Autor: Caparrós, Luis. 
 Galicia. 
 Galicia y la autonomía     
 
 Arriba.    25/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

GALICIA Y LA AUTONOMÍA

En Galicia también se habla, naturalmente, de autonomía. Se habla con

insistencia de un tema en el que hay muchos gallegos que temen queden un poco

descolgados, a la hora del planteamiento nacional de la cuestión, del

tratamiento prioritario que la Administración le dé en relación a otras regiones

que le preocupan más a este respecto, como son Cataluña y el País Vasco. Se

piensa que esta secundaria atención gubernamental al tema de la autonomía

gallega guarda una relación con el escaso éxito que en las elecciones del 15 de

junio tuvieron en Galicia los partidos propiamente nacionalistas.

La autonomía, sin embargo, es una aspiración gallega muy firme y no exenta de

raíces históricas, la última de las cueles se empatado cuando la guerra civil

frustró aquel Estatuto mayoritariamente aprobado pocos meses antes del

Alzamiento y al que añore se vuelve como punto de partida para un

replanteamiento del tema en función de las nuevas realidades económicas y

políticas del país gallego.

Han sido los diputados efectos del PSOE en La Coruña, señores Vázquez y Vázquez

y Eguibar Rivas, los que han dado a conocer el nuevo proyecto de autonomía para

Galicia por ellos elaborado, documento que ya obra en poder de tos integrantes

de la Comisión de parlamentarios gallegos pera su estudio y discusión.

Al presentar este proyecto, tos susodichos diputados hacen una serie de

consideraciones muy a tener en cuenta, como es, por ejemplo, insistir en algo

tan incuestionable como es que, en pura ortodoxia democrática, lo primero que

hay que averiguar es si realmente Galicia quiere un régimen autonómico y, en

caso afirmativo, cuál es el grado de autonomía que desea, recordando que en este

sentido no se parte de cero, sino que siempre habrá una legitimidad histórica y

democrática que se remonta a la aprobación mayoritaria del Estatuto de 1936.

Pero los gallegos de 1977 deberán confirmar o renunciar a lo que dijeron los

gallegos de hace cuarenta y un años.

Todo ello, por otra parte, parece inconcebible que pueda precipitarse, como

parece ser va a suceder en relación a oíros tratamientos del tema autonómico

para otras regiones, a! margen de lo que articule la Constitución del Estado

español que va a estudiar y aprobar el Parlamento, ante el que, en efecto, todas

las fuerzas eolíticas coinciden en afirmar que deberá recoger tas derechos de

todos los pueblos, nacionalidades v regiones que hoy componen España. Una

Constitucion, se afirma, que exceda a los intereses ideológicos o de partido y

que permita que cada pueblo de España pueda ir eligiendo el grado o escala de

autonomía que desea o pueda soportar.

Parece claro, como también se coincide en señalar, que el futuro Estatuto de

autonomía tiene que surgir de un amplio debate nacional, con participación de

todos los gallegos. «Su texto —dice el comunicado del PSOE— solo puede tener

como protagonista al pueblo gallego, el cual, por otra parte, necesita saber

cuál va a ser el coste de su autonomía, en el supuesto de que la desease; la

aceptación o no de la autonomía va a venir determinada por las cargas económicas

que pueda representar para Galicia. Con un objeto claro y esencial: lograr una

Galicia dueña de sus destino en un marco institucional de libertades.

El proyecto crea una Junta provisional de Galicia y un Consejo Legislativo, cuya

composición y competencia se detalla en el proyecto de decreto-ley.

El Consejo Legislativo de Galicia estaría constituido por la totalidad de los

diputados y senadores electos en las cuatro provincias gallegas. Una vez

constituida también la Junta provisional de Galicia, integrada por

representaciones de las distintas agrupaciones políticas, el mencionado Consejo

Legislativo y un número de personas equivalente al doble de tes miembros de

dicho Consejo Legislativo, elegidos de! seno de los Ayuntamientos surgidos de

las elecciones municipales pendientes de celebrar.

Sobre estas bases se establece el proyecto de autonomía, cuya demanda y

aspiración más o menos mayoritaria de cara a la voluntad de! propio pueblo

parece todavía sin determinar, aunque lo que sí se observa es como un cierto

recelo cuando, cada vez que este tema se plantea en tos medios oficiales o de

información. Galicia queda muy secundariamente aludida en relación al interés y

la trascendéncia que la cuestión cobra sí está referida a otras regiones y

pueblos de España.

Luis CAPARROS

(La Coruña)

 

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