Autor: Caparrós, Luis. 
 Galicia. 
 Un presidente para la Xunta     
 
 Arriba.    06/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Domingo 6 novbre, 1977

UN PRESIDENTE PARA LA XUNTA

El gran tema gallego en estos momentos sigue siendo el de la previste Xunta de

Galicia, que eI proyecto preautonómico entregado por el grupo de parlamentarios

aI propio Presidente Suárez, quien lo ha depositado en manos del Ministro señor

Clavero, para su correspondiente tramitación, programa como organismo especial

que regirá los destino» de la región autonómica y que deberá elegir, según su

articulado, un presidente.

Sin poder entrar en el análisis del grado de interés que el tema tiene,

mayoritariamente hablando, por falta de una adecuada prospección sobre la

población, los periódicos si parecen mantener un palpitante interés hacia el

tema. Son varios los medios regionales que vienen desarrollando encuestas y

sondeos en este sentido. Una de las mayores dudas es la de si resulta acertada

la condición que fija el proyecto para que este presidente de la Junta deba ser

un hombre cualquiera de Galicia, o por el contrario, debiera ser elegido

exclusivamente entre lo» parlamentarios salidos de las elecciones del 15 de

Junio.

Por parte de los más veteranos en la lucha autonómica de Galicia se insiste en

reivindicar todas las condiciones que figuraban en el Estatuto de Autonomía del

año 36, en aquel momento aprobado, y al que la guerra civil española dejó en la

inoperancia.

Los más, que son naturalmente, los nacidos después del 36, lo que buscan es que

el presidente de esa Xunta de Galicia sea un gallego cualquiera sin más

condicionamientos que el de su entrega al servicio regional precisamente durante

los últimos cuarenta años.

Pero no sólo se cuestiona esa presidencia, sino también la de los 12 políticos,

parlamentarios o no, que deberían integrar esa Xunta.

tas encuestas periodísticas, sobre todo, si se basan en la expresión voluntaria

de los lectores, con el envío de sus propuestas, tienen un trasfondo engañoso,

revelador de lo que a la hora de la verdad podría decir la mayor parte del

pueblo gallego. Esta posibilidad se fundamenta en el hecho de que son tan sólo

aquellos que están realmente interesados en un hombre o un partido los que se

toman la molestia de enviar sus papeletas al periódico. Así nos encontramos con

que en la encuesta que viene realizando un diario coruñés, el nombre que aparece

a la cabeza de la clasificación es el de una figura política que en las

elecciones de junio no tuvo la menor oportunidad de salir elegido, aunque luego

en la que se refiere a la propia Xunta, sí figura alguien encabezándola que si

es parlamentario, no por elección, sino por designación real.

Otro de los temas que abre una enorme incógnita es aquel que se refiere a las

características y condición que deberían concurrir en este presidente de la

Xunta, el previsible Tarradellas de esta región del Noroeste.

Así, mientras unos lo fían todo en los antecedentes políticos, en el historial

ideológico de la persona llamada a ocupar este cargo, otros estiman unas

condiciones contrarias que permitan el hallazgo de un hombre sin vinculaciones

partidistas con una cierta esencia de tendencias que le permita independencia

para afrontar la tarea de dirigir la política del futuro regional con un

cierto tono gerencia!, como si de un «manager» se tratara.

Galicia está muy cargada de problemas peculiares, que, de alguna manera, la

diferencio en su programa de futuro de cuanto podría suponer el programa de

otras regiones. El hecho, tan triste como histórico de que todos los momentos de

despegue que la región ha vivido en los últimos cincuenta años se han visto

siempre frenados por adversos circunstancias, precisamente de carácter político,

han dejado e Galicia en un emplazamiento tan demorado en proceso y desarrollo,

con respecto a otras regiones de España, que se hace difícil reiniciar un

proceso que permita la recuperación del tiempo perdido. Pensemos que en estos

momentos, como bien decía un cronista recientemente, todos los esfuerzos de

desarrollo en Galicia se encuentran a medio gas. Añadía dicho cronista un dato

bien elocuente, bien lamentable al mismo tiempo, al respecto: «Por primera vez,

desde hace trece o catorce años, el consumo eléctrico en Galicia durante los dos

últimos meses ha ofrecido un índice de crecimiento Inferior al del mismo

peoríodo de dichos años precedentes » Sí tenemos en cuenta que es la Industria

la que primordialmente establece estos índices, el mencionado dato revela la

precariedad con que se desenvuelven estos irrenunciables procesos industriales

en Galicia.

No hay porqué entrar en detalles sobre lo que está sucediendo con las grandes

empresas como Astano o Bazán, como Autopistas del Atlántico y Endesa. Mientras

se paralizan los proyectos para la instalación de industrias papeleras y se

desencadena la terrible crisis del sector pesquero, cuyas repercusiones salpican

tantos ámbitos de actividades, entre elIos la de la industria conservera, de tan

intensa resonancia en Galleta.

¡Luis CAPARROS

¡La Coruña).

 

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