciado a comienzos del

mes de agosto y posteriormente resuelto en su planteamiento huelguístico, tras

los graves quebrantos que ocasionó en efectuarse el paro general durante los

turísticos días estivales, en los que la capital gallega estaba a pleno de

visitantes con motivo de la celebración de los partidos de fútbol

correspondientes a! torneo Teresa Herrera, aún hace dos jornadas ha tenido

incidencias de cruenta conflictividad que amenazan con prolongarse.

La cola del conflicto, con la huelga superada tras las difíciles negociaciones

¡levadas a cabo entre empresarios y trabajadores con intervención del Gobernador

Civil de la provincia e incluso de la Comisión de parlamentarios gallegos,

radica en el problema de los productores despedidos y no readmitidos por unas

cuantas empresas de ambas localidades.

La causa de estos despedidos —cuya no readmisión constaba en el acta de acuerdo

con carácter restringido a determinados casos— ha sido asumida por los partidos

políticos y agrupaciones sindicales obreras y sin llegar a movilizar la

solidaridad total del sector, como hubiera sido una reanudación de la huelga por

este motivo, sí ha dado lugar a una serie de incidencias, entre las que cabe

destacar el encierro de los despedidos en una iglesia, la organización de

reiteradas manifestaciones de solidaridad con estos empleados y el intento de

boicot, mediante la presencia de airados piquetes que obligaban a desalojar los

correspondientes locales, ante aquellos establecimientos, hoteles y cafeterías,

donde se mantuvo la no readmisión de estos productores.

Al capítulo de lunas rotas, coacciones verbales e invitación de desalojo a la

clientela, ha sucedido últimamente un grave incidente ante una conocida

discoteca de la ciudad, donde a últimas horas de la noche, cuando se encontraba

más concurrida, llegaron un centenar de muchachos, despedidos y simpatizantes

políticos, que intentaron penetrar violentamente en su interior para forzar la

marcha de la clientela, momento en el que los propios empleados del

establecimiento reaccionaron coa redoblada agresividad al intento dé los

boicoteadores, lo que motivó, ya en la calle, un durísimo enfrentamiento que se

prolongó durante más de media hora.

A las pedradas de los invasores» sobre la fachada de !a discoteca, cuyo luminoso

fue roto, respondieron los empleados, asistidos por muchos jóvenes clientes del

establecimiento, con una dura acción defensiva, en la que, armados de palos y

botellas, arremetieron contra los de fuera, produciéndose carreras, heridos y

retenidos que eran conducidos al interior del local no precisamente de buen

grado.

Llegó la Policía y hubo momentánea dispersión de fuerzas, con las consiguientes

carreras y gritos, pero una vez ésta se ausentó, llevando algún detenido, la

batalla se reanudó y se produjeron persecuciones por las calles inmediatas a la

discoteca, con agresiones multitudinarias y otras escenas no menos agradables.

Pero Galicia entera anda sumada a la conflictividad general del país. Las

manifestaciones por las causas más diversas se han vulgarizado y si un día se

logra la convocatoria de unos cuantos miles de afitiados a determinados partidos

políticos para protestar en Pontevedra por la construcción de la autopista

gallega, al día siguiente sucede lo mismo en Lugo, para hacerlo por el pago de

cuotas de la Seguridad Social Agraria, o en Betanzos, por el simple hecho de que

el Alcalde haya cambiado el emplazamiento de una parada de los taxis.

Se mantiene la huelga del transporte escolar, se reclama la construcción de un

puente para cuarenta vecinos, se denuncia el plan territorial de desarrollo, se

arma una trifulca entre centrales sindicales a cuenta del arreglo espontáneo de

una huelga en la agobiada provincia de Lugo y se cuestiona todo lo que está en

obras y todo lo que se mantiene en proyecto.

Un veterano periodista gallego, José Fernández Méndez, lamentaba en la >>Hoja

del Lunes>>, de La Coruña, esta actitud, tan grave para una región donde,

estando casi todo por hacer, hay una movilización masiva de los partidos que

menos incidencia han tenido en los resultados electorales de junio, para lograr

que nada se haga, haciendo acaso suya la vieja reflexión de que todo necesita

ponerse muy mal para que logre ponerse muy bien.

Una política, como comprenderán, que tira a suicida.

Luis CAPARROS (La Coruña)

 

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