Autor: Álvarez, Santiago. 
 Galicia, pobre y oprimida (IV). 
 El pro de la autonomía para Galicia     
 
 Diario 16.    30/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Viernes 30-septiembre 77/DIARI016

GALICIA, POBRE Y OPRIMIDA (IV)-

En pro de la autonomía para Galicia

Santiago Alvarez (*)

Por principio, los comunistas luchamos por el derecho de autodeterminación de

los pueblos que, dentro del Estado español, tienen una definida personalidad

nacional. Tal es el caso del pueblo gallego. En nuestro concepto, el ejercicio

de ese derecho no significa ni debe significar separatismo, sino la unión

voluntaria con los demás pueblas que integran España, en igualdad de deberes y

de derechos, en un Estado federal.

Sin renunciar a esos postulados, desde la década de los 30 hemos venido

esforzándonos por el logro de un Estatuto de Autonomía para Galicia. En el

contexto de un Estado español democrático, el Estatuto debe dar positiva

respuesta a los graves problemas que, como nacionalidad, Galicia confronta.

La Constitución democrática del Estado, que deben elaborar las presentes Cortes,

tiene que reconocer el derecho a ese Estatuto. Mas éste habrá de ir precedido de

un régimen provisional por el cual el pueblo gallego empiece, cuanto antes, a

disfrutar de autonomía.

La consolidación de la democracia exige no suscitar nuevos y perjudiciales

brotes de nacionalismo

maximalisla, y eso ocurrirá, sin duda, si se repite con Galicia la

discriminación que con respecto a Cataluña y Euskadi se ha producido ya en otro

momento de nuestra historia. Este hecho no debiera repetirse.

Partiendo de la ley de Bases del Régimen Local, un decreto especial debe

arbitrar para la nacionalidad gallega un régimen provisional de autonomía

política y no de mera descentralización administrativa.

Dicho régimen debe comportar instituciones autonómicas provisionales, como por

ejemplo una Junta de Gobierno de Galicia y una Comisión Central de Autonomía u

órgano parecido. Este órgano puede estar formado por los parlamentarios de las

cuatro provincias y dos representantes de cada uno de los partidos gallegos que,

a nivel del Estado, figuran en el actual "arco" constitucional. Al mismo se

pueden incorporar los representantes de los Ayuntamientos una vez realizadas

elecciones municipales democráticas.

A este poder autónomo provisional deberían corresponder las facultades

atribuidas hasta ahora a las Diputaciones Provinciales, el Plan de Ordenación

Territorial y aquellas otras competencias que afecten a Galicia como región

económica natural, víctima del subdesarrollo, y como entidad histórica y

cultural. A dicho poder habrá de corresponder, asimismo, la gestión fundamental

ante las Cortes y el Gobierno del Estado, en pro del Estatuto de Autonomía y del

proceso constituyente gallego que dará a ésta cima.

Las instituciones en que debe cristalizar la autonomía son la Asamblea

Legislativa, la Junta de Gobierno, el Consejo Económico, Social y Territorial y

el órgano correspondiente del poder judicial.

El Estatuto, para responder a las mínimas exigencias actuales, debe favorecer la

democratización de Galicia y abrir la vía constitucional a los cambios

necesarios, en el orden económico-social y cultural. Debe potenciar la capacidad

del pueblo gallego para autogobernarse sin menoscabo de las facultades del

Estado.

El PCG es, que sepamos, el único partido político gallego que ha acabado de

elaborar un proyecto de Régimen Autónomo Provisional y un Estatuto de Autonomía.

Una vez examinados y aprobados por

nuestro Comité Central, lo que tendrá lugar próximamente, pondremos dichos

proyectos a debate de la opinión pública, que debe ser soberana. Los pondremos

muy especialmente a disposición de la Asamblea de Parlamentarios gallegos y de

los partidos políticos. También nos gustaría realizar una confrontación con los

que viene elaborando la Academia Gallega de Jurisprudencia. Estimamos que

podemos dar así una nueva contribución al esfuerzo de lo más consciente del

pueblo gallego en pro de la autonomía.

Dado el resultado negativo que para las fuerzas de izquierda han tenido en

Galicia las elecciones del 15 de junio, dada también la pasividad general de que

viene dando prueba la Asamblea de Parlamentarios Gallegos, el logro de un

Estatuto autonómico para Galicia exigirá, sin duda, un esfuerzo de carácter

doble: el que hagan, pese a todo, dichos parlamentarios y los amigos del pueblo

gallego en las Cortes, y el que realice con su movilización la opinión ciudadana

gallega.

(*) Del CE del PCE y secretario general del PC de Galicia.

 

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